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La islamofobia es uno de los pilares fundamentales de la sociedad birmana

jueves, 7 de junio de 2012

En Myanmar, donde a menudo no ser budista significa no ser birmano, los musulmanes suelen ser, en ocasiones, considerados «invasores». Una situación explosiva, como lo demuestra la situación de violencia vivida el domingo, que causó diez muertos.

«El día a día las relaciones con los budistas suelen ser buenas, siempre y cuando sepamos cual es nuestro lugar y no rebasemos esos límites» explica Ko Aung Aung, de la Asociación Musulmana de Myanmar, establecida en Europa.

«Para cualquier persona, un crimen es un crimen, pero si (el autor) es musulmán, esto puede ser motivo suficiente para provocar disturbios», añade.

Las tensiones latentes entre los budistas y los musulmanes han dado lugar a varias series de los disturbios mortales en los últimos quince años, a menudo como resultado de rumores que acusan a un musulmán.

Un escenario que se repitió el domingo en Taunggote, en el Estado de Rakhine, en la frontera con Bangladesh. Una multitud de miembros de la étnia rajine, mayoritariamente budistas, atacaron a varios musulmanes acusados de violar y asesinar a una niña. Diez musulmanes fueron golpeados hasta morir.

«Murieron como animales», denunció Abu Tahay, líder del Partido Demócrata para el Desarrollo Nacional. «Si la Policía no es capaz de controlar la situación, puede que se extienda».

Su partido, sin ningún diputado, representa a 750.000 rohingya, considerados musulmanes apátridas confinados al norte del Estado de Rajine y considerado por la Organización de las Naciones Unidas como una de las minorías más perseguidas en el mundo.

La comunidad musulmana es más amplia, originaria del subcontinente indio y China, y representa oficialmente el 4% de los 60 millones de birmanos. Sin embargo, los más perseguidos son los rohingyas, cuya mera mención es suficiente para encender los debates en Sittwe, la capital del Estado de Rajine.

Xenofobia
«No tienen necesidad de armas. Con la cantidad que son podrían cubrir el Estado», vocifera Khaing Kaung, director de la Fundación Wanlark para la Educación.

«No son más que inmigrantes ilegales que se establecieron en nuestras tierras», agregó Maung Shwe, consejero del Partido para el Desarrollo de las Nacionalidades Rajine, la primera fuerza del parlamento regional.

«Un día habrá un problema serio. (Los musulmanes) han causado problemas en Tailandia, Europa, Estado Unidos y tratan de hacerlo en el Estado de Rajine».

«Para la mayoría de los birmanos, un birmano es budista por definición; de acuerdo con sus creencias, el budismo es parte constituyente de la identidad», explicó Jacques Leider, historiados de la Escuela Francesa el Lejano Oriente.

«La xenofobia es una característica de los birmanos en general», agregó, anotando que la palabra «kala», utilizada para calificar a los musulmanes, se emplea a menudo de manera despectiva.

«Nuestra situación es un poco como la de los gitanos en Europa» dice Ko Aung Aung. «Debemos ser muy cuidadosos».

El contexto internacional también perjudica a esta comunidad. El 2001, la destrucción de los talibanes de los Budas gigantes de Bamiya, en Afganistán, tensó aún más la situación.

Para algunos (entre los que me incluyo) ha sido una sorpresa descubrir que entre los budistas también hay odio racial y religioso, no solo contra los musulmanes, también contra los cristianos.

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