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HRW identifica 430 edificios destruidos por la violencia sectaria en Birmania

domingo, 13 de noviembre de 2016

HRW identifica 430 edificios destruidos por la violencia sectaria en BirmaniaLa ONG Human Rights Watch (HRW) ha identificado 430 edificios destruidos por la violencia sectaria contra la minoría musulmana rohingya en el oeste de Birmania (Myanmar), según imágenes de satélite de alta resolución.

"Las nuevas imágenes de satélite no sólo confirman la amplia destrucción de aldeas rohingya sino que es aún mayor de lo que pensábamos", afirmó hoy Brad Adams, director de HRW para Asia, en un comunicado.

"Las autoridades birmanas deberían establecer una investigación asistida por la ONU como un primer paso para garantizar la justicia y seguridad para las víctimas", reiteró Adams.

Los edificios destruidos, en su mayoría viviendas destruidas en incendios provocados, se encuentran en el distrito de Maungdaw, en el estado Rakhine, según las imágenes de satélite recogidas entre el 22 de octubre y el 10 de noviembre.

El Ejército birmano declaró como "zona de operaciones" el norte del Rakhine, en la frontera con Bangladesh y donde vive el grueso de esta minoría musulmana, tras el ataque de un grupo armado contra tres puestos de la policía fronteriza el pasado 9 de octubre.

El asalto y posteriores disturbios causaron al menos 40 muertos entre policías, militares, asaltantes y vecinos, y llevó al despliegue del Ejército al que activistas locales acusan de cometer ejecuciones, violaciones y saqueos contra la población rohingya.

La líder de facto y nobel de la paz birmana, Aung San Suu Kyi, ha sido acusada por no interceder en favor de los rohingya, una perseguida minoría étnica a la que las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía.

Visto en El diario.

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Birmania inicia un histórico proceso de paz tras medio siglo de enfrentamientos

miércoles, 31 de agosto de 2016

La gobernante de facto de la nueva Birmania
democrática, Aung San Suu Kyi, y el
secretario general de la ONU, Ban Ki-moon
Aung San Suu Kyi, ganadora de las históricas elecciones de noviembre y actual consejera de Estado y ministra de Exteriores, se dispone a emplear todos los recursos a su alcance para cumplir una de sus principales promesas electorales, seguramente la más ambiciosa: promover la pacificación de Birmania, donde la lucha armada de una veintena de guerrillas enfrenta a las comunidades con el Gobierno central.

Este miércoles, 1.800 delegados en representación de grupos insurgentes, Gobierno, partidos políticos, instituciones internacionales y observadores participarán en el proceso Panglong Siglo XXI en la capital, Naypyitaw, una cita que contará con la asistencia del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon y pretende iniciar conversaciones con los grupos armados de las minorías chin, kachin, karen, kayah, mon, rakáin o shan.

La reivindicación común de las minorías, 135 comunidades que representan a un tercio de la población birmana, es una mayor autonomía. El encuentro tiene fuertes reminiscencias históricas, dado que tendrá lugar casi 70 años después de que el general Aung San, héroe nacionalista birmano, ex primer ministro y padre de la Premio Nobel de la Paz, convocase en la ciudad de Panglong un proceso similar destinado a unificar al pueblo birmano tras la declaración de independencia de Gran Bretaña y a encontrar fórmulas para compartir el poder, que se materializarían en un proyecto federalista.

El asesinato de Aung San seis meses antes abortó la aplicación del plan y el país cayó, poco después, en décadas de dictadura militar. Su hija ambiciona terminar la labor que su padre nunca pudo finalizar, pasando a la Historia por la pacificación y la unificación del turbulento país, como dejó patente durante su reciente visita a China. "Sin paz, no puede haber desarrollo sostenible", dijo.

La visita de Aung San Suu Kyi a China, hace algunas semanas, fue definitiva para garantizar el éxito de la convocatoria. El presidente Xi Jinping respaldó abiertamente una iniciativa de paz en la que Pekín ha invertido mucho capital político tras décadas de instrumentalización de los grupos armados presentes en el norte de Birmania, cerca de su frontera: dos días después de la cumbre bilateral Xi-Aung, el enviado especial chino Sun Guoxiang viajó a la localidad fronteriza de Lan Chan para encontrarse con representantes del Ejército Unido del Estado Wa (UWSA, por sus siglas en inglés) y del Ejército Democrático de la Alianza Nacional (Mong La, NDAA). Se trataría de su segunda cumbre este verano con dichas facciones: Guoxiang ya participó en junio en un encuentro celebrado en el estado de Shan con los líderes de las citadas organizaciones y también con responsables del Ejército de Liberación Nacional de Ta'an, a quienes instó a participar en el proceso de paz.

La semana pasada, el Consejo Federal de Nacionalidades Unidas, que aglutina a 11 grupos armados -entre ellos la Organización para la Independencia Kachin, con 10.000 combatientes- se comprometió desde Tailandia a participar en el encuentro . También el Ejército Unido del Estado Wa, con 30.000 hombres armados, confirmó su asistencia. Sin embargo, el Ejército birmano -que controla el Ministerio de Defensa y de Interior- ha vetado la participación de tres importantes grupos, el Ejército para la Alianza Democrática Nacional de Birmania (MNDAA), el Ejército de Liberación Nacional Ta'ang (TNLA) y el Ejército de Arakan, que combaten de forma conjunta en el estado de Shan, instándoles a que se comprometan a desarmarse antes de comenzar el diálogo, una idea aceptada por las facciones pero con matices que les han llevado, finalmente, a no suscribir el compromiso.

Muchos observadores consideran que sólo un cese de fuego unilateral por parte del Gobierno facilitaría el consenso de todos los grupos y recuerdan que el Ejército ya negoció una tregua con ocho grupos que perdura hasta ahora. "Nos gustaría acudir a la conferencia, pero el Gobierno no nos ha invitado", se lamenta en declaraciones al Irrawady el teniente coronel del TNLA Tar Phone Kyaw.

El papel de China es determinante pero no implica resultados, como confirmaba la analista del Centro Henry L. Stimson Yun Sun, experta en política exterior china, en declaraciones a Frontier Myanmar. "China puede convencer a UWSA y NDAA de sumarse a la conferencia de paz, pero no puede forzarles a firmar nada que no quieran". Guoxiang ya participó en la conferencia de grupos armados no estatales celebrada el pasado julio, a la que no asistió el UWSA: a raíz de su mediación, el liderazgo del grupo accedió a entrevistarse con el NDAA y con Aung San Suu Kyi en Naypyitwa. Tanto el UWSA como el NDAA se formaron tras la disolución del Partido Comunista de Birmania, en 1989, y ambos confirmaron el alto el fuego bilateral acordado con el Gobierno de Thein Sein en 2011, pero rechazaron participar en conversaciones similares en octubre de 2015. Su participación en la Conferencia Panglong es considerada un voto de confianza para Aung San Suu Kyi.

Retos pendientes
Para las comunidades, los retos son numerosos: las disputas sobre la repartición de recursos naturales son una fuente de tensiones, dado que son varias las minorías que viven en áreas ricas en jade, oro o estaño. Por otro lado, los grupos shan se oponen a un proyecto de presa hidroeléctrica china en el río Salwin, mientras que los kachin se oponen a otra presa china, un proyecto de 3.600 millones de dólares suspendido por el Gobierno anterior.

La relatora especial de la ONU para Birmania, la surcoreana Yanguee Lee, ha incidido en un informe a la organización en que los Derechos Humanos deben ser una prioridad en el encuentro, así como la inclusión de todas las comunidades. "Discriminación, derechos de tierra, la distribución equitativa de los recursos naturales están en el corazón del conflicto en Birmania, y por lo tanto también deben estar en el centro de las discusiones y soluciones de paz", afirmó.

"Sólo abordando y dando prioridad a estos temas se puede lograr la paz duradera deseada por el pueblo birmano", añadió Lee, quien destacó el escaso número de mujeres y la marginación de las ONG en el proceso como dos de los principales escollos a superar. "Birmania tiene ahora la oportunidad de transformar el país en el estado que el pueblo birmano ha querido desde hace décadas. Pero para hacerlo, debe ser de forma totalmente inclusiva", aseguró. "Es un momento histórico, el primer ladrillo de la pavimentación de un camino muy largo. Hay muchísimo que discutir y negociar tras la Conferencia Panglong Siglo XXI".

Nadie espera resultados inmediatos. Incluso la dirigente birmana ha adelantado que se convocarán rondas de conversaciones cada seis meses para asentar un proceso que no arrojará soluciones mágicas pero que sí resulta un punto de partida básico para la paz. "Birmania ha dado un paso hacia la dirección correcta: el federalismo. Ha sido el resultado del compromiso mutuo de Gobierno y grupos étnicos armados, parte del Acuerdo de Alto el Fuego nacional del pasado octubre. La forma de federalismo que deberá adoptarse, y el proceso mismo para establecerlo, presenta una agenda para el diálogo político entre el Gobierno, los militares, los grupos armados y los partidos, y será una parte crucial de la paz y el proceso de reconciliación nacional", escribía el diario birmano The Irrawady en un artículo titulado Paz y reconciliación requieren nuevas maneras de mirar atrás.

Se estima que desde la independencia, en 1948, los combates entre comunidades étnicas se han cobrado 130.000 vidas ralentizando el desarrollo y la economía del que fuera, hace décadas, uno de los países más ricos de Asia.

Discriminación rohingya
Hay escollos que cuestionan el proceso, como la marginación en las conversaciones de la minoría rohingya, perseguida, discriminada y sometida por el Gobierno central. En ese contexto, Panglong Siglo XXI también incluirá una conferencia interreligiosa, promovida por Ban Ki-moon, a la que asistirán líderes de las principales comunidades: budistas, cristianos, musulmanes, hindúes, bahaíes y judíos. La minoría rohingya -musulmana, ferozmente discriminada desde el Gobierno central- no ha sido invitada dado que las autoridades no la consideran birmana, sino inmigración bengalí, justificando así haberle arrebatado todo derecho básico.

Algunos observadores consideran que Aung San Suu Kyi pretende, con este el proceso de paz, cumplir el objetivo máximo de su partido, en cuya fundación se estableció que "los 40 años de historia de relaciones étnicas han sido un capítulo desafortunado que ha rozado la tragedia". "El desarrollo del país ha sufrido enormemente dado que el 40% del presupuesto nacional ha sido destinado a Defensa, y por estas razones debemos buscar una solución duradera a los problemas de las minorías étnicas. Es el objetivo de la Liga (Nacional para la Democracia) asegurar el más alto nivel de autonomía en consonancia con los derechos inherentes a las minorías y al bienestar del conjunto de la nación".

Otro objetivo parece ser granjearse las simpatías internacionales y demostrar su compromiso con la paz respondiendo así a las críticas por su posición hacia la minoría rohingya, a la que niega sus derechos, antes de su viaje a Estados Unidos en septiembre. En este contexto podría inscribirse la creación de una comisión internacional para abordar la violencia en el estado de Rakhine, donde los rohingya son mayoría, que será presidido por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan -según la prensa birmana, su elección es una forma de responder a la presión internacional- y tiene como misión elaborar recomendaciones para prevenir el conflicto y promover la reconciliación, abordando entre otros temas las cuestiones humanitarias, las garantías para aplicar derechos básicos y la promoción del desarrollo.

Amnistía Internacional ya ha revelado sus dudas sobre la eficacia de la comisión, que estará formada por tres extranjeros y seis expertos birmanos independientes. "Deberá investigar décadas de discriminación, depurar responsabilidades, recomendar indemnizaciones y liderar la reconciliación", adelanta el grupo. Se estima que 125.000 rohingya han sido forzados por el Gobierno central a vivir en guetos insalubres sin acceso a la educación o a la salud y sin derechos tan básicos como el de libre movimiento.

Visto en El Mundo.

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Cuatro muertos y 185 templos dañados en Bagán por un terremoto de 6,8, en el que resulta herido un español

jueves, 25 de agosto de 2016


Las autoridades de Birmania (actual Myanmar) elevaron a cuatro los muertos en el terremoto de 6,8 grados que afectó este miércoles la región central del país y que causó daños en decenas de templos del conjunto monumental de Bagan, según ha informado este jueves la prensa estatal.


Daños en un templo en Bagán
Dos niñas de 7 y 15 años murieron al hundirse un margen del río en Yenangyoung mientras que otras dos personas, un hombre y una mujer, murieron al derrumbarse una fábrica de tabaco en la localidad de Pakokku, según han indicado fuentes oficiales.

El director del departamento de Arqueología, Aung Aung Kyaw, ha indicado que hasta anoche se contabilizaron daños en 185 templos de Bagan, capital del antiguo reino birmano de Pagan entre los siglos IX y XIII.

Las autoridades trabajaban para presentar el año próximo ante la Unesco la candidatura como Patrimonio de la Humanidad de este complejo, que contiene más de 3.000 estupas y templos en una extensión de unos 40 kilómetros cuadrados.

Templo en Sik Phyu, tras el terremoto
Birmania se encuentra cerca de una zona de alta actividad tectónica por la presión entre la placa del subcontinente indio, al sur, y la euroasiática, al norte.

El pasado 13 de abril, un terremoto de 6,9 grados sacudió el noroeste de Birmania, cerca de la frontera con la India, sin que las autoridades informaran de daños materiales o víctimas. El 24 de marzo de 2011 al menos 74 personas murieron a causa de un seísmo de 6,8 grados de magnitud que sacudió la región noreste de Birmania, colindante con Tailandia.

El hipocentro del sismo se localizó a 84,1 kilómetros de profundidad, a 25 kilómetros al oeste de la localidad de Chauk, una ciudad portuaria en el río Irrawaddy con unos 180.000 habitantes y situada a 173 kilómetros al noroeste de la capital, Naipyidó

El Ministerio español de Exteriores ha informado de que hay un español herido en el terremoto, pero ha asegurado que su vida no corre peligro. Fuentes del diplomáticas han informado de que el español herido está siendo atendido por los servicios sanitarios y han recalcado que, tanto el encargado de negocios de España en Rangún, como la embajada en Bangkok, están en permanente contacto con las autoridades del país asiático para localizar y conocer la situación de los españoles que pudieran estar en la zona.
Exteriores ha dispuesto de dos teléfonos de emergencias para españoles que se encuentren en la zona o para la atención sus familiares (+66818687507 de Tailandia o el +9599250979880 Myanmar). 

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Al menos tres muertos por un terremoto de 6,8 grados en Birmania

miércoles, 24 de agosto de 2016

Templo hundiéndose durante
el terremoto en Bagán.
Imagen del Ministerio de
Información de Birmania.
Al menos tres personas han muerto y decenas de templos han resultado dañados en el terremoto de magnitud 6,8 grados en la escala abierta de Richter que sacudió hoy el centro de Birmania (Myanmar) y que se pudo sentir en los países vecinos.

Aunque las autoridades no han informado oficialmente de víctimas, los medios locales reportan la muerte de dos chicos de 6 y 16 años, que perecieron al romperse un dique, y de una mujer que falleció por el derrumbe de un muro.

Visto en EFE.

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Terremoto de 6,8 en Birmania, en Bagán

Acabamos de leer en el Twitter de la Embajada de España en Tailandia que ha habido un terremoto de 6,8 en Birmania (Myanmar), en la zona de Bagán. No hay constancia de momento de que haya víctimas extranjeras.

Los teléfonos que da la Embajada para asistencia son el +66818687507 para Tailandia, y el +9599250979880 para Birmania. Estos teléfonos son sólo para los españoles que necesiten asistencia. Para pedir información, mejor escribir un correo a la Embajada en Bangkok.

Los datos para ponerse en contacto con la Oficina Diplomática en Rangún (Yangón).

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En busca del 'Made in Birmania'

viernes, 20 de mayo de 2016

La fábrica textil Shweyi Zabe,
a las afueras de Rangún (Birmania).
El sonido de las máquinas de coser no cesa ni un segundo en la fábrica textil Shweyi Zabe, a las afueras de Rangún. Centenares de mujeres permanecen concentradas en su labor. Unas realizan los patrones, otras cosen los bajos y, al final de cada línea de producción, las prendas se amontonan listas para ser planchadas y empaquetadas de manera impecable. El ritmo sólo para cuando alguien alza en su puesto de trabajo un cartel rojo con la letra 'M', indicando que ha habido algún fallo mecánico.


Parece imposible mantener una conversación con ellas e, incluso, irrespetuoso interrumpirlas. Al final, basta con aproximarse para que el amable carácter birmano haga su aparición. Soe Moe (38 años), con su rostro completamente impregnado de 'thanaka' -pasta amarillenta procedente de un árbol que se emplea a modo de cosmético-, afloja amablemente el ritmo para explicarnos: "Llevo cinco años trabajando aquí y estoy muy feliz". Aunque con timidez, también responde a las preguntas más incómodas: ¿Salario? ¿Condiciones de trabajo? ¿Horas extras? ¿Descansos?






Soe Moe (38), lleva cinco años
trabajando en esta compañía
Ante los numerosos titulares sobre las malas condiciones labores en las fábricas textiles de Asia, especialmente en Bangladesh, siempre surge la desconfianza. El salario de Soe Moe es de 180.000 kyats al mes (alrededor de 135 euros), su jornada laboral arranca a las 7.30 de la mañana y finaliza a las 17.30, con media hora de descanso para comer y no realiza horas extra. La fábrica es amplia, no se observan condiciones de hacinamiento, los empleados cuentan con una cocina y con baños higienizados. Eso sí, deben soportar los 40 grados de temperatura que caen sobre Birmania en el mes de abril y que se sienten especialmente en este recinto.


Birmania comenzó a despegar en el sector textil hace muy poco y lo está desarrollando a pasos agigantados, en gran parte gracias al fin de las sanciones impuestas por EEUU y los países de la Unión Europea. En 2014, alrededor de 60 nuevas empresas empezaron a operar en el país y se exportaron más de 1,5 billones de dólares, según datos de la Asociación de Fabricantes Textiles de Birmania (MGMA, por sus siglas en inglés). El 'top five' de los destinos de las prendas fueron Japón, Europa, Corea, China y EEUU.


El reciente estudio del Real Instituto Elcano 'Myanmar, la última frontera de la empresa española', en base a datos del Banco Mundial y reconocido por el World Economic Forum, subraya que el país se encuentra "entre las cinco economías con mayor potencial de los próximos años, con un crecimiento sostenido de cerca del 8% del PIB".


La población birmana está orgullosa de su industria textil y busca crear su propio 'Made in Birmania'. Los atractivos colores y los cuidados diseños, de los que siempre hace gala la líder de la Liga Nacional para la Democracia, Aung San Suu Kyi, impresionan a los occidentales, que poco a poco van confiando en la situación política del país para realizar sus inversiones. Las condiciones sociales también han mejorado, pero este país del sudeste asiático continúa siendo uno de los más pobres de la región, "con un ratio de pobreza del 25%, mayor que Camboya y Vietnam", tal y como especifica el informe del Real Instituto Elcano.








Empleadas de Shweyi Zabe
doblando y empaquetando la ropa
La MGMA lucha para que se cumpla el reglamento relativo al trabajo en la industria textil, como ocurre en Shweyi Zabe. La Secretaria General de la MGMA, Daw Khine Khine Nwe, confirma que las normas se cumplen en esta fábrica, pero también es realista: "El mercado es el que marca y todo negocio quiere sobrevivir". Aunque destaca la buena fe existente: "Todo está en el corazón y eso es lo que esperan los empleados".


Este organismo tiene grandes desafíos por delante. Las grandes marcas mundiales de ropa han puesto los ojos en este país y las condiciones labores podrían estar en peligro, tal y como denuncia Oxfam Intermón a través de su informe 'Fabricado en Birmania. ¿Pobreza arraigada o empleos decentes para los trabajadores de la industria textil?' Además, la ley vigente en este sector es de 1951 y las circunstancias del país han cambiado de manera meteórica en los últimos años. En la actualidad, el salario mínimo es de 3.600 kyats por una jornada de ocho horas, lo que se traduce en 2,7 euros al día y 0,33 euros la hora; si los empleados deciden trabajar horas extras, se pagan el doble; es obligatorio un descanso por cada cinco horas trabajadas; los domingos es el día libre; las vacaciones son de 21 días, establecidos oficialmente, etc. Si no se cumplen las normas, existen multas que pueden acabar con cárcel para el infractor.


Oxfam Intermón revela en su investigación que el salario mínimo resulta insuficiente para cubrir los costes de vida básicos y que esas condiciones escritas en la ley no siempre se cumplen. El texto destaca que algunos empleados de la industria textil trabajan hasta 11 horas al día, sin recibir más dinero por el tiempo extra y que la seguridad en las fábricas es un punto preocupante.


El motor de la educación

La fábrica de Shweyi Zabe forma parte del proyecto financiado por la UE Smart Myanmar, que apoya a las pequeñas y medianas empresas a alcanzar de manera sostenible el ansiado 'Made in Birmania'. Daw Aye Aye Han es junto a su marido, U Soe Than, propietaria de esta compañía, fundada en el 2000, que empezó con tres líneas de producción de camisetas y polos para el mercado americano y que hoy, con siete líneas y más de 300 empleados, es conocida por sus trajes de baño y prendas para niños.








Yadanae Moe (19), entró hace dos
años a trabajar en la fábrica
Para entrar a trabajar en Shweyi Zabe no se exigen estudios puesto que se capacita a los nuevos empleados, dándoles así una oportunidad laboral y de desarrollarse personalmente. Es el caso de Yadanae Moe (19), que entró hace dos años en la fábrica y que con este primer empleo se siente realizada. "Estudié secundaria [nivel inalcanzable para muchos en Birmania], pero no pude continuar. Tengo que cuidar de mi familia porque mis padres son mayores", explica.


La edad mínima para trabajar es otro de los dilemas. Por ley está prohibido que los menores de 15 años sean contratados en fábricas. La MGMA asume que es una regla difícil de cumplir, sobre todo cuando las propias familias necesitan que sus hijos trabajen para sobrevivir, pero a través de su página web se compromete firmemente a erradicar el trabajo infantil.








Daw Htay Htay Aye, hermana y
asistente de Daw Aye Aye Han
Daw Htay Htay Aye, hermana y asistente de Daw Aye Aye Han, pide al Ejecutivo mayor financiación y apoyo. "Ahora tenemos muchos inversores de otros países y queremos apoyo financiero del Gobierno para poder competir con ellos. El negocio está creciendo y necesitamos invertir en máquinas y en mejorar los lugares de trabajo", detalla la también propietaria de otra fábrica textil en el marco de Smart Myanmar.


Para Oxfam Intermón el futuro de la industria textil en Birmania tiene dos caminos: ser el nuevo mercado 'low cost' o aprender de los abusos vividos en Bangladesh, Camboya o Indonesia. Todo un reto para el nuevo Gobierno, que deberá esforzarse si no quiere ser protagonista en el futuro de la cara mala del 'Made in Birmania'.



Bajo la sombra de Aung San Suu Kyi

El liderazgo de Aung San Suu Kyi ha sido recibido con ilusión por la población femenina de Birmania. Sin embargo, la participación de la mujer en la vida pública todavía deja mucho que desear, según recoge la UE en su informe final sobre las elecciones generales del 8 de noviembre de 2015. El texto remarca la existencia de "un amplio conjunto de normas consuetudinarias y religiosas que impone un tratamiento diferente a las mujeres, erosionando sus derechos personales en el ámbito del hogar y la familia". El Comité de Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) denuncia que esto genera desventajas y advierte de la existencia de violencia contra las féminas. Una de esas leyes otorga el poder a los funcionarios del Gobierno de restringir a las madres a dar a luz en intervalos de 36 meses. Observando las últimas elecciones, la UE destaca que "las mujeres representaron poco menos de 800 de los 6.000 candidatos". A pesar de todas las dificultades, Nan San San Win, de la Red de Libertad y Justicia para las Mujeres, asegura que "hay muchos movimientos contra estas leyes, muchas organizaciones de mujeres y cada vez son más fuertes".

Artículo y fotos de Núria López visto en El Mundo.

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La inmensa decepción de Aung San Suu Kyi

lunes, 16 de mayo de 2016

Suu KyiHay pocas decepciones mayores en los últimos años que Aung San Suu Kyi. Pasó 15 años en arresto domiciliario, internada por la dictadura militar de Birmania que había impedido que su partido obtuviera el poder obtenido en las urnas. En 1991, recibió el Premio Nobel de la Paz. Ahora dirige el Gobierno y en la primera crisis importante se ha alineado con el nacionalismo birmano más excluyente, el mismo que profesaban los militares que la mantenían encerrada, contra una minoría que profesa otra religión. Ya antes se había encerrado en el silencio o en la equidistancia para hablar de ese problema. Era una forma de congraciarse con los sectores más nacionalistas para no perjudicar sus opciones de llegar al poder.

Suu Kyi niega a la minoría musulmana rohingya incluso el derecho a usar ese nombre porque no los considera auténticos birmanos. Ha llegado a pedir al embajador de EEUU que no use ese término.


“No hay duda de que el Estado de Rajine, uno de los (estados) más pobres de Myanmar, es un complejo polvorín de resentimientos sectarios que exige las políticas más cautelosas. Pero eso simplemente no puede basarse en la perpetuación de la persecución sistemática y marginación de los rohingya en la vida política y social de Myanmar. Desde luego que no puede basarse en negar incluso el nombre a los rohingya.
En última instancia, no importa la razón por la que Aung San Suu Kyi no quiere que los norteamericanos utilicen la palabra rohingya. Lo que importa es que una mujer cuyo nombre ha sido sinónimo de derechos humanos durante una generación, una mujer que demostró un valor inquebrantable ante el despotismo, ha continuado con la política completamente inaceptable de los gobernantes militares a los que ella sucedió en el poder”.

Del informe de Amnistía Internacional sobre la situación de la minoría rohingya en 2015 y 2016:

La situación de la minoría rohingya siguió deteriorándose. La mayor parte de sus integrantes seguían privados de sus derechos como ciudadanos en virtud de la Ley de Ciudadanía de 1982, su derecho a la libertad de circulación continuaba gravemente restringido, tenían acceso limitado a cuidados de salud de importancia vital y se les negaban el derecho a la educación y la igualdad de oportunidades laborales. Se recibieron constantes informes sobre detenciones arbitrarias, tortura y otros malos tratos de rohingyas detenidos, así como de muertes bajo custodia a manos de las fuerzas de seguridad. Los observadores internacionales siguieron teniendo un acceso extremadamente limitado al estado de Rajine.
En febrero, el presidente anunció la revocación de todas las Tarjetas de Registro Provisional —también conocidas como “tarjetas blancas”—, con lo que numerosos rohingyas quedaron sin ningún documento de identidad. Esta medida impidió, de hecho, votar en las elecciones de noviembre a la población rohingya y a los demás titulares de la tarjeta. La exclusión de los rohingyas se acentuó aún más con la inhabilitación de casi todos los candidatos rohingya que solicitaron presentarse a las elecciones. También fueron inhabilitados muchos otros musulmanes por razones discriminatorias.
El deterioro de su situación impulsó cada vez a más rohingyas a abandonar Myanmar. Según el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, se calculaba que durante el año 33.000 personas —tanto rohingyas como ciudadanos bangladeshíes— habían salido en barco desde la Bahía de Bengala. En mayo, al tomar la vecina Tailandia enérgicas medidas contra la trata, miles de personas —muchas de ellas rohingyas que huían de Myanmar— quedaron abandonadas a su suerte en el mar, en embarcaciones masificadas controladas por traficantes. Muchas de estas personas fueron golpeadas y tomadas como rehenes”.
Visto en Guerra Eterna, vía Meneame (dadle un meneo, por favor).

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