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En busca del 'Made in Birmania'

viernes, 20 de mayo de 2016

La fábrica textil Shweyi Zabe,
a las afueras de Rangún (Birmania).
El sonido de las máquinas de coser no cesa ni un segundo en la fábrica textil Shweyi Zabe, a las afueras de Rangún. Centenares de mujeres permanecen concentradas en su labor. Unas realizan los patrones, otras cosen los bajos y, al final de cada línea de producción, las prendas se amontonan listas para ser planchadas y empaquetadas de manera impecable. El ritmo sólo para cuando alguien alza en su puesto de trabajo un cartel rojo con la letra 'M', indicando que ha habido algún fallo mecánico.


Parece imposible mantener una conversación con ellas e, incluso, irrespetuoso interrumpirlas. Al final, basta con aproximarse para que el amable carácter birmano haga su aparición. Soe Moe (38 años), con su rostro completamente impregnado de 'thanaka' -pasta amarillenta procedente de un árbol que se emplea a modo de cosmético-, afloja amablemente el ritmo para explicarnos: "Llevo cinco años trabajando aquí y estoy muy feliz". Aunque con timidez, también responde a las preguntas más incómodas: ¿Salario? ¿Condiciones de trabajo? ¿Horas extras? ¿Descansos?






Soe Moe (38), lleva cinco años
trabajando en esta compañía
Ante los numerosos titulares sobre las malas condiciones labores en las fábricas textiles de Asia, especialmente en Bangladesh, siempre surge la desconfianza. El salario de Soe Moe es de 180.000 kyats al mes (alrededor de 135 euros), su jornada laboral arranca a las 7.30 de la mañana y finaliza a las 17.30, con media hora de descanso para comer y no realiza horas extra. La fábrica es amplia, no se observan condiciones de hacinamiento, los empleados cuentan con una cocina y con baños higienizados. Eso sí, deben soportar los 40 grados de temperatura que caen sobre Birmania en el mes de abril y que se sienten especialmente en este recinto.


Birmania comenzó a despegar en el sector textil hace muy poco y lo está desarrollando a pasos agigantados, en gran parte gracias al fin de las sanciones impuestas por EEUU y los países de la Unión Europea. En 2014, alrededor de 60 nuevas empresas empezaron a operar en el país y se exportaron más de 1,5 billones de dólares, según datos de la Asociación de Fabricantes Textiles de Birmania (MGMA, por sus siglas en inglés). El 'top five' de los destinos de las prendas fueron Japón, Europa, Corea, China y EEUU.


El reciente estudio del Real Instituto Elcano 'Myanmar, la última frontera de la empresa española', en base a datos del Banco Mundial y reconocido por el World Economic Forum, subraya que el país se encuentra "entre las cinco economías con mayor potencial de los próximos años, con un crecimiento sostenido de cerca del 8% del PIB".


La población birmana está orgullosa de su industria textil y busca crear su propio 'Made in Birmania'. Los atractivos colores y los cuidados diseños, de los que siempre hace gala la líder de la Liga Nacional para la Democracia, Aung San Suu Kyi, impresionan a los occidentales, que poco a poco van confiando en la situación política del país para realizar sus inversiones. Las condiciones sociales también han mejorado, pero este país del sudeste asiático continúa siendo uno de los más pobres de la región, "con un ratio de pobreza del 25%, mayor que Camboya y Vietnam", tal y como especifica el informe del Real Instituto Elcano.








Empleadas de Shweyi Zabe
doblando y empaquetando la ropa
La MGMA lucha para que se cumpla el reglamento relativo al trabajo en la industria textil, como ocurre en Shweyi Zabe. La Secretaria General de la MGMA, Daw Khine Khine Nwe, confirma que las normas se cumplen en esta fábrica, pero también es realista: "El mercado es el que marca y todo negocio quiere sobrevivir". Aunque destaca la buena fe existente: "Todo está en el corazón y eso es lo que esperan los empleados".


Este organismo tiene grandes desafíos por delante. Las grandes marcas mundiales de ropa han puesto los ojos en este país y las condiciones labores podrían estar en peligro, tal y como denuncia Oxfam Intermón a través de su informe 'Fabricado en Birmania. ¿Pobreza arraigada o empleos decentes para los trabajadores de la industria textil?' Además, la ley vigente en este sector es de 1951 y las circunstancias del país han cambiado de manera meteórica en los últimos años. En la actualidad, el salario mínimo es de 3.600 kyats por una jornada de ocho horas, lo que se traduce en 2,7 euros al día y 0,33 euros la hora; si los empleados deciden trabajar horas extras, se pagan el doble; es obligatorio un descanso por cada cinco horas trabajadas; los domingos es el día libre; las vacaciones son de 21 días, establecidos oficialmente, etc. Si no se cumplen las normas, existen multas que pueden acabar con cárcel para el infractor.


Oxfam Intermón revela en su investigación que el salario mínimo resulta insuficiente para cubrir los costes de vida básicos y que esas condiciones escritas en la ley no siempre se cumplen. El texto destaca que algunos empleados de la industria textil trabajan hasta 11 horas al día, sin recibir más dinero por el tiempo extra y que la seguridad en las fábricas es un punto preocupante.


El motor de la educación

La fábrica de Shweyi Zabe forma parte del proyecto financiado por la UE Smart Myanmar, que apoya a las pequeñas y medianas empresas a alcanzar de manera sostenible el ansiado 'Made in Birmania'. Daw Aye Aye Han es junto a su marido, U Soe Than, propietaria de esta compañía, fundada en el 2000, que empezó con tres líneas de producción de camisetas y polos para el mercado americano y que hoy, con siete líneas y más de 300 empleados, es conocida por sus trajes de baño y prendas para niños.








Yadanae Moe (19), entró hace dos
años a trabajar en la fábrica
Para entrar a trabajar en Shweyi Zabe no se exigen estudios puesto que se capacita a los nuevos empleados, dándoles así una oportunidad laboral y de desarrollarse personalmente. Es el caso de Yadanae Moe (19), que entró hace dos años en la fábrica y que con este primer empleo se siente realizada. "Estudié secundaria [nivel inalcanzable para muchos en Birmania], pero no pude continuar. Tengo que cuidar de mi familia porque mis padres son mayores", explica.


La edad mínima para trabajar es otro de los dilemas. Por ley está prohibido que los menores de 15 años sean contratados en fábricas. La MGMA asume que es una regla difícil de cumplir, sobre todo cuando las propias familias necesitan que sus hijos trabajen para sobrevivir, pero a través de su página web se compromete firmemente a erradicar el trabajo infantil.








Daw Htay Htay Aye, hermana y
asistente de Daw Aye Aye Han
Daw Htay Htay Aye, hermana y asistente de Daw Aye Aye Han, pide al Ejecutivo mayor financiación y apoyo. "Ahora tenemos muchos inversores de otros países y queremos apoyo financiero del Gobierno para poder competir con ellos. El negocio está creciendo y necesitamos invertir en máquinas y en mejorar los lugares de trabajo", detalla la también propietaria de otra fábrica textil en el marco de Smart Myanmar.


Para Oxfam Intermón el futuro de la industria textil en Birmania tiene dos caminos: ser el nuevo mercado 'low cost' o aprender de los abusos vividos en Bangladesh, Camboya o Indonesia. Todo un reto para el nuevo Gobierno, que deberá esforzarse si no quiere ser protagonista en el futuro de la cara mala del 'Made in Birmania'.



Bajo la sombra de Aung San Suu Kyi

El liderazgo de Aung San Suu Kyi ha sido recibido con ilusión por la población femenina de Birmania. Sin embargo, la participación de la mujer en la vida pública todavía deja mucho que desear, según recoge la UE en su informe final sobre las elecciones generales del 8 de noviembre de 2015. El texto remarca la existencia de "un amplio conjunto de normas consuetudinarias y religiosas que impone un tratamiento diferente a las mujeres, erosionando sus derechos personales en el ámbito del hogar y la familia". El Comité de Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) denuncia que esto genera desventajas y advierte de la existencia de violencia contra las féminas. Una de esas leyes otorga el poder a los funcionarios del Gobierno de restringir a las madres a dar a luz en intervalos de 36 meses. Observando las últimas elecciones, la UE destaca que "las mujeres representaron poco menos de 800 de los 6.000 candidatos". A pesar de todas las dificultades, Nan San San Win, de la Red de Libertad y Justicia para las Mujeres, asegura que "hay muchos movimientos contra estas leyes, muchas organizaciones de mujeres y cada vez son más fuertes".

Artículo y fotos de Núria López visto en El Mundo.

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La inmensa decepción de Aung San Suu Kyi

lunes, 16 de mayo de 2016

Suu KyiHay pocas decepciones mayores en los últimos años que Aung San Suu Kyi. Pasó 15 años en arresto domiciliario, internada por la dictadura militar de Birmania que había impedido que su partido obtuviera el poder obtenido en las urnas. En 1991, recibió el Premio Nobel de la Paz. Ahora dirige el Gobierno y en la primera crisis importante se ha alineado con el nacionalismo birmano más excluyente, el mismo que profesaban los militares que la mantenían encerrada, contra una minoría que profesa otra religión. Ya antes se había encerrado en el silencio o en la equidistancia para hablar de ese problema. Era una forma de congraciarse con los sectores más nacionalistas para no perjudicar sus opciones de llegar al poder.

Suu Kyi niega a la minoría musulmana rohingya incluso el derecho a usar ese nombre porque no los considera auténticos birmanos. Ha llegado a pedir al embajador de EEUU que no use ese término.


“No hay duda de que el Estado de Rajine, uno de los (estados) más pobres de Myanmar, es un complejo polvorín de resentimientos sectarios que exige las políticas más cautelosas. Pero eso simplemente no puede basarse en la perpetuación de la persecución sistemática y marginación de los rohingya en la vida política y social de Myanmar. Desde luego que no puede basarse en negar incluso el nombre a los rohingya.
En última instancia, no importa la razón por la que Aung San Suu Kyi no quiere que los norteamericanos utilicen la palabra rohingya. Lo que importa es que una mujer cuyo nombre ha sido sinónimo de derechos humanos durante una generación, una mujer que demostró un valor inquebrantable ante el despotismo, ha continuado con la política completamente inaceptable de los gobernantes militares a los que ella sucedió en el poder”.

Del informe de Amnistía Internacional sobre la situación de la minoría rohingya en 2015 y 2016:

La situación de la minoría rohingya siguió deteriorándose. La mayor parte de sus integrantes seguían privados de sus derechos como ciudadanos en virtud de la Ley de Ciudadanía de 1982, su derecho a la libertad de circulación continuaba gravemente restringido, tenían acceso limitado a cuidados de salud de importancia vital y se les negaban el derecho a la educación y la igualdad de oportunidades laborales. Se recibieron constantes informes sobre detenciones arbitrarias, tortura y otros malos tratos de rohingyas detenidos, así como de muertes bajo custodia a manos de las fuerzas de seguridad. Los observadores internacionales siguieron teniendo un acceso extremadamente limitado al estado de Rajine.
En febrero, el presidente anunció la revocación de todas las Tarjetas de Registro Provisional —también conocidas como “tarjetas blancas”—, con lo que numerosos rohingyas quedaron sin ningún documento de identidad. Esta medida impidió, de hecho, votar en las elecciones de noviembre a la población rohingya y a los demás titulares de la tarjeta. La exclusión de los rohingyas se acentuó aún más con la inhabilitación de casi todos los candidatos rohingya que solicitaron presentarse a las elecciones. También fueron inhabilitados muchos otros musulmanes por razones discriminatorias.
El deterioro de su situación impulsó cada vez a más rohingyas a abandonar Myanmar. Según el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, se calculaba que durante el año 33.000 personas —tanto rohingyas como ciudadanos bangladeshíes— habían salido en barco desde la Bahía de Bengala. En mayo, al tomar la vecina Tailandia enérgicas medidas contra la trata, miles de personas —muchas de ellas rohingyas que huían de Myanmar— quedaron abandonadas a su suerte en el mar, en embarcaciones masificadas controladas por traficantes. Muchas de estas personas fueron golpeadas y tomadas como rehenes”.
Visto en Guerra Eterna, vía Meneame (dadle un meneo, por favor).

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Htin Kyaw, mano derecha de Suu Kyi, nuevo presidente de Birmania

martes, 15 de marzo de 2016

Htin Kyaw, el nuevo
presidente de Birmania
El Parlamento de Birmania ha elegido este martes a Htin Kyaw, amigo personal y hombre de confianza de la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, como el próximo presidente del país, el primer civil en situarse al frente de esta nación asiática después de más de 50 años de gobierno militar.

En una jornada histórica para este país que marca su transición hacia la democracia, el candidato de 69 años de la Liga Nacional por la Democracia (LND) se hizo con 360 de los 652 votos emitidos por las dos cámaras legislativas, un triunfo cimentado en la apabullante victoria electoral que logró en noviembre esta formación prodemocrática liderada por Suu Kyi.

Mama Suu, como la apelan cariñosamente muchos de sus conciudadanos, no ha podido ocupar la presidencia debido a que una ley redactada en tiempos de la Junta Militar se lo impide. Sin embargo, durante la campaña ya advirtió de que sería ella la que en el futuro gobernaría el país y tomaría las decisiones más importantes a través de un representante, motivo por el cual el pasado jueves su partido propuso para el cargo a un hombre de su círculo más íntimo.

En respuesta a esa confianza depositado en él, nada más hacerse con la presidencia, Htin Kyaw declaró a Reuters que "el resultado de hoy es fruto del amor del pueblo por ella. Es la victoria de mi hermana Aung San Suu Kyi".

Precisamente, fue ella la primera en depositar su papeleta en la votación parlamentaria de hoy y, tras anunciarse la victoria de su amigo de la infancia, las cámaras la mostraron sonriente y aplaudiendo. "Es un gran día para nosotros", declaró Zar Ni Min, otro de los miembros de su formación. "Esto es lo que hemos estado esperando desde hace mucho tiempo".

Militares y minorías
El segundo lugar en la votación fue para el general Myint Swe, que ocupará la primera vicepresidencia en el próximo gobierno. Su candidatura, anunciada ayer por unos militares que todavía mantienen una importante cuota de poder, fue duramente criticada desde diversos ámbitos del país, ya que él fue uno de los encargados de atajar por la fuerza la llamada "revolución del azafrán" protagonizada por los monjes budistas en 2007 y su nombre está en la lista de sancionados por los Estados Unidos.

La segunda vicepresidencia será ocupada por Henry Van Thio, también nominado por el LND, un miembro de la etnia Chin que fue elegido precisamente para dar voz en el nuevo ejecutivo a las numerosas minorías étnicas que habitan en el país.

El camino hasta el día de hoy no ha estado exento de trabas. Durante las últimas semanas, y pese al secretismo reinante en torno a las negociaciones, la tensión ha ido creciendo entre Suu Kyi y los militares ante la negativa de estos a modificar la legislación para permitirle gobernar y otros asuntos relacionados con el cambio en el poder.

Desmilitarizar el país
La Nobel pretende desmilitarizar la vida política del país, pero para ello, paradójicamente, necesita de la colaboración y ayuda de los propios militares. Antes de iniciar este proceso de transición en 2011, la Junta Militar se aseguró de que este estamento controlara en el futuro tres importantes ministerios -Defensa, Interior y Fronteras-, así como una minoría parlamentaria con el poder de veto suficiente para limitar el alcance de las reformas que quiera impulsar el nuevo gobierno.

En los próximo días, el recién nombrado presidente deberá conformar un nuevo gabinete que sustituya a partir del 1 de abril al gobierno saliente del presidente Thein Sein. Aunque se ha especulado con la posibilidad de que Suu Kyi forme parte del mismo, todavía no está claro qué cargó ocupará en él.

Pese a que prácticamente nadie disiente de que Mama Suu sea la que tiene que estar al frente de la nación, existen muchas dudas de cómo va a llevar a cabo esa tarea por medio de un intermediario. De hecho, ya hay analistas que han advertido de que el centro de poder se podría dividir en dos campos -el del presidente electo y el de a mujer tras él-, algo que amenazaría con paralizar a la nueva administración desde el principio.

Según un artículo del The Myanmar Times, Suu Kyi es famosa por su "estilo rígido y la renuencia a delegar la autoridad", por lo que necesita al frente del gobierno una "figura decorativa" que sea "totalmente obediente", ya que no parece probable que ella vaya a renunciar al control total.

Además, el nuevo gobierno tendrá que hacer frente desde un principio a una serie de problemas que lastra desde hace años el país, entre los que destacan la pobreza, los conflictos armados en varias regiones de su territorio pobladas por minorías y la falta de infraestructuras.
 
Artículo de Ismael Arana visto en El mundo.

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Jornada histórica en el Parlamento de Myanmar

lunes, 1 de febrero de 2016


Son médicos, poetas, maestros, agricultores, pescadores. Muchos son nuevos en política, y han tenido que recibir clases intensivas de derecho y de derecho constitucional a petición de su líder, Aung San Suu Kyi.

Para los nuevos diputados birmanos que asumieron sus cargos este viernes por la mañana es un día histórico, que la Liga Nacional para la Democracia encabezada por la Nobel de la paz lleva esperando 25 años.

Este jueves el presidente Thein Sein, elegido en febrero de 2011 en unas elecciones tildadas de “farsa” por la oposición y por occidente, se despidió de los diputados aunque seguirá en el cargo hasta marzo.

Aunque fue designado por la autodisuelta Junta militar, la presidencia de Thein Sein, marcó la apertura del país. Un cambio que permitió la celebración de las históricas elecciones de noviembre de 2015, las primeras libres en el país tras medio siglo de dictadura.

Los comicios estuvieron marcados por la aplastante victoria del partido de Aung San Suu Kyi, que se hizo con la mayoría absoluta en el Parlamento. Ese día, los birmanos celebraron por todo lo alto el triunfo de la Dama de Rangún.

Tras 20 años de arresto domiciliario, la libertad y el triunfo electoral marcó un giro radical en la vida de la líder birmana, que en 1989, rechazó la libertad a cambio del exilio. Durante su detención, mantuvo un pulso incesante con el general Than Shwe, jefe de la junta militar desde 1992. Bajo su régimen todo estaba prohibido: desde los partidos de la oposición hasta la prensa.

El 13 de noviembre de 2010, la policía retiró por fin las barreras frente a la casa de Aung San Suu Kyi. Unos días antes, el régimen había organizado y orquestado las primeras elecciones del país en 22 años, boicoteadas por el partido de Suu Kyi. La culminación de su lucha llegó mucho después, aunque le quedan combates pendientes... para acceder a la presidencia, como ella y los birmanos desean, tiene que convencer al ejército, que sigue teniendo el 25% de los escaños por ley, de cambiar la Constitución.

La Carta Magna prohíbe el acceso a la presidencia a las personas con hijos nacidos en el extranjero. Si consigue que se modifique y llega a la jefatura del Estado, le espera un trabajo monumental para encarrilar el país.

La antigua Birmania es una de las naciones más pobres de la región y tiene importantes déficit en sectores elementales como la educación y la sanidad.

Visto en Euronews, gracias a un chivatazo de Colabora Birmania.

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Suu Kyi confirma oficialmente su mayoría absoluta

domingo, 15 de noviembre de 2015

La líder opositora y premio Nobel de la Paz,
Aung San Suu Kyi, durante un acto de la
campaña electoral en Rangún.
La Liga Nacional para la Democracia (LND) de la dirigente opositora Aung San Suu Kyi confirmó hoy su espectacular victoria electoral al asegurarse la mayoría absoluta que le permitirá nominar al próximo presidente del país.

A falta de contabilizar todavía un 17% de los escaños, la LND se ha adjudicado 348 de los 657 que componen las dos cámaras legislativas, superando el listón de 329 que requería y relegando la ventaja del 25% que se habían asignado los militares antes de la votación.

La debacle del Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo del actual jefe de estado Thein Sein ha sido de tal calado que sólo han conseguido por el momento 40 diputados y senadores, viéndose superados hasta ahora incluso por las agrupaciones étnicas, que tienen 41.

Las nuevas cámaras legislativas se reunirán a finales de enero para designar primeramente al presidente del parlamento, un cargo que podría ocupar la propia Suu Kyi, según han apuntado los medios locales.

La Premio Nobel ya ha declarado que pese a no poder acceder a la presidencia será ella quien dicte las "órdenes" que debe seguir el próximo jefe de estado, una determinación que podría generar un cierto resquemor entre los uniformados.

Hasta el presente momento, sin embargo, la cúpula militar se ha significado por su exquisito respeto a los resultados.

El jefe del ejército, el influyente general Min Aung Hlaing -que detenta el poder de designar a tres ministros y nombrar el 25% de los diputados- dijo el jueves por la noche que las Fuerzas Armadas "cooperarán" con el nuevo gobierno y dijo que continuará "reforzando el sistema multipartidista".

El jefe de estado, Thein Sein, ya había felicitado a Suu Kyi. El diario 'The Myanmar Times' señaló que Sein ha solicitado una reunión este domingo con todos los partidos políticos del país para discutir sobre la transición, en encuentro previo al que celebrará con Su Kyi en cuanto concluya el recuento de los votos.

Pese a su espectacular triunfo, la Premio Nobel enfrenta una transferencia del poder plagada de desafíos ya que los militares siguen controlando no sólo los tres ministerios de Interior, Defensa y Fronteras, sino la mayoría de los puestos de la administración local y disponen asimismo de una notable influencia económica a través de sus emporios, por lo que su colaboración resulta ineludible para el funcionamiento del país.

La líder opositora requiere además su apoyo para poder cambiar la constitución, algo que exige más de un 75% de los escaños.

Visto en El mundo.

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El partido de Suu Kyi logra la mayoría para elegir al próximo presidente de Birmania

La oposición en Birmania (Myanmar) elegirá al nuevo presidente del país tras alcanzar la mayoría parlamentaria suficiente, según la última actualización de la comisión electoral de los resultados de las elecciones del domingo.

La Liga Nacional para la Democracia (NLD, en inglés) sumó otros 21 escaños en la Cámara Baja, lo que le permitió superar los 329 diputados que necesitaba en el conjunto del legislativo, donde los militares disponen por ley de una cuarta parte de los asientos.

Una disposición de la Constitución hecha a medida, que veta para el cargo a candidatos con familiares extranjeros, impedirá a la oposición presentar a su líder, la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, cuyos dos hijos tienen pasaporte británico.

Visto en El mundo.

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¿Qué tan libres y democráticas son realmente las elecciones en Birmania?

Los birmanos elegirán entre 91 partidos
que se presentaron a los comicios
Los comicios que se llevaron a cabo este domingo en Birmania fueron los primeros relativamente democráticos de los últimos 25 años en el país asiático.

Los primeros resultados se conocerán hasta el lunes, pero los votantes acudieron masivamente a las urnas y un total de 91 partidos presentaron candidatos a diputados.

A lo largo del país largas filas se formaron delante de los centros de votación desde la madrugada pero, según reportes, el proceso por lo general fue rápido y mucha gente salió de depositar su voto con una sonrisa en la cara.

Y el protagonismo de Aung San Suu Kyi –la premio Nobel de la paz que pasó 15 años bajo arresto domiciliario luego de que su victoria en las elecciones de 1990 no fuera reconocida por el gobierno militar de la época– terminó de confirmarlo.

Los militares –que gobernaron abiertamente al país durante casi 50 años y colocaron a uno de los suyos al frente del gobierno civil que asumió el poder en 2011– utilizan sin embargo una expresión que puede ayudar a entender los límites de la democracia en Birmania.

La suya, han explicado, es una "democracia disciplinada".

El partido de gobierno cuenta con el
apoyo de los militares, que gobernaron
el país directamente por casi 50 años
Lo que explica por qué la actual constitución les garantiza a los uniformados el 25% de los escaños en el parlamento; así como poder de veto sobre cualquier intento para cambiarla.

En la práctica, esto significa que la esperada victoria del partido de Suu Kyi no necesariamente garantiza la presidencia para su Liga Nacional por la Democracia, pues la constitución establece que el presidente de la república debe ser electo por los parlamentarios.

Y el mismo texto constitucional también le impide a la líder opositora aspirar directamente al cargo.

Esta vez Aung San Suu Kyi pudo hacer
campaña y su partido es el favorito.
Pero en la "democracia disciplinada"
de Birmania, no podrá ser presidenta
Efectivamente, la denominada Cláusula 59F hace inelegible a cualquiera con hijos extranjeros.

Y Suu Kyi tiene dos hijos británicos.

Escaños o alianzas
La LND puede, sin embargo, hacerse con la presidencia obteniendo dos tercios de todos los escaños en disputa –lo que no es fácil– o estableciendo o alianzas con partidos minoritarios.

En ese caso Suu Kyi podría nominar a alguien de su confianza y liderar el gobierno, muy probablemente desde la posición de presidente del parlamento.

El presidente es electo por el parlamento.
Y en la Constitución los militares se reservaron
para ellos el 25% de los escaños.
Pero tampoco se puede descartar un escenario en el que la LND sea el partido que obtenga más asientos en el parlamento pero una combinación de los votos del partido de gobierno, algunos partidos étnicos y los diputados militares les permitieran a estos últimos imponer a su candidato.

Eso se traduciría casi con seguridad en un segundo período para el actual presidente Thein Sein, lo que sería matemáticamente posible aún con su partido obteniendo nada más un 15% de los escaños.

Y desde el punto de vista constitucional sería completamente legal. Pero no se sentiría como verdaderamente democrático.

Y ante la posibilidad de verse obligado a ceder algo de poder, el ejército se sigue además reservando el nombramiento de algunos de los más importantes cargos ministeriales.

Sin voto para los musulmanes
Por lo demás, otro grave problema estructural del experimento democrático birmano es que la minoría musulmana del país –los rohingya, aproximadamente un millón de personasno tiene derecho al voto, pues sus miembros no son considerados ciudadanos.

Y la comprensión del proceso de votación por parte del electorado es por lo general bastante limitada, especialmente en las áreas rurales, donde vive el 70% de los ciudadanos.

Birmania es un país mayoritariamente
budista. Y la minoría musulmana
-los rohingyas- no son considerados
ciudadanos
Los habitantes de las zonas urbanas, por su parte, si bien cada vez más conectados, se enfrentan con la realidad de un país donde internet no es libre, según la última evaluación de la ONG estadounidense Freedom House.

Y según el periódico local Myanmar Times, solamente un tercio de los 91 partidos que participan en la contienda tienen presencia en Facebook.

Más problemático sin embargo, es que el registro electoral tampoco parece incluir a todos los potenciales votantes.

Y la presencia en el mismo de numerosos muertos también ha hecho temer que se pueden presentar algunas irregularidades.

Para estar seguro de controlar el gobierno,
la LND necesita ganar dos tercios de los
escaños disputados.
De hecho, según el corresponsal de la BBC en Yangon, Jonah Fisher, "todo el mundo aquí acepta que habrá algunos problemas muy graves".

"El objetivo realista de muchos observadores es que las elecciones sean 'razonablemente limpias y justas' y que sus resultados reflejen la voluntad popular", explicó Fisher.

"Y si uno considera todo lo que ha ocurrido en Birmania antes, ese sería un avance nada despreciable".

Visto en BBC.

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