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Confirman la pena de 7 años de cárcel para dos periodistas que desvelaron una masacre rohingya

viernes, 11 de enero de 2019

Uno de los periodistas encarcelados,
Wa Lone, durante el juicio,
en septiembre de 2018
El Tribunal Superior de Rangún desestimó hoy el recurso de apelación presentado por los periodistas birmanos Wa Lone y Kyaw Soe Oo de la agencia Reuters contra la pena de siete años de prisión que cumplen.

"No hay evidencias suficientes para liberar a los culpables", señaló el magistrado que lleva el caso al hacer público el veredicto contra el recurso, en una vista donde los acusados no estuvieron presentes.

Ambos reporteros, detenidos mientras investigaban una masacre de rohingyas, fueron hallados culpables en septiembre de 2018 de vulnerar la Ley de Secretos Oficiales, una norma de la era colonial, al estar en posesión de unos documentos confidenciales que les acababan de entregar dos policías.

Los condenados, de 32 y 28 años, alegan que fue una encerrona la reunión en la noche del 12 de diciembre de 2017 con los agentes y los documentos recibidos, cuyo contenido no llegaron a conocer porque fueron arrestados nada más recibirlos.

Los abogados de los dos periodistas, que siempre se han declarado inocentes, cuentan todavía con una última oportunidad de revocar la condena ante el Tribunal Supremo de Birmania, cuya decisión dejará el caso en firme.

En el momento de su detención los reporteros seguían la pista de la muerte de diez rohingyas en una aldea en el estado Rakhine (oeste) en el marco de una operación militar en respuesta a una serie de ataques de un grupo insurgente rohingya a puestos policiales el 25 de agosto de 2017.

La investigación posterior de la muerte de los diez rohingyas determinó que siete soldados fuesen juzgados y condenados a diez años de prisión cada uno.

El informe de una comisión especial de la ONU, presentado el pasado septiembre, halló pruebas de genocidio en la campaña militar desarrollada en Rakhine en 2017 y que causó el éxodo de 723.000 rohingyas a Bangladesh.

El Gobierno y el Ejército birmanos rechazaron las conclusiones de Naciones Unidas.

Los rohingyas son una comunidad de mayoría musulmana a las que las autoridades birmanas niegan la ciudadanía y viven en una especie de "apartheid" en Rakhine.

El pasado 11 de diciembre, los reporteros de Reuters fueron designados por la revista Time como Personas del Año junto con el periodista saudí asesinado Jamal Khashoggi, la reportera filipina Maria Ressa y el periódico estadounidense Capital Gazette, donde cinco trabajadores murieron en un tiroteo el pasado junio.

Visto en El mundo.

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Suu Kyi defiende la condena a prisión de dos periodistas en Birmania

jueves, 13 de septiembre de 2018

Suu Kyi ofrece un discurso en la apertura del Foro Económico Mundial. EFE

La líder de facto del gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, ha defendido este jueves la condena a siete años de cárcel a dos periodistas de la agencia de noticias 'Reuters', acusados de espionaje mientras investigaban una matanza de musulmanes rohingya.

"Si alguien cree que ha habido un error judicial me gustaría que me lo señalaran", ha dicho Suu Kyi durante el Foro Económico Mundial para el Sudeste Asiático que concluye este jueves en Hanoi.

"(La sentencia) no tiene nada que ver con la libertad de expresión sino con la Ley de Secretos Oficiales", añadió la Nobel de la Paz, que retó a los críticos a leerse el fallo.

"No se les condenó por ser periodistas sino porque la corte decidió que violaron la Ley de Secretos Oficiales", concluyó.

Suu Kyi instó a respetar el funcionamiento del estado de derecho y ha asegurado que los dos periodistas tienen derecho a apelar la sentencia.

Los reporteros Wa Lone y Kyaw Soe Oo fueron detenidos la noche del 12 de diciembre tras reunirse con dos policías que, según los acusados, les entregaron documentos supuestamente confidenciales.

Los reporteros, condenados a principios de mes, investigaban una masacre de miembros de la minoría musulmana rohinyá en la aldea de Inn Dinn, en el estado Rakáin, en el oeste del país.

Las autoridades les acusaron de haber obtenido documentos secretos sobre la operación militar en Rakáin, que el Ejército birmano lanzó hace un año tras una serie de asaltos de un grupo insurgente rohingya a puestos fronterizos.

Más de 700.000 rohinyás huyeron a Bangladesh a raíz de esta ofensiva militar en la que investigadores de la ONU encontraron elementos de "genocidio intencional".

Durante su intervención en el Foro, a preguntas del presentador, Suu Kyi ha admitido que "a posteriori" su gobierno podría haber gestionado mejor la crisis en Rakáin.

"Por supuesto que hay cosas en las que, a posteriori, la situación podría haberse manejado mejor", ha dicho Suu Kyi.

"Pero creemos que para garantizar la seguridad y la estabilidad a largo plazo debemos ser justos con todas las partes, y el estado de derecho debe aplicarse a todos. No podemos elegir quién debería ser protegido por el estado de derecho", ha añadido la consejera de Estado de Birmania.

Birmania no reconoce la ciudadanía a los rohinyá, a los que considera inmigrantes bengalíes, y les somete a una discriminación creciente, incluidas restricciones a la libertad de movimientos.


Artículo de EFE, visto en El mundo.

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Birmania inicia un histórico proceso de paz tras medio siglo de enfrentamientos

miércoles, 31 de agosto de 2016

La gobernante de facto de la nueva Birmania
democrática, Aung San Suu Kyi, y el
secretario general de la ONU, Ban Ki-moon
Aung San Suu Kyi, ganadora de las históricas elecciones de noviembre y actual consejera de Estado y ministra de Exteriores, se dispone a emplear todos los recursos a su alcance para cumplir una de sus principales promesas electorales, seguramente la más ambiciosa: promover la pacificación de Birmania, donde la lucha armada de una veintena de guerrillas enfrenta a las comunidades con el Gobierno central.

Este miércoles, 1.800 delegados en representación de grupos insurgentes, Gobierno, partidos políticos, instituciones internacionales y observadores participarán en el proceso Panglong Siglo XXI en la capital, Naypyitaw, una cita que contará con la asistencia del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon y pretende iniciar conversaciones con los grupos armados de las minorías chin, kachin, karen, kayah, mon, rakáin o shan.

La reivindicación común de las minorías, 135 comunidades que representan a un tercio de la población birmana, es una mayor autonomía. El encuentro tiene fuertes reminiscencias históricas, dado que tendrá lugar casi 70 años después de que el general Aung San, héroe nacionalista birmano, ex primer ministro y padre de la Premio Nobel de la Paz, convocase en la ciudad de Panglong un proceso similar destinado a unificar al pueblo birmano tras la declaración de independencia de Gran Bretaña y a encontrar fórmulas para compartir el poder, que se materializarían en un proyecto federalista.

El asesinato de Aung San seis meses antes abortó la aplicación del plan y el país cayó, poco después, en décadas de dictadura militar. Su hija ambiciona terminar la labor que su padre nunca pudo finalizar, pasando a la Historia por la pacificación y la unificación del turbulento país, como dejó patente durante su reciente visita a China. "Sin paz, no puede haber desarrollo sostenible", dijo.

La visita de Aung San Suu Kyi a China, hace algunas semanas, fue definitiva para garantizar el éxito de la convocatoria. El presidente Xi Jinping respaldó abiertamente una iniciativa de paz en la que Pekín ha invertido mucho capital político tras décadas de instrumentalización de los grupos armados presentes en el norte de Birmania, cerca de su frontera: dos días después de la cumbre bilateral Xi-Aung, el enviado especial chino Sun Guoxiang viajó a la localidad fronteriza de Lan Chan para encontrarse con representantes del Ejército Unido del Estado Wa (UWSA, por sus siglas en inglés) y del Ejército Democrático de la Alianza Nacional (Mong La, NDAA). Se trataría de su segunda cumbre este verano con dichas facciones: Guoxiang ya participó en junio en un encuentro celebrado en el estado de Shan con los líderes de las citadas organizaciones y también con responsables del Ejército de Liberación Nacional de Ta'an, a quienes instó a participar en el proceso de paz.

La semana pasada, el Consejo Federal de Nacionalidades Unidas, que aglutina a 11 grupos armados -entre ellos la Organización para la Independencia Kachin, con 10.000 combatientes- se comprometió desde Tailandia a participar en el encuentro . También el Ejército Unido del Estado Wa, con 30.000 hombres armados, confirmó su asistencia. Sin embargo, el Ejército birmano -que controla el Ministerio de Defensa y de Interior- ha vetado la participación de tres importantes grupos, el Ejército para la Alianza Democrática Nacional de Birmania (MNDAA), el Ejército de Liberación Nacional Ta'ang (TNLA) y el Ejército de Arakan, que combaten de forma conjunta en el estado de Shan, instándoles a que se comprometan a desarmarse antes de comenzar el diálogo, una idea aceptada por las facciones pero con matices que les han llevado, finalmente, a no suscribir el compromiso.

Muchos observadores consideran que sólo un cese de fuego unilateral por parte del Gobierno facilitaría el consenso de todos los grupos y recuerdan que el Ejército ya negoció una tregua con ocho grupos que perdura hasta ahora. "Nos gustaría acudir a la conferencia, pero el Gobierno no nos ha invitado", se lamenta en declaraciones al Irrawady el teniente coronel del TNLA Tar Phone Kyaw.

El papel de China es determinante pero no implica resultados, como confirmaba la analista del Centro Henry L. Stimson Yun Sun, experta en política exterior china, en declaraciones a Frontier Myanmar. "China puede convencer a UWSA y NDAA de sumarse a la conferencia de paz, pero no puede forzarles a firmar nada que no quieran". Guoxiang ya participó en la conferencia de grupos armados no estatales celebrada el pasado julio, a la que no asistió el UWSA: a raíz de su mediación, el liderazgo del grupo accedió a entrevistarse con el NDAA y con Aung San Suu Kyi en Naypyitwa. Tanto el UWSA como el NDAA se formaron tras la disolución del Partido Comunista de Birmania, en 1989, y ambos confirmaron el alto el fuego bilateral acordado con el Gobierno de Thein Sein en 2011, pero rechazaron participar en conversaciones similares en octubre de 2015. Su participación en la Conferencia Panglong es considerada un voto de confianza para Aung San Suu Kyi.

Retos pendientes
Para las comunidades, los retos son numerosos: las disputas sobre la repartición de recursos naturales son una fuente de tensiones, dado que son varias las minorías que viven en áreas ricas en jade, oro o estaño. Por otro lado, los grupos shan se oponen a un proyecto de presa hidroeléctrica china en el río Salwin, mientras que los kachin se oponen a otra presa china, un proyecto de 3.600 millones de dólares suspendido por el Gobierno anterior.

La relatora especial de la ONU para Birmania, la surcoreana Yanguee Lee, ha incidido en un informe a la organización en que los Derechos Humanos deben ser una prioridad en el encuentro, así como la inclusión de todas las comunidades. "Discriminación, derechos de tierra, la distribución equitativa de los recursos naturales están en el corazón del conflicto en Birmania, y por lo tanto también deben estar en el centro de las discusiones y soluciones de paz", afirmó.

"Sólo abordando y dando prioridad a estos temas se puede lograr la paz duradera deseada por el pueblo birmano", añadió Lee, quien destacó el escaso número de mujeres y la marginación de las ONG en el proceso como dos de los principales escollos a superar. "Birmania tiene ahora la oportunidad de transformar el país en el estado que el pueblo birmano ha querido desde hace décadas. Pero para hacerlo, debe ser de forma totalmente inclusiva", aseguró. "Es un momento histórico, el primer ladrillo de la pavimentación de un camino muy largo. Hay muchísimo que discutir y negociar tras la Conferencia Panglong Siglo XXI".

Nadie espera resultados inmediatos. Incluso la dirigente birmana ha adelantado que se convocarán rondas de conversaciones cada seis meses para asentar un proceso que no arrojará soluciones mágicas pero que sí resulta un punto de partida básico para la paz. "Birmania ha dado un paso hacia la dirección correcta: el federalismo. Ha sido el resultado del compromiso mutuo de Gobierno y grupos étnicos armados, parte del Acuerdo de Alto el Fuego nacional del pasado octubre. La forma de federalismo que deberá adoptarse, y el proceso mismo para establecerlo, presenta una agenda para el diálogo político entre el Gobierno, los militares, los grupos armados y los partidos, y será una parte crucial de la paz y el proceso de reconciliación nacional", escribía el diario birmano The Irrawady en un artículo titulado Paz y reconciliación requieren nuevas maneras de mirar atrás.

Se estima que desde la independencia, en 1948, los combates entre comunidades étnicas se han cobrado 130.000 vidas ralentizando el desarrollo y la economía del que fuera, hace décadas, uno de los países más ricos de Asia.

Discriminación rohingya
Hay escollos que cuestionan el proceso, como la marginación en las conversaciones de la minoría rohingya, perseguida, discriminada y sometida por el Gobierno central. En ese contexto, Panglong Siglo XXI también incluirá una conferencia interreligiosa, promovida por Ban Ki-moon, a la que asistirán líderes de las principales comunidades: budistas, cristianos, musulmanes, hindúes, bahaíes y judíos. La minoría rohingya -musulmana, ferozmente discriminada desde el Gobierno central- no ha sido invitada dado que las autoridades no la consideran birmana, sino inmigración bengalí, justificando así haberle arrebatado todo derecho básico.

Algunos observadores consideran que Aung San Suu Kyi pretende, con este el proceso de paz, cumplir el objetivo máximo de su partido, en cuya fundación se estableció que "los 40 años de historia de relaciones étnicas han sido un capítulo desafortunado que ha rozado la tragedia". "El desarrollo del país ha sufrido enormemente dado que el 40% del presupuesto nacional ha sido destinado a Defensa, y por estas razones debemos buscar una solución duradera a los problemas de las minorías étnicas. Es el objetivo de la Liga (Nacional para la Democracia) asegurar el más alto nivel de autonomía en consonancia con los derechos inherentes a las minorías y al bienestar del conjunto de la nación".

Otro objetivo parece ser granjearse las simpatías internacionales y demostrar su compromiso con la paz respondiendo así a las críticas por su posición hacia la minoría rohingya, a la que niega sus derechos, antes de su viaje a Estados Unidos en septiembre. En este contexto podría inscribirse la creación de una comisión internacional para abordar la violencia en el estado de Rakhine, donde los rohingya son mayoría, que será presidido por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan -según la prensa birmana, su elección es una forma de responder a la presión internacional- y tiene como misión elaborar recomendaciones para prevenir el conflicto y promover la reconciliación, abordando entre otros temas las cuestiones humanitarias, las garantías para aplicar derechos básicos y la promoción del desarrollo.

Amnistía Internacional ya ha revelado sus dudas sobre la eficacia de la comisión, que estará formada por tres extranjeros y seis expertos birmanos independientes. "Deberá investigar décadas de discriminación, depurar responsabilidades, recomendar indemnizaciones y liderar la reconciliación", adelanta el grupo. Se estima que 125.000 rohingya han sido forzados por el Gobierno central a vivir en guetos insalubres sin acceso a la educación o a la salud y sin derechos tan básicos como el de libre movimiento.

Visto en El Mundo.

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Htin Kyaw, mano derecha de Suu Kyi, nuevo presidente de Birmania

martes, 15 de marzo de 2016

Htin Kyaw, el nuevo
presidente de Birmania
El Parlamento de Birmania ha elegido este martes a Htin Kyaw, amigo personal y hombre de confianza de la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, como el próximo presidente del país, el primer civil en situarse al frente de esta nación asiática después de más de 50 años de gobierno militar.

En una jornada histórica para este país que marca su transición hacia la democracia, el candidato de 69 años de la Liga Nacional por la Democracia (LND) se hizo con 360 de los 652 votos emitidos por las dos cámaras legislativas, un triunfo cimentado en la apabullante victoria electoral que logró en noviembre esta formación prodemocrática liderada por Suu Kyi.

Mama Suu, como la apelan cariñosamente muchos de sus conciudadanos, no ha podido ocupar la presidencia debido a que una ley redactada en tiempos de la Junta Militar se lo impide. Sin embargo, durante la campaña ya advirtió de que sería ella la que en el futuro gobernaría el país y tomaría las decisiones más importantes a través de un representante, motivo por el cual el pasado jueves su partido propuso para el cargo a un hombre de su círculo más íntimo.

En respuesta a esa confianza depositado en él, nada más hacerse con la presidencia, Htin Kyaw declaró a Reuters que "el resultado de hoy es fruto del amor del pueblo por ella. Es la victoria de mi hermana Aung San Suu Kyi".

Precisamente, fue ella la primera en depositar su papeleta en la votación parlamentaria de hoy y, tras anunciarse la victoria de su amigo de la infancia, las cámaras la mostraron sonriente y aplaudiendo. "Es un gran día para nosotros", declaró Zar Ni Min, otro de los miembros de su formación. "Esto es lo que hemos estado esperando desde hace mucho tiempo".

Militares y minorías
El segundo lugar en la votación fue para el general Myint Swe, que ocupará la primera vicepresidencia en el próximo gobierno. Su candidatura, anunciada ayer por unos militares que todavía mantienen una importante cuota de poder, fue duramente criticada desde diversos ámbitos del país, ya que él fue uno de los encargados de atajar por la fuerza la llamada "revolución del azafrán" protagonizada por los monjes budistas en 2007 y su nombre está en la lista de sancionados por los Estados Unidos.

La segunda vicepresidencia será ocupada por Henry Van Thio, también nominado por el LND, un miembro de la etnia Chin que fue elegido precisamente para dar voz en el nuevo ejecutivo a las numerosas minorías étnicas que habitan en el país.

El camino hasta el día de hoy no ha estado exento de trabas. Durante las últimas semanas, y pese al secretismo reinante en torno a las negociaciones, la tensión ha ido creciendo entre Suu Kyi y los militares ante la negativa de estos a modificar la legislación para permitirle gobernar y otros asuntos relacionados con el cambio en el poder.

Desmilitarizar el país
La Nobel pretende desmilitarizar la vida política del país, pero para ello, paradójicamente, necesita de la colaboración y ayuda de los propios militares. Antes de iniciar este proceso de transición en 2011, la Junta Militar se aseguró de que este estamento controlara en el futuro tres importantes ministerios -Defensa, Interior y Fronteras-, así como una minoría parlamentaria con el poder de veto suficiente para limitar el alcance de las reformas que quiera impulsar el nuevo gobierno.

En los próximo días, el recién nombrado presidente deberá conformar un nuevo gabinete que sustituya a partir del 1 de abril al gobierno saliente del presidente Thein Sein. Aunque se ha especulado con la posibilidad de que Suu Kyi forme parte del mismo, todavía no está claro qué cargó ocupará en él.

Pese a que prácticamente nadie disiente de que Mama Suu sea la que tiene que estar al frente de la nación, existen muchas dudas de cómo va a llevar a cabo esa tarea por medio de un intermediario. De hecho, ya hay analistas que han advertido de que el centro de poder se podría dividir en dos campos -el del presidente electo y el de a mujer tras él-, algo que amenazaría con paralizar a la nueva administración desde el principio.

Según un artículo del The Myanmar Times, Suu Kyi es famosa por su "estilo rígido y la renuencia a delegar la autoridad", por lo que necesita al frente del gobierno una "figura decorativa" que sea "totalmente obediente", ya que no parece probable que ella vaya a renunciar al control total.

Además, el nuevo gobierno tendrá que hacer frente desde un principio a una serie de problemas que lastra desde hace años el país, entre los que destacan la pobreza, los conflictos armados en varias regiones de su territorio pobladas por minorías y la falta de infraestructuras.
 
Artículo de Ismael Arana visto en El mundo.

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Jornada histórica en el Parlamento de Myanmar

lunes, 1 de febrero de 2016


Son médicos, poetas, maestros, agricultores, pescadores. Muchos son nuevos en política, y han tenido que recibir clases intensivas de derecho y de derecho constitucional a petición de su líder, Aung San Suu Kyi.

Para los nuevos diputados birmanos que asumieron sus cargos este viernes por la mañana es un día histórico, que la Liga Nacional para la Democracia encabezada por la Nobel de la paz lleva esperando 25 años.

Este jueves el presidente Thein Sein, elegido en febrero de 2011 en unas elecciones tildadas de “farsa” por la oposición y por occidente, se despidió de los diputados aunque seguirá en el cargo hasta marzo.

Aunque fue designado por la autodisuelta Junta militar, la presidencia de Thein Sein, marcó la apertura del país. Un cambio que permitió la celebración de las históricas elecciones de noviembre de 2015, las primeras libres en el país tras medio siglo de dictadura.

Los comicios estuvieron marcados por la aplastante victoria del partido de Aung San Suu Kyi, que se hizo con la mayoría absoluta en el Parlamento. Ese día, los birmanos celebraron por todo lo alto el triunfo de la Dama de Rangún.

Tras 20 años de arresto domiciliario, la libertad y el triunfo electoral marcó un giro radical en la vida de la líder birmana, que en 1989, rechazó la libertad a cambio del exilio. Durante su detención, mantuvo un pulso incesante con el general Than Shwe, jefe de la junta militar desde 1992. Bajo su régimen todo estaba prohibido: desde los partidos de la oposición hasta la prensa.

El 13 de noviembre de 2010, la policía retiró por fin las barreras frente a la casa de Aung San Suu Kyi. Unos días antes, el régimen había organizado y orquestado las primeras elecciones del país en 22 años, boicoteadas por el partido de Suu Kyi. La culminación de su lucha llegó mucho después, aunque le quedan combates pendientes... para acceder a la presidencia, como ella y los birmanos desean, tiene que convencer al ejército, que sigue teniendo el 25% de los escaños por ley, de cambiar la Constitución.

La Carta Magna prohíbe el acceso a la presidencia a las personas con hijos nacidos en el extranjero. Si consigue que se modifique y llega a la jefatura del Estado, le espera un trabajo monumental para encarrilar el país.

La antigua Birmania es una de las naciones más pobres de la región y tiene importantes déficit en sectores elementales como la educación y la sanidad.

Visto en Euronews, gracias a un chivatazo de Colabora Birmania.

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Suu Kyi confirma oficialmente su mayoría absoluta

domingo, 15 de noviembre de 2015

La líder opositora y premio Nobel de la Paz,
Aung San Suu Kyi, durante un acto de la
campaña electoral en Rangún.
La Liga Nacional para la Democracia (LND) de la dirigente opositora Aung San Suu Kyi confirmó hoy su espectacular victoria electoral al asegurarse la mayoría absoluta que le permitirá nominar al próximo presidente del país.

A falta de contabilizar todavía un 17% de los escaños, la LND se ha adjudicado 348 de los 657 que componen las dos cámaras legislativas, superando el listón de 329 que requería y relegando la ventaja del 25% que se habían asignado los militares antes de la votación.

La debacle del Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo del actual jefe de estado Thein Sein ha sido de tal calado que sólo han conseguido por el momento 40 diputados y senadores, viéndose superados hasta ahora incluso por las agrupaciones étnicas, que tienen 41.

Las nuevas cámaras legislativas se reunirán a finales de enero para designar primeramente al presidente del parlamento, un cargo que podría ocupar la propia Suu Kyi, según han apuntado los medios locales.

La Premio Nobel ya ha declarado que pese a no poder acceder a la presidencia será ella quien dicte las "órdenes" que debe seguir el próximo jefe de estado, una determinación que podría generar un cierto resquemor entre los uniformados.

Hasta el presente momento, sin embargo, la cúpula militar se ha significado por su exquisito respeto a los resultados.

El jefe del ejército, el influyente general Min Aung Hlaing -que detenta el poder de designar a tres ministros y nombrar el 25% de los diputados- dijo el jueves por la noche que las Fuerzas Armadas "cooperarán" con el nuevo gobierno y dijo que continuará "reforzando el sistema multipartidista".

El jefe de estado, Thein Sein, ya había felicitado a Suu Kyi. El diario 'The Myanmar Times' señaló que Sein ha solicitado una reunión este domingo con todos los partidos políticos del país para discutir sobre la transición, en encuentro previo al que celebrará con Su Kyi en cuanto concluya el recuento de los votos.

Pese a su espectacular triunfo, la Premio Nobel enfrenta una transferencia del poder plagada de desafíos ya que los militares siguen controlando no sólo los tres ministerios de Interior, Defensa y Fronteras, sino la mayoría de los puestos de la administración local y disponen asimismo de una notable influencia económica a través de sus emporios, por lo que su colaboración resulta ineludible para el funcionamiento del país.

La líder opositora requiere además su apoyo para poder cambiar la constitución, algo que exige más de un 75% de los escaños.

Visto en El mundo.

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El partido de Suu Kyi logra la mayoría para elegir al próximo presidente de Birmania

La oposición en Birmania (Myanmar) elegirá al nuevo presidente del país tras alcanzar la mayoría parlamentaria suficiente, según la última actualización de la comisión electoral de los resultados de las elecciones del domingo.

La Liga Nacional para la Democracia (NLD, en inglés) sumó otros 21 escaños en la Cámara Baja, lo que le permitió superar los 329 diputados que necesitaba en el conjunto del legislativo, donde los militares disponen por ley de una cuarta parte de los asientos.

Una disposición de la Constitución hecha a medida, que veta para el cargo a candidatos con familiares extranjeros, impedirá a la oposición presentar a su líder, la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, cuyos dos hijos tienen pasaporte británico.

Visto en El mundo.

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¿Qué tan libres y democráticas son realmente las elecciones en Birmania?

Los birmanos elegirán entre 91 partidos
que se presentaron a los comicios
Los comicios que se llevaron a cabo este domingo en Birmania fueron los primeros relativamente democráticos de los últimos 25 años en el país asiático.

Los primeros resultados se conocerán hasta el lunes, pero los votantes acudieron masivamente a las urnas y un total de 91 partidos presentaron candidatos a diputados.

A lo largo del país largas filas se formaron delante de los centros de votación desde la madrugada pero, según reportes, el proceso por lo general fue rápido y mucha gente salió de depositar su voto con una sonrisa en la cara.

Y el protagonismo de Aung San Suu Kyi –la premio Nobel de la paz que pasó 15 años bajo arresto domiciliario luego de que su victoria en las elecciones de 1990 no fuera reconocida por el gobierno militar de la época– terminó de confirmarlo.

Los militares –que gobernaron abiertamente al país durante casi 50 años y colocaron a uno de los suyos al frente del gobierno civil que asumió el poder en 2011– utilizan sin embargo una expresión que puede ayudar a entender los límites de la democracia en Birmania.

La suya, han explicado, es una "democracia disciplinada".

El partido de gobierno cuenta con el
apoyo de los militares, que gobernaron
el país directamente por casi 50 años
Lo que explica por qué la actual constitución les garantiza a los uniformados el 25% de los escaños en el parlamento; así como poder de veto sobre cualquier intento para cambiarla.

En la práctica, esto significa que la esperada victoria del partido de Suu Kyi no necesariamente garantiza la presidencia para su Liga Nacional por la Democracia, pues la constitución establece que el presidente de la república debe ser electo por los parlamentarios.

Y el mismo texto constitucional también le impide a la líder opositora aspirar directamente al cargo.

Esta vez Aung San Suu Kyi pudo hacer
campaña y su partido es el favorito.
Pero en la "democracia disciplinada"
de Birmania, no podrá ser presidenta
Efectivamente, la denominada Cláusula 59F hace inelegible a cualquiera con hijos extranjeros.

Y Suu Kyi tiene dos hijos británicos.

Escaños o alianzas
La LND puede, sin embargo, hacerse con la presidencia obteniendo dos tercios de todos los escaños en disputa –lo que no es fácil– o estableciendo o alianzas con partidos minoritarios.

En ese caso Suu Kyi podría nominar a alguien de su confianza y liderar el gobierno, muy probablemente desde la posición de presidente del parlamento.

El presidente es electo por el parlamento.
Y en la Constitución los militares se reservaron
para ellos el 25% de los escaños.
Pero tampoco se puede descartar un escenario en el que la LND sea el partido que obtenga más asientos en el parlamento pero una combinación de los votos del partido de gobierno, algunos partidos étnicos y los diputados militares les permitieran a estos últimos imponer a su candidato.

Eso se traduciría casi con seguridad en un segundo período para el actual presidente Thein Sein, lo que sería matemáticamente posible aún con su partido obteniendo nada más un 15% de los escaños.

Y desde el punto de vista constitucional sería completamente legal. Pero no se sentiría como verdaderamente democrático.

Y ante la posibilidad de verse obligado a ceder algo de poder, el ejército se sigue además reservando el nombramiento de algunos de los más importantes cargos ministeriales.

Sin voto para los musulmanes
Por lo demás, otro grave problema estructural del experimento democrático birmano es que la minoría musulmana del país –los rohingya, aproximadamente un millón de personas– no tiene derecho al voto, pues sus miembros no son considerados ciudadanos.

Y la comprensión del proceso de votación por parte del electorado es por lo general bastante limitada, especialmente en las áreas rurales, donde vive el 70% de los ciudadanos.

Birmania es un país mayoritariamente
budista. Y la minoría musulmana
-los rohingyas- no son considerados
ciudadanos
Los habitantes de las zonas urbanas, por su parte, si bien cada vez más conectados, se enfrentan con la realidad de un país donde internet no es libre, según la última evaluación de la ONG estadounidense Freedom House.

Y según el periódico local Myanmar Times, solamente un tercio de los 91 partidos que participan en la contienda tienen presencia en Facebook.

Más problemático sin embargo, es que el registro electoral tampoco parece incluir a todos los potenciales votantes.

Y la presencia en el mismo de numerosos muertos también ha hecho temer que se pueden presentar algunas irregularidades.

Para estar seguro de controlar el gobierno,
la LND necesita ganar dos tercios de los
escaños disputados.
De hecho, según el corresponsal de la BBC en Yangon, Jonah Fisher, "todo el mundo aquí acepta que habrá algunos problemas muy graves".

"El objetivo realista de muchos observadores es que las elecciones sean 'razonablemente limpias y justas' y que sus resultados reflejen la voluntad popular", explicó Fisher.

"Y si uno considera todo lo que ha ocurrido en Birmania antes, ese sería un avance nada despreciable".

Visto en BBC.

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Suu Kyi, de una vida sacrificada a las puertas del poder en Birmania

La opositora y nobel de la paz birmana, Aung San Suu Kyi, alcanzó al fin las puertas del poder tras décadas de lucha en las que sacrificó su vida privada como disidente política.

En las últimas elecciones libres de Birmania, Suu Kyi estaba en arresto domiciliario, pero 25 años después, su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND), acaba de obtener la mayoría absoluta en el Parlamento.

Desde las regiones más remotas del norte hasta Rangún, la diputada de 70 años atrajo a multitudes de birmanos.

La hija del héroe de la independencia está a punto de lograr su sueño de ver cómo Birmania pasa definitivamente la página de un régimen militar que dejó su país en ruinas, oprimió a la población durante décadas y le impuso un arresto domiciliario durante 15 años.

En caso de victoria, "dirigiré el gobierno" y "estaré por encima del presidente" escogido por los parlamentarios, advirtió Suu Kyi el jueves ante la prensa internacional, desafiando así las leyes impuestas por la junta.

En virtud de la Constitución vigente, la líder opositora no puede convertirse en presidenta, ya que un artículo bloquea el acceso a este cargo a las personas con hijos de nacionalidad extranjera. Ella tiene dos hijos británicos.

"Esta elección es una gran oportunidad de cambio para nuestro país. El tipo de oportunidad que sólo llega una o dos veces en la Historia", aseguró Suu Kyi días antes de los comicios, durante un gran mitin en Rangún.

La nobel de la Paz se ha hecho muy discreta desde el domingo, a la espera de reunirse con el gobierno saliente.

Para los birmanos que sufrieron la crudeza de la vida bajo la junta militar Suu Kyi encarna la esperanza.

Birmania ha experimentado grandes cambios desde la apertura del país en 2011, pero "dos grandes factores no han cambiado: el aura carismática de Suu Kyi y la influencia duradera de la élite militar", explica el politólogo Nicholas Farrelly.

"Para muchos electores de Birmania, ella es la figura de la lucha contra el autoritarismo en su país. Ellos imaginan que el destino democrático interrumpido en los años 1990 está ahora al alcance de la mano", añade.

Su llegada al parlamento en 2012 durante las elecciones legislativas parciales ha empañado, sin embargo, su reputación de símbolo de los derechos humanos, especialmente en el extranjero.

De carácter pragmático, Suu Kyi evita pronunciarse sobre la suerte de los rohingyas, una minoría musulmana perseguida en Birmania.

En el seno de su partido, algunos le reprochan también su autoritarismo y el poco espacio dejado a los jóvenes.

La entrada en política de Suu Kyi no estaba programada. Tras la muerte de su padre, el general Aung San, héroe de la independencia asesinado en 1947 cuando ella tenía dos años, la primera parte de su vida la pasó en el exilio, primero en India y después en Reino Unido.

Allí, llevó una vida de ama de casa modelo, esposa de un profesor universitario especialista del Tíbet en Oxford y madre de dos pequeños.

Pero en 1988, cuando viaja a Birmania para estar junto a su madre, llega en pleno levantamiento contra la junta, cuya represión se convirtió en un baño de sangre, y decide implicarse en el destino de su país.

"No podía, como hija de mi padre, mantenerme indiferente a todo lo que pasaba", dice durante su primer discurso, en la pagoda de Shwedagon en 1988. En ese momento nace el símbolo Suu Kyi.

Aunque la junta la autoriza a formar la LND, rápidamente se le impone el arresto domiciliario. A distancia, asiste a la victoria de su partido en las elecciones de 1990, cuyos resultados la junta rechaza reconocer.

Así pasan los años encerrada en su casa situada al borde de un lago en pleno Rangún, donde recibe la visita de pocas personas autorizadas, así como de sus dos hijos que viven en Inglaterra con su padre. Este último murió de cáncer sin que su esposa pudiera ir a darle el último adiós, por temor a no poder regresar a Birmania.

El 13 de noviembre de 2010, hace justo cinco años, Suu Kyi es liberada tras 15 años en arresto domiciliario, siete de ellos consecutivos, durante los cuales mostró siempre una firme determinación que podría llevar ahora a su partido a gobernar Birmania.

Visto en La información.

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Las elecciones del ‘cambio’ llegan a Birmania

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un simpatizante de Aung San Suu Kyi
durante una celebración de la
Liga Nacional para la Democracia
(LND) en Yangón.
¿Qué se juega el país en los históricos comicios del 8 de noviembre?

Un día de finales de marzo de 2013 se produjo una situación sin precedentes en la historia reciente de Birmania. Los campesinos de varios pueblos de la División de Sagaing, en el centro del país, increparon y gritaron a Aung San Suu Kyi, la indiscutible líder del movimiento birmano por la democracia y premio Nobel de la Paz, sin que el Gobierno hubiera pagado a nadie para hacerlo.

La Dama, como se conoce popularmente a Suu Kyi en el país, había acudido a la zona para presentar un informe elaborado por una comisión gubernamental sobre el impacto de una gigantesca mina de cobre explotada conjuntamente por un conglomerado del Ejército birmano y una empresa china. Numerosos agricultores han sido expulsados de sus tierras en los últimos años para dejar paso a la mina y el impacto medioambiental y en la salud de la población local resulta devastador. En noviembre de 2012, el Gobierno reprimió brutalmente unas protestas contra la ampliación de la mina, empleando fósforo blanco contra manifestantes desarmados.

Los habitantes de la zona se llevaron una amarga decepción cuando descubrieron que Suu Kyi apoyaba el proyecto de ampliación. Cuando viajé a la zona hace dos años, todos los agricultores con los que hablé expresaron un profundo desengaño y muchos afirmaron sentirse traicionados por ella.

Sin embargo, en un viaje reciente a los mismos pueblos, puede comprobar que Suu Kyi es allí ahora tan popular como en cualquier otra zona del centro de Birmania. El domingo se celebran unas históricas elecciones en el país, cuatro años después de que el Gobierno militar que había gobernado con mano de hierro durante cinco décadas decidiera emprender una incierta transición a una “democracia disciplinada” y antiguos generales como el actual presidente, Thein Sein, asumieran el poder con ropajes civiles en lugar de uniformes militares.

En Letpadaung, muchos habitantes parecen tener claro a quién quieren votar, a pesar de sentirse abandonados por Suu Kyi hace dos años. Ma Nyo Lay, una agricultora de 43 años a la que el Gobierno expropió las tierras hace cinco años, expresó su deseo de votar al partido de la Dama, la Liga Nacional para la Democracia (LND), “para eliminar la dictadura”.

“Confío en Aung San Suu Kyi porque ha hecho sacrificios por el país y es la hija de Aung San,” decía Ma Me Tu, una agricultura de 42 años y madre de tres hijos que ahora vive de la lana que producen sus ovejas.

Las políticas de una LND en el Gobierno son una incógnita y el partido apenas tiene un programa electoral digno de ese nombre, pero, como indican las palabras de Ma Nyo Lay y Ma Me Tu, el apoyo de los partidarios de Aung San Suu Kyi parece basarse en el odio a una dictadura que ha saqueado y oprimido a la población durante decenios, en que es la hija del mítico Aung San, el padre de la independencia de Birmania, asesinado cuando ella tenía dos años y medio de edad, y en que ha sacrificado su vida personal por el país desde 1988, pasando 14 de los siguientes años bajo arresto domiciliario.

Obstáculos para la Liga Nacional para la Democracia
El apoyo popular a la LND entre la mayoría de etnia bamar (aproximadamente un 60% de la población) es evidente, pero el partido ha elegido jugar según unas reglas del juego claramente diseñadas en su contra.

La Constitución aprobada en 2008 está diseñada para asegurar que los militares mantengan una considerable influencia en el Gobierno, gane quien gane las elecciones: un 25% de los escaños del Parlamento está ocupados por miembros del Tatmadaw (el Ejército birmano) y ministros clave como el del Interior o de Defensa han de ser nombrados por el Jefe de las Fuerzas Armadas.

Además, la propia Suu Kyi nunca podría ser la presidenta del país según la actual Constitución, ya que una clausula estipula que el jefe de Estado no puede tener ningún familiar cercano de nacionalidad extranjera (los dos hijos de Suu Kyi son británicos). Para la Dama eso no parece suponer un gran obstáculo: “Si la LND gana las elecciones y formamos el Gobierno, yo seré la líder de ese Gobierno tanto si soy la presidenta como si no lo soy”, declaró recientemente en una entrevista con un canal de televisión indio.

En todo caso, cambiar la Constitución supone una tarea casi imposible sin el beneplácito de los generales. Para introducir cualquier enmienda importante es necesario contar con, al menos, tres cuartas partes de los votos en el Parlamento y que ésta sea aprobada en un referéndum popular.

La reciente purga del Shwe Mann, presidente del Parlamento y secretario general del Partido para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (PUSD), la formación gobernante fundada por los miembros de la antigua Junta militar en el poder, ha puesto de manifiesto lo peligroso que puede ser acercarse demasiado a la Dama. Shwe Mann era un hombre del régimen que, no obstante, estaba negociando con Suu Kyi y la apoyó en una reciente tentativa fallida de cambiar la Constitución. No obstante, el antiguo líder del partido del régimen se ha embarcado en la campaña electoral y su facción dentro de la formación gobernante podría ser clave a la hora de formar un gobierno tras los comicios.

Quizá sea esa estructura de poder tan adversa y la desconfianza de los generales lo que haya hecho que, en los últimos años, Suu Kyi se haya preocupado más por ganarse la confianza de los generales y de convencerles de que un Gobierno suyo no supone una amenaza para ellos que de reforzar un apoyo popular que parece dar por sentado. El resultado ha sido una oposición política prácticamente inexistente que no ha logrado su propósito de convencer a los generales de cambiar la Constitución, pero cuya popularidad no ha disminuido significativamente, a juzgar por el número de retratos de la Dama y banderas de la LND que pueden verse en grandes ciudades como Rangún o Mandalay.

El objetivo a corto y medio plazo de la LND es claro. “Ahora estamos totalmente concentrados en ganar, cuando lleguemos al Gobierno introduciremos los cambios que sean necesarios”, decía Myo Yan Naung Thein, secretario del Comité Central de Investigación y Estudios Estratégicos de la LND.

Los partidos de las minorías podrían tener la llave
La popularidad de Aung San Suu Kyi entre la mayoría bamar del centro de Birmania es indudable, pero raramente se extiende a los miembros de las numerosas minorías étnicas que pueblan las zonas periféricas. Algunas de ellas, como los Karen, los Kachín o los Shan, llevan décadas luchando por la autonomía dentro de un Estado federal contra un Gobierno fuertemente centralizado y ven con desconfianza a cualquier político bamar.

El Gobierno de Thein Sein y del PUSD se ha apresurado a firmar un alto el fuego con algunos de esos grupos armados antes de las elecciones para reforzar su imagen reformista, pero solo siete de los quince grupos armados con los que está dispuesto a negociar el Gobierno y el complicado diálogo político entre todas las partes implicadas ni siquiera ha empezado.

Mientras tanto, los enfrentamientos armados entre grupos como el Ejército para la Independencia Kachín y las Fuerzas Armadas birmanas continúan y la Comisión Electoral ha decidido posponer las elecciones en más de 400 pueblos afectados por las hostilidades, además de otros 41 que sufrieron inundaciones recientemente.

En regiones pobladas por minorías étnicas, los partidos de estas comunidades cuentan con un apoyo mayor que la LND y podrían ser decisivas a la hora de elegir al próximo presidente del país en el Parlamento. Algunos representantes de esas formaciones se han quejado de que el partido de Suu Kyi no ha cumplido sus promesas de no presentar candidatos contra ellos y algunos, como el Partido Nacional Rakhine, podrían decantarse por apoyar al PUSD en el Parlamento.

El auge del extremismo budista
Durante los últimos cuatro años se ha visto en Birmania el auge de un fuerte movimiento ultranacionalista que emplea el budismo como signo de identidad nacional frente a la supuesta amenaza de los musulmanes, que forman aproximadamente un 5% de la población del país. Influyentes monjes como Ashin Wirathu, el autodenominado “Bin Laden birmano”, ha prendido la llama de la violencia sectaria con sus incendiarios sermones antimusulmanes. La Asociación para la Protección de la Raza y la Religión (conocida por su acrónico birmano, Ma Ba Tha), de la que es miembro Wirathu, ha conseguido presionar para que se aprueben leyes que obstaculizan los matrimonios interreligiosos y tienen una enorme influencia en el electorado.

El PUSD ha apoyado esas leyes y emplea una retórica similar a la de Ma Ba Tha. Mientras tanto, la LND ha decidido no presentar un solo candidato musulmán a los comicios en un intento de apaciguar a la Ma Ba Tha. Sin embargo, se suceden las acusaciones por parte de monjes radicales de que la LND es un partido controlado por los musulmanes y muchos de ellos, incluido Wirathu, han apoyado públicamente al PUSD, aduciendo que es el único capaz de defender la religión budista y la raza birmana.

Mientras la población musulmana de todo el país se queda sin representación parlamentaria, en torno a un millón de musulmanes rohingya del Estado de Arakan ni siquiera tendrán la posibilidad de votar. Considerados inmigrantes ilegales procedentes de Bangladesh por el Gobierno y una inmensa mayoría de la población birmana, pese a que una gran parte de ellos ha vivido en Arakan durante siglos, los rohingya no tienen ciudanía y llevan años siendo víctimas de una campaña de limpieza étnica.

La Dama ha sido muy criticada por no defender a los rohingya y sus declaraciones al respecto han sido siempre tibias. Aunque Suu Kyi siempre se ha mostrado ambigua sobre esta minoría, otros influyentes miembros de su partido han expresado más claramente sus ideas. En un reciente viaje a la capital del Estado de Arakan, Sittwe, el presidente honorario de la LND, U Tin Oo, un antiguo general del Ejército, recordó a los arakaneses budistas que él ayudó “a expulsar a los paquistaníes orientales” de Arakan y les prometió que defendería sus intereses y su integridad territorial.

De cara a los próximos comicios, la popularidad de la LND se basa casi exclusivamente en el carisma de la Dama y sigue siendo una incógnita cómo funcionaría su Gobierno o, tan siquiera, como podría formarlo. Se acercan meses de complicadas negociaciones para formar un nuevo Ejecutivo y el resultado es totalmente imprevisible. Pero una cosa parece clara, en lo que respecta a definir quiénes son los birmanos, la LND y el PUSD parecen estar fundamentalmente de acuerdo. Como me dijo hace tres años Myo Yan Naung Thein, uno de los estrategas del partido, “el Ejército, Aung San Suu Kyi, los estudiantes de la generación del 88, todos nosotros compartimos una misma opinión sobre la identidad nacional”.

Artículo de Carlos Sardiña en EsGloblal.

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Human Rights Watch cuestiona la validez de los comicios en Birmania

Un miembro de la Comisión Electoral escribe en una
papeleta de votación en una jornada de voto anticipado
en un colegio electoral de Mandalay
La ONG Human Rights Watch (HRW) ha cuestionado este miércoles la credibilidad de las cruciales elecciones legislativas que se celebrarán en Birmania este domingo, al advertir que distarán mucho de ser "libres y justas" y "no permitirán que los birmanos elijan libremente su Gobierno".

La agrupación se suma a los muchos observadores que han criticado lo que HRW califica de "problemas sistemáticos y estructurales" de todo el proceso electoral, entre los que incluye a la propia comisión que los organiza, dirigida por un ex general cuya independencia quedó en cuestión cuando se pronunció públicamente por la victoria del gubernamental Partido de la Unión, Solidaridad y Desarrollo (USDP) del presidente Thein Sein; la asignación previa de un 25% de los parlamentarios a los ex militares golpistas, o la privación del derecho a voto de forma "masiva" en algunas partes del país.

Los presentes sufragios son los primeros que se realizan en un entorno parcialmente democrático desde 1990, cuando el ejército anuló la victoria arrolladora de la Liga Nacional Democrática (LND) de Aung San Suu Kyi.

La misma Premio Nobel ha criticado las numerosas irregularidades cometidas por los ex uniformados y, en su último acto electoral en Rangún, el pasado domingo, pidió a sus acólitos "estar vigilantes" ante un posible fraude como el que se achacó a la Junta golpista en las votaciones de 2010.

Suu Kyi también se permitió el sarcasmo al referirse a otro de los comportamientos que ha denunciado: la compra de votos.

"No estoy preocupada por los incentivos. La gente puede utilizar la cabeza. Agarrar lo que os den y votar por nosotros en cualquier caso", dijo entre los aplausos de miles de simpatizantes.

La prensa local birmana aseguró que este lunes los miles de asistentes que se personaron en otro acto electoral del USDP en el estado de Arakán, al oeste del país, recibieron gratificaciones en efectivo por su presencia en dicha cita.

Un representante de la agrupación de los antiguos uniformados confirmó tal extremo, pero matizó que era dinero para comprar "su almuerzo".

El acto provocó un ingente frenesís en las redes sociales tras conocerse que los organizadores recurrieron a media docena de modelos embutidas en trajes tan sexys como provocativos para una región especialmente conservadora como es Arakán.

Ejército, raza y religión
El jefe del Estado, el ex general Thein Sein, advirtió hace días que la victoria de la Liga Nacional Democrática podría llevar al país "al comunismo".

Más tarde, intentando apelar al miedo del electorado, su oficina difundió un vídeo en Facebook en el que se recuperaban las imágenes de la violencia que ha sucedido a la Primavera Árabe y su portavoz, Zaw Htay, dijo que el cambio en Birmania debe ser "paso a paso" para que "las transformaciones democráticas" no vayan acompañadas, como "en otros países", de "ríos de sangre".

El estamento militar y sus antiguos compañeros han recurrido a la dialéctica más nacionalista y radical para intentar frenar la popularidad de Suu Kyi, movilizando a una parte del clero y agitando los sentimientos anti musulmanes.

El mismo jefe del ejército, el general Min Aung Hlaing, no escondió este martes sus preferencias electorales al instruir a sus subalternos cómo votar en esta jornada dominical, la cuarta ocasión que lo hace en los últimos meses.

Para Hlaing, "el líder del país" tiene que ser alguien que "entienda al ejército", que defienda "la raza y la religión" -un nuevo guiño a los monjes extremistas que apoyan a Thein Sein- y sobre todo que no "esté asociado, o bajo la influencia de extranjeros", clara referencia a Suu Kyi, viuda de un británico y que precisamente por esta circunstancia no puede optar a la presidencia.

Visto en El mundo.

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Aung San Suu Kyi no quiere musulmanes en sus listas electorales

martes, 8 de septiembre de 2015

  • El partido de la Premio Nobel margina una comunidad que equivale al 5% de la población
  • El objetivo de la medida es evitar las críticas del sector radical budista
  • La ambición de Suu Kyi le ha costado la estima de defensores de los Derechos Humanos
La Premio Nobel de la Paz, Aun San Suu Kyi,
durante un evento en la localidad de
Hsiseng, en Birmania
Se invirtieron muchos fondos y mucha esperanza para que las elecciones generales que celebrará dentro de dos meses Birmania fueran las más libres de su Historia reciente. El leve aperturismo promovido por la Junta militar que gobernó el país durante medio siglo y la participación, en libertad, de la laureada Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, hacían confiar en que los comicios trazaran una nueva dirección en el país asiático.

Sin embargo, a falta de horas para que se inaugure oficialmente la campaña electoral que comienza hoy, martes, y tras las denuncias de numerosas irregularidades -en el censo figuran ciudadanos fallecidos y faltan los nombres de muchos birmanos vivos, entre otros puntos cuestionables- la lista autorizada de candidatos cae como un jarro de agua fría sobre el optimismo: ni uno sólo de los nombres es el de un candidato musulmán, marginando a una comunidad que equivale al 5% de la población.

Según la prensa local, de los 88 nombres impugnados por la Comisión Electoral un tercio corresponden a candidatos musulmanes, principalmente del Estado de Rakhine: la razón esgrimida es que los padres de los candidatos no eran ciudadanos birmanos en el momento del nacimiento del contendiente, algo desmentido por los afectados.

"Podemos mostrar los documentos que lo prueban si nos los piden, pero no los van a tomar en cuenta. Sentimos que nuestros derechos han sido violados bajo el llamado Gobierno democrático", lamentaba Zaw Min, presidente del Partido para la Paz y el Desarrollo Nacional, cuyos seis candidatos fueron excluidos de la carrera electoral.

Es sólo un ejemplo más de la discriminación de toda la comunidad en estas elecciones: cientos de miles de nombres de birmanos musulmanes han desaparecido de las listas electorales en el estado de Rakhine pese a que no tuvieron problema en participar en citas electorales anteriores.

El pasado febrero, una nueva ley autorizaba el voto a los Rohingya -perseguidos en Birmania, donde son vistos como ciudadanos de segunda categoría y tachados de inmigrantes bengalíes- siempre que dispusieran de las llamadas tarjetas blancas que les registraba ante las autoridades: el rechazo de los budistas a la medida fue tal que fue revocada por el Gobierno.

Lo más sorprendente es que la discriminación se extiende a las listas del principal partido opositor, la Liga Nacional para la Democracia de Aung Sa Suu Kyi, quien también optó por no incluir nombres de representantes islámicos. Un veterano de la Liga deploraba, en declaraciones a AFP, que "ni un sólo musulmán" figure entre los 1.000 candidatos presentada por la facción de la Premio Nobel.
El religioso Wirathu, autodenominado
el Bin Laden birmano, en Mandalay
"Debe tener miedo" a los monjes, explicaba en referencia al movimiento budista liderado por el religioso Wirathu, quien se autodenomina el Bin Laden birmano y promueve la islamofobia entre la sociedad mediante leyes como la presentada el pasado diciembre por su coalición Ma Ba Tha, apodada "ley de protección de la raza y la religión", que restringe los matrimonios interconfesionales, la conversión religiosa, la poligamia e incluso impone plazos para distanciar los partos, medidas destinadas a la comunidad musulmana.

Las leyes fueron aprobadas en el Parlamento, para desmayo de las ONG, y firmadas recientemente por el presidente Thein Sein. Wirathu amenaza con atacar a cualquier partido que ose intentar derogarlas en el Parlamento.

El conocido diputado opositor musulmán Ko Ni asegura que el liderazgo de la Liga ha excluido expresamente a sus candidatos musulmanes para aplacar los ánimos del sector budista más radical representado por Wirathu. "Una quincena de musulmanes se han postulado para ser candidatos pero el Comité Central no los ha elegido", afirmó el legislador al diario Irrawaddy. "Si la LND hubiese elegido a candidatos musulmanes, esos grupos habrían resaltado que la Liga es un partido musulmán".

Una estrategia para no perder votos

"La gente percibe todo esto como discriminación religiosa. Muchos musulmanes están diciendo que no votarán", añadía otra fuente de la misma formación, citada por la agencia francesa. Todo parece indicar que la exclusión de candidatos musulmanes en sus listas es una estrategia -como lo fue, en su día, negarse a condenar la persecución de la minoría Rohingya- para no perder votos a cuatro semanas de los comicios.

La coalición Ma Ba Tha y los monjes más radicales suelen caracterizar a Suu Kyi como "amiga de los musulmanes" con el objetivo de hacerle perder apoyo social. Los denostados esfuerzos de la LND para despojarse de esa imagen, a costa de ignorar los derechos básicos de la minoría musulmana -se calcula que supone un 5% de los 51 millones de habitantes- le está costando críticas de activistas y analistas. "El giro a la derecha está siendo preocupante", evaluaba el analista Khin Zaw Win, del think tank Instituto Tampadipa de Rangún. "Es un mal augurio para los musulmanes de este país", añadía.

Los comicios del 8 de noviembre serán las primeras elecciones generales que vive el país desde que la Junta renunciase a parte del poder en 2011 para designar un gobierno civil -fuertemente controlado por los uniformados- y la mejor oportunidad política para Suu Kyi. Hasta ahora, otras convocatorias electorales habían confirmado el apoyo social a La Dama -en 1990 la victoria de su formación fue abrumadora, logrando el 80% de los escaños: el régimen militar anuló los resultados- aunque la ambición política de Suu Kyi es tan desmedida que le ha costado la estima de muchos defensores de los Derechos Humanos dentro y fuera del país.

Su silencio ante la represión de la comunidad Rohingya, la misma que protagonizó el éxodo por la Bahía de Bengali hace unos meses y que suele terminar esclavizada en campos de Tailandia o Camboya en su huída hacia Malasia, o su tácita alianza con el general Shew Mann, presidente del Parlamento recientemente depuesto por el presidente birmano, mancillan su imagen.

El pasado 13 de agosto, policías armados rodearon la sede del oficialista Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo (USDP) mientras miembros de la formación deponían a su presidente: en los mentideros políticos locales se rumorea que fue la forma del presidente, el general Thein Sein, de deshacerse de su adversario en la formación, quien habría estado dispuesto a pactar con Aung Saan Suu Kyi para ser presidente del país a cambio de la dirección parlamentaria, una forma de abrir huecos para una eventual reforma constitucional.

La Liga Nacional Democrática confía en volver a renovar los buenos resultados del pasado pese a las estratagemas del régimen. "Hemos encontrado numerosos errores en el censo. Mi nombre, por ejemplo, no aparece en la lista de votantes de mi distrito", estimaba Nan Khin Htwe Myint, miembro del Comité Ejecutivo central de la LND en declaraciones al diario birmano The Irrawaddy. "Con la experiencia del fraude generalizado de los votos anticipados en las pasadas elecciones, consideramos muy mal signo que la mitad de las listas electorales incluyan datos erróneos", añadía.

Las irregularidades podrían afectar a "entre el 30 y el 80% de las listas", según el presidente del Partido Arakan Aye Thar Aung, quien expresaba en declaraciones al mismo medio su temor a que una victoria masiva de la LND provoque que "el partido en el poder no transfiera sus competencias al nuevo Parlamento".

El 25% de los escaños del Hluttaw, con los militares
Incluso una victoria electoral no garantizaría a la Liga de Aung Saa Sun Kyi acceder al poder. La democracia disciplinada, como la califican los militares birmanos, no deja espacio a las decisiones de la mayoría. El 25% de los escaños del Hluttaw [Cámara Baja] están en manos de los militares que disponen de veto ante cualquier modificación de la Constitución, lo que impide por ejemplo que Aung San Suu Kyi pueda deshacerse de la enmienda constitucional que excluye a cualquier candidato con familiares directos extranjeros -sus hijos tienen nacionalidad británica- del cargo de presidente.

Además, una cláusula constitucional obliga a dejar en manos de los militares los ministerios de Defensa, Interior y Fronteras. La Comisión Electoral encargada de vigilar los comicios está presidida por un antiguo general que fue diputado del USDP. Es incluso cuestionable que pueda gobernar salvo que logre imponer a sus candidatos en dos tercios de los escaños en liza, aunque nada le impide confirmarse como la llave de cualquier coalición que aspire al poder.

El periodo post-electoral se perfila aún más desafiante que el voto en sí: queda por ver si los militares aceptarían una eventual mayoría parlamentaria de la oposición democrática y los partidos minoritarios, sobre todo después del precedente de 1990, cuando las elecciones quedaron anuladas tras registrarse una victoria masiva a manos de la LND.

La voluntad de diálogo no es el fuerte de Thein Sein y los militares son reacios a perder el estatus quo. El partido oficialista USDP, brazo político de la Junta militar, considera que ninguna facción conseguirá la mayoría. "Digamos que los representantes de los 14 estados y los militares están en el mismo barco navegando hacia la democracia. Pueden encontrar marejada y otras dificultades juntos, pero si trabajamos juntos, los militares conocerán las dificultades que enfrentamos y podrán ayudarnos. Pero si nos quedamos solos, no comprenderán los desafíos y no estarán de nuestro lado", argumentaba Tin Maung Oo, miembro del Comité Central del USDP. "Cuantas más dudas y dificultades, más posibilidades de que haya otro golpe como en Tailandia. Por eso, por el momento el 25% de legisladores militares debe continuar".

Visto en El mundo.

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