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La ONU evacúa a su personal en la zona del conflicto en el oeste de Birmania

martes, 12 de junio de 2012

Imagen de la concentración
protagonizada el domingo
en Rangún (Birmania), para
protestar por los disturbios
registradosel pasado viernes.
La ONU informó hoy de que ha comenzado a evacuar de manera voluntaria a su personal en el estado de Rakhine en el oeste de Birmania a raíz de la violencia religiosa que ha causado al menos 7 muertos y 17 heridos.

Naciones Unidas indicó a través de un comunicado de que se trata de una "evacuación temporal, de forma voluntaria, del personal nacional e internacional no esencial" y señaló que también han pedido protección para los trabajadores y sus familiares que se queden en Maungdaw, Buthidaung y Sittwe, la capital del estado.

El presidente birmano, Thein Sein, anunció anoche por la televisión y la radio estatales que había decretado el toque de queda en Rakhine (antigua Arakan), lo que pone la administración local bajo el mando del Ejército.

Las autoridades además han reforzado los cuerpos de seguridad con el envío de más tropas para imponer el orden después de que más de 600 edificios en más de una decena de poblaciones hayan sido incendiados.

El toque de queda afecta a Sittwe, Maungdaw, Kyaukphyu y Thandwe, en donde en conjunto habitan cerca de 3,5 millones de personas, en su mayoría musulmanes, una comunidad que, sin embargo, es minoría en el resto del país.

Thein Sein explicó que la espiral de violencia religiosa amenaza las reformas de carácter democrático que se llevan a cabo en el país en los últimos meses.

Los altercados entre la población musulmana y la budista son habituales en Rakhine.

Esta última ola de violencia, arrancó el 28 de mayo, cuando apareció el cadáver de una mujer budista que, supuestamente, fue violada y asesinada por un grupo de musulmanes.

El 2 de junio, un gentío de budistas detuvo un autocar en el que decían viajaban los culpables y mataron a diez musulmanes.


Según el medio birmano "Irrawaddy", los colegios, escuelas, bancos, comercios y mercados de Sittwe permanecieron hoy cerrados y se podía ver a birmanos armados con machetes y palos en las puertas de sus casas para protegerlas, a pesar de las tropas que patrullan las calles de la ciudad.

El 89 % de los cerca de 60 millones de personas que habitan Birmania son budistas y un 4 %profesa el Islam.

Myanmar, después de casi medio siglo de dictadura militar, vive una etapa de reformas de cariz democrático desde que la última junta se disolvió y traspasó el poder a un gobierno civil afín, en 2011.

Visto en El economista, La información y Meneame.

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