Myanmar // Birmania // Burma

Pages

El olvido de los birmanos en el exilio

lunes, 31 de diciembre de 2007

El ex prisionero político Aung Kyaw Do, 40 años, fue torturado durante sus 17 años de prisión en Birmania. Fue encarcelado por haber tenido relaciones con organizaciones de derechos humanos. En esta imagen se lo ve con fotos de otros prisioneros políticos que todavía siguen encarcelados. Foto tomada en el Museo de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos Birmanos (AABPP, según las siglas en inglés) en la ciudad fronteriza de Mae Sot, Tailandia.


EL OLVIDO DE LOS BIRMANOS EN EL EXILIO

10.000 casas de bambú clavadas sobre una colina y rodeada por alambres de espino (puas) donde se refugian unos 50.000 birmanos de la etnia karen desde hace más de 20 años. Esto es Mae La, el campo de refugiados birmanos mas grande de Tailandia. Hoy es un fangal. La lluvia ha convertido las empinadas calles del poblado en un torrente de agua y barro que dificulta el tránsito de sus residentes. Vinieron hasta aquí porque allí, al otro lado de la frontera, no muy lejos del poblado, los militares que gobiernan en Birmania comenzaron a exterminarles. Ahora son más de 130.000 personas distribuidas en siete campamentos a lo largo de Tailandia y sólo algunos continúan luchando en el viejo estado Karen por la supervivencia de su pueblo.

Los karen se resisten a que el olvido de la comunidad internacional eternice su situación por más tiempo. “Son demasiados años pasando hambre y extrañando nuestro país. La Junta Militar que gobierna en Birmania ha despedazado a todo aquel que le lleva la contra. Birmania necesita ya una democracia y eso sólo ocurrirá si nos ayudan lo demás países”, explica un venerable anciano en la entrada de su choza. No hay mucho que hacer en el campamento. La mayoría de los karen no puede trabajar sin permiso de las autoridades tailandesas y cuando lo obtienen es para ser empleados en condiciones de semiesclavitud a las afueras de Mae Sot, la última ciudad tailandesa antes de llegar a Birmania. Así que los mayores se conforman con trabajar en algún negocio de alimentación, los jóvenes tocan la guitarra incansablemente tumbados en hamacas y los niños pequeños acuden al monasterio para aprender las enseñanzas del budismo. Los karen son sólo uno de los obstáculos que el gobierno birmano encuentra cada día para someter al país bajo la dictadura.

Durante septiembre y octubre del 2007, las revueltas de los estudiantes y los monjes budistas a favor de la democracia han hecho que el general Than Shew, el máximo dirigente de la Junta Militar que gobierna el país, tenga que sacar a los soldados a la calle para reprender las manifestaciones.
Lo han hecho a golpes y a disparos. Esa demostración de poder y su repentino interés por poner buena cara a los organismos internacionales que le han censurado han sembrado la duda sobre lo que pasa realmente estos días en Birmania. La prohibición a los medios de comunicación de entrar en el país y la persecución de todo aquel que enviase imágenes de las protestas hacen que las cifras de 16 muertos dadas por el régimen no sean creíbles; la disidencia asegura que el gobierno ha detenido a unas 6.000 personas y matado a otras 200.

En Mae Sot [en], a cuatro kilómetros de la frontera, antiguos presos políticos, ya experimentados en los métodos empleados por los militares, han abierto un pequeño museo con fotografías y maquetas hechas por ellos mismos donde documentan las atrocidades del régimen. A Aung Kyat Do, un hombre de 40 años y aspecto frágil, le encerraron en la temida carcel de Insein. Allí pasó 17 años. Aung señala en la maqueta los barracones en los que estuvo encarcelado y las celdas en las que vivían hacinadas hasta ocho personas. “El mundo tiene que conocer lo que ha pasado aquí todos estos años y lo que sigue ocurriendo. La anterior revuelta, la de 1988 fue olvidada y la situación empeoró. 3.000 personas fueron asesinadas. Eso no puede ocurrir esta vez”, reclama. Opiniones como esta son las más oídas estos días en aquellos puntos de Tailandia donde residen birmanos exiliados. En el campamento de Mae La, los viejos sabios de la etnia karen insisten en la necesidad de que el resto de países vecinos, la prensa y la ONU no les den la espalda.
Uno de ellos muestra los documentos que el comité de refugiados ha enviado en ocasiones a la ONU dando cuenta de cuántas personas viven allí y de cómo ese número aumenta cada día. “El paso del tiempo no convertirá estas casas de bambú en mi hogar”, concluye.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Insein, la cloaca de la dictadura birmana

Un inmenso complejo que data de la época colonial británica alberga la prisión de Insein [en], la más temida por los opositores birmanos. Los sobrevivientes cuentan que más de doscientos presos políticos cumplen largas penas hacinados en minúsculas celdas, oliendo sus propios excrementos y bajo la amenaza constante de la tortura. Amnistía Internacional dice que la mayoría de los internos llevan más de veinte años encarcelados en condiciones inhumanas.

La página web de la organización Prevent genocide international asegura que dentro de sus altos muros de hormigón, en la prisión de Insein, los reclusos viven en condiciones descritas como "mil veces peores que las del Bangkok Hilton" -en alusión al archifamoso presidio de la capital tailandesa- por un ciudadano holandés que pasó siete años en Insein por adquirir una máquina de fax no registrada.

La mayoría de los presos sólo dispone de cinco vasos de agua diarios para lavarse y beber, y comparte la escasa comida con las ratas y cucarachas que pueblan las celdas de apenas cinco metros cuadrados, sin colchón y provistas únicamente de un pequeño orinal que los celadores cambian una vez a la semana.

Ko Aung, quien cumplió una condena de diez años y actualmente vive exiliado en Tailandia, en un correo electrónico enviado al servicio en birmano de la radio BBC, recuerda que "al principio, quedé horrorizado por el terrible olor. No había baño, sólo un cubo lleno de excrementos humanos y plagado de insectos".


Guardas corruptos hacen la vista gorda con el tráfico de drogas y los adictos reutilizan sus jeringuillas, contribuyendo así a propagar el virus del sida, una de las enfermedades más extendidas en la penitenciaría junto a la disentería, agravadas por el nulo valor nutritivo del rancho. Los presos pueden llegar a pasar hasta meses enteros incomunicados y la tortura se practica de manera sistemática durante los interrogatorios, denuncias las organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Entrenados por los servicios secretos de China, Singapur e Israel, los agentes de la inteligencia militar birmana son consumados expertos en obtener información de los reclusos, sobre quienes practican técnicas como la privación de comida y sueño, descargas eléctricas en los genitales y todo tipo de mutilaciones físicas. El condenado puede ser obligado a permanecer durante horas en posturas humillantes y dolorosas como la de "hacer la moto", sentado con las manos extendidas y la espalda erguida, mantener su rostro cubierto o comunicarle noticias falsas sobre la muerte o confesión en su contra de algún familiar.

La organización británica The Burma Campaign señala que Insein "no es sólo una prisión, sino la total representación del aparato de represión política en Birmania". Al penal de máxima seguridad han sido conducidos en los últimos días muchas de las personas detenidas por participar en Rangún en las mayores manifestaciones contra la Junta Militar en casi dos décadas.
Tomado de Libertad Digital.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Los socios birmanos

domingo, 30 de diciembre de 2007

El laureado Jotman escribe una serie de reflexiones en voz alta sobre los socios económicos que tiene Birmania: Japón y Singapur, dos ricos y desarrollados países que tienen muchos y pingües negocios con Birmania. ¿Qué excusa tendrá Japón en 2008 para firmarle a Birmania otro cheque de 120 millones de dólares? ¿Qué excusa tendrá Singapur para justificar los 850 millones de dólares que ha ganado en negocios con Birmania?

Birmania exporta 2.3 billones de dólares en gas, maderas, legumbres, pescado arroz, ropas, jade y gemas.
El destino de estos productos es Tailandia (48.8%), India (12.7%) y Japón (5.2%).

Birmania importa 5.3 billones de dólares en telas, productos derivados del petróleo, plásticos, maquinaria y equipamientos para el transporte, cemento, materiales de construcción, aceite crudo, productos alimenticios y aceite.
El origen de estos productos es China (35.1%), Tailandia (22.1%), Singapur (16.4%) y Malasia (4.8%).

Estados Unidos tiene firmado un tratado de libre comercio bilateral con Singapur. Sería interesante saber si Birmania se beneficia de este acuerdo aunque sea de forma indirecta.
Visto en Jotman.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

La rebelíon de los monjes

viernes, 28 de diciembre de 2007

La dictatorial Junta Militar de Birmania enfrenta el más importante movimiento popular por la democracia desde 1988. Se calcula que más de tres mil personas fueron asesinadas por los soldados. Al igual que entonces, y como es tradición a lo largo de la historia birmana, los monjes budistas han tomado protagonismo en las protestas contra el régimen. En un país gobernado por un jefe de Estado adicto a los consejos de su equipo de adivinos, se teme una nueva respuesta violenta que pueda desencadenar una masacre.

A mediados del mes de agosto, la dictadura militar de Birmania anunció que incrementaría los precios de los combustibles. De un día para otro, el diesel y la gasolina costaron el doble. El gas comprimido que se utiliza en los autobuses públicos, hasta cinco veces más. En un país rico con un pueblo pobre, los aumentos impactaron de lleno en los ciudadanos más desfavorecidos. Después del transporte público, la escalada llegó a los artículos de primera necesidad como el arroz y el aceite de cocina.

Los grupos opositores encabezados por la Liga Nacional para la Democracia (LND) salieron a las calles para protestar en Rangún contra las medidas gubernamentales. El 19 de agosto unas cuatrocientas personas desafiaron al régimen. La movilización fue la más importante en las dos últimas décadas en un país que ha estado sometido a gobiernos militares durante los últimos 45 años. La reacción fue inmediata: grupos paramilitares disolvieron las manifestaciones mientras que la policía detuvo a los activistas.

La represión tuvo un efecto contrario y las protestas se extendieron a varias ciudades. En una de ellas, Pakokku, el 5 de septiembre el Ejército uso la fuerza para dispersar una manifestación pacífica en la que tomaron parte varios monjes budistas. Tres de ellos fueron detenidos y golpeados por los soldados. Al día siguiente, sus compañeros tomaron como rehenes a varios funcionarios locales y exigieron al régimen que les presentara una disculpa antes del 17 de septiembre. Al expirar el plazo, los religiosos suspendieron los servicios que ofrecían a militares y comenzaron a encabezar las protestas que crecen en número.

El poder budista
En un país montañoso y eminentemente rural, cuyas autoridades han mostrado una mínima tolerancia ante las críticas, los monjes budistas son muy reverenciados porque a lo largo de la historia el clero ha ocupado un lugar prominente en las movilizaciones políticas. Los expertos consideran que una agresión directa contra ellos desataría un levantamiento nacional. En una reciente declaración, el grupo llamado "Alianza de todos los monjes budistas birmanos", que coordina las protestas, calificó a la Junta Militar de "enemigo del pueblo" y prometió continuar con las movilizaciones hasta que se haya "borrado la dictadura militar del territorio de Birmania" –oficialmente Unión de Myanmar–. El régimen asegura que las últimas manifestaciones están dirigidas por "elementos destructivos internos y externos".

En la antigua Birmania, los monjes budistas han constituido una institución relevante, tanto por su papel de guía espiritual como por haber fungido como intermediarios entre el pueblo y los reyes que estuvieron en el poder hasta finales del siglo XIX. Actualmente, unos quinientos mil de ellos pueblan las pagodas y monasterios, aunque sólo un diez por ciento estaría verdaderamente politizado.

Los monjes birmanos han estado a la vanguardia en las protestas contra el poder colonial del Reino Unido hasta el levantamiento popular de 1988 tras la devaluación de la moneda y otras desastrosas decisiones económicas. El Gobierno de entonces envió al Ejército para disolver las manifestaciones en las que también participaron masivamente monjes budistas. Se calcula que unas tres mil personas fueron asesinadas.

Los analistas internacionales consideran que una reacción violenta del régimen está a punto de suceder porque la Junta Militar ha comenzado a notar paralelismos con el levantamiento de 1988. Hasta ahora, la contención puede deberse, en parte, a que los jefes militares no han tenido que enfrentar las protestas al residir en Nay Pyi Taw, la nueva capital. Otros aseguran que China, su principal aliado, les ha exigido contención.

Pobre rico
En los últimos cuarenta años el régimen ha hecho poco para mejorar los servicios básicos de los birmanos. La Organización Mundial de la Salud afirma que la dictadura invierte sólo sesenta céntimos de dólar por persona en materia de salud. Eso provoca que unos 150.000 niños menores de cinco años mueran anualmente por malaria, infecciones respiratorias agudas y diarrea. Además, el número de personas infectadas de sida (más de seiscientos mil) es de los más altos del sudeste asiático.

En Birmania hay ricos yacimientos de petróleo, estaño, antimonio, zinc, cobre, acero, plomo, carbón, tungsteno, gas natural y, lo más importante, piedras preciosas. Cuenta con extensiones grandes de maderas y produce arroz, legumbres, ajonjolí, maní, caña de azúcar, cemento, otros materiales de construcción, productos farmacéuticos, fertilizantes y ropa. El país enfrenta deforestación, grave contaminación y una falta de medidas sanitarias. Constantes sismos, ciclones, deslaves, inundaciones y una sequía ancestral afectan al país.

La última extravagancia de la Junta Militar que encabeza el general Than Shwe ha sido la construcción de Nay Pyi Taw ("sede de reyes"), a unos cuatrocientos kilómetros de Rangún. No todos los birmanos la pueden visitar y está prohibida para los extranjeros, sobre todo periodistas. Los ciudadanos atribuyen los constantes cortes de energía eléctrica que sufren desde hace años al despilfarro que los generales hacen en la nueva metrópoli.

Tampoco nadie sabe por qué se fundó la ciudad. Unos dicen que responde a una "decisión estratégica" contra un ataque por mar. Otros a que Shwe quiso emular a los antiguos monarcas y se mandó construir una. Pero, en un país donde el rumor sustituye a las noticias por el control estricto sobre los escasos medios de comunicación, los más creen que todo es producto de las constantes consultas que Than Shwe hace a adivinos para tomar decisiones gubernamentales.

Con información de EFE, Europa Press, CNN, BBC y Fox News
Plagiado de Libertad Digital.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Vídeo de la masacre de Rangún

jueves, 27 de diciembre de 2007


Visto en el blog de Ko Htike. Lo ha colgado para que se pueda descargar.
También en el blog de Moe Thee Zun, vía Burmese Bloggers w/o Borders y en Burma News.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Los monjes de Myanmar, ejemplo de coraje

Arriesgando su propia vida, miles de monjes budistas de Birmania salieron a la calle a protestar contra la junta militar de su país, pese a que eran conscientes de que el ejército los reprimiría con mano dura. Eso ya había ocurrido hacía veinte años, cuando unas 3.000 personas perdieron la vida a consecuencia de la violenta represión por parte del ejército y la policía. En septiembre de 2007, los monjes hicieron gala de un gran valor cuando volvieron a marchar por las calles.

Caminando descalzos bajo la lluvia torrencial, miles de monjes con sus hábitos naranja realizaron una gran marcha de protesta por las calles de la capital, Rangún. En un intento de prevenir la intervención del Ejército, la población civil formaba un cordón de protección en torno a los manifestantes. Pero fue en vano, pues después de cinco días de manifestaciones, los monjes fueron duramente dispersados por los militares, y centenares de ellos fueron detenidos y encarcelados.

Profundo agravio
La periodista Minka Nijhuis, conocedora del país, afirma que el budismo es, sin lugar a dudas, la institución más respetada de Birmania, junto con los monjes que lo representan. "Es un país profundamente religioso, y, por tanto, la represión del régimen militar contra los monjes fue un agravio al país que llega hasta el fondo de su alma." La violencia utilizada para reprimir a los monjes no significa solamente una violación de los derechos humanos, afirma Nijhuis, sino también un crimen contra la cultura budista del país.

La informadora relata además que se impide a las organizaciones internacionales independientes entrar a cárceles y campamentos de trabajos forzados. Pero las personas que recuperan la libertad cuentan experiencias espantosas sobre las condiciones en esos centros, donde sufren falta de alimentos y de agua y son sometidos a la tortura.

Internet
Durante las manifestaciones, los religiosos jugaron un rol importante en la transmisión de información sobre la situación en Birmania. También se utilizó intensivamente Internet como manera de transmitir al mundo externo lo que ocurría en el país asiático, mediante videos y fotografías realizados con teléfonos móviles, así como con información sobre la violencia que estaba ejerciendo el Ejército.

El pasado septiembre, una activista en Birmania relataba en su diario digital que, para huir de los militares, dormía cada noche en un lugar diferente. Además, hacía un llamamiento a la cooperación porque, si todos los activistas estuvieran detenidos, no quedaría nadie para ocasionar un cambio en el país. "El Ejército posee las armas, nosotros, ni siquiera contamos con garrotes." La activista hacía un llamamiento a Naciones Unidas para que enviara a Birmania fuerzas de paz, mas estas nunca llegaron.

Radio Nederland Wereldomroep apoyó a los manifestantes en Birmania durante las protestas, poniendo a disposición de la estación radial 'la voz de Birmania' tres horas adicionales de emisión.

Río congelado
Las manifestaciones de septiembre fueron reprimidas con violencia. Pero eso no significa que la calma haya retornado a Birmania. "En este momento, la situación se puede comparar con un río congelado", afirma la periodista Nijhuis. "Bajo la superficie, todo está en movimiento. Las manifestaciones han dado a la gente la impresión de que es posible cambiar la situación en el país." Según la periodista, la población se siente orgullosa de los monjes budistas, y de la valentía que demostraron al hacer oír sus voces. "Pero, naturalmente, la gente se pregunta también sobre la suerte corrida por los monjes detenidos. Es una situación muy extraña, porque nunca antes los conventos y las pagodas habían estado tan deshabitados."

Estallido
Quedan por ahora varios interrogantes. ¿Podrá la insatisfacción popular que provoca la dictadura militar en Birmania desembocar próximamente en un nuevo estallido? ¿Volverán los monjes a reunir suficiente coraje? ¿Seguirán los religiosos teniendo el mismo valor para volver a marchar por las calles, y elevar sus voces contra el represivo régimen militar en el país?
Artículo de Sebastiaan Gottlieb publicado en Radio Nederland Wereldomroep.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Tailandia recupera cadáveres de 22 inmigrantes birmanos

miércoles, 26 de diciembre de 2007

La policía marítima ha recuperado los cadáveres de 22 trabajadores inmigrantes originarios de Birmania, que aparecieron flotando frente a la costa occidental de Tailandia, informaron el domingo las autoridades.

Tras recibir informes de varios pescadores, una cuadrilla de búsqueda de la policía encontró los cadáveres el sábado en el Mar de Andamán, cerca de la provincia de Ranong [en].

"No sabemos por qué ni cuándo se hundió la lancha o las embarcaciones, pero creemos que debieron estar saturadas y que se fueron a pique en esa zona hace un par de días", dijo el teniente coronel de la policía, Yongyuth Preechachart, en Ranong.

Los cadáveres de las ocho mujeres, 10 hombres y cuatro niños fueron llevados a un templo budista en Ranong, añadió Yongyuth. Informó que un médico local practicará las autopsias. Ranong, unos 466 kilómetros al sur de Bangkok, es un centro importante de comercio y tránsito en la frontera entre Tailandia y Birmania.

Muchos habitantes de Birmania cruzan la frontera ilegalmente para buscar trabajo en Tailandia.
Visto en Birmania Free.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Imágenes de las protestas pacíficas de los monjes

Visto en Burmese Bloggers w/o Borders (Bloggers Birmanos sin Fronteras).




















Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Gambari, Fassino y otro premio para La Dama

sábado, 22 de diciembre de 2007

Gambari "muy preocupado" por el progreso del diálogo
El enviado especial de la ONU para Birmania, Ibrahim Gambari, aseguró hoy que está "muy preocupado" por el poco progreso del Gobierno birmano en la apertura de un diálogo "sustantivo" con la oposición y la liberación de todos los presos políticos.

Señaló que su deseo es ver el inicio de un "diálogo sustantivo, con un calendario fijo" entre la oposición y las altas figuras de la Junta Militar que gobierna Birmania desde hace cuatro décadas.

También instó de nuevo a la revocación del arresto domiciliario que sufre la líder opositora Aung San Suu Kyi desde 2003.

"El Gobierno la debería liberar porque la tiene que considerar un socio en este proceso", advirtió el diplomático nigeriano.

Fassino espera "señales positivas"
El enviado especial de la Unión Europea para Birmania, Piero Fassino, señaló hoy en Pekín que espera señales positivas de la Junta Militar hacia el diálogo y que las sanciones europeas se adaptarían a esta evolución.

Fassino señaló que serían "señales positivas" del régimen autoritario birmano el fin del arresto domiciliario a la líder de la oposición y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, y que el régimen aceptara las recomendaciones del relator especial de la ONU para los derechos humanos en el país, Sergio Pinheiro, tras su última visita a Birmania.

Otro signo positivo, según Fassino, sería que las autoridades birmanas permitieran el acceso al país a las agencias de la ONU para refugiados, y a instituciones como Cruz Roja con su propio personal.

Aung San Suu Kyi premio "Roma por la Paz y la Acción Humanitaria"
Nuevo premio para La Dama, Aung San Suu Kyi. La ciudad de Roma le ha concedido el premio "Roma por la Paz y la Acción Humanitaria" de este año por su incesante compromiso y lucha por la democracia y los derechos humanos en Birmania.
El premio lo recogió en su nombre el Dr. Sein Win [en], sobrino de La Dama y Primer Ministro Birmano en el exilio.
Visto en BurmaNet News.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Human Rights Day (Londres)

El pasado 10 de diciembre se celebró el Día de los Derechos Humanos [en].

En Londres lo conmemoraron realizando manifestaciones en pro de la democracia en Birmania.




Visto en Burma Digest.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Crecer bajo la dictadura birmana

La situación de los niños birmanos tras 44 años de dictadura en Birmania.

Informe elaborado por la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres.

Acabamos de editar un informe que gira en torno a la situación de los niños birmanos que viven en su propio país y en Tailandia, su principal país de exilio. Fue preparado luego de dos viajes a Tailandia y Birmania, donde se efectuaron encuentros con decenas de personas activas en el ámbito de la infancia: padres, niños, docentes, médicos, sindicatos, ONG, etc. Tanto en Birmania como en Tailandia tuvimos asimismo ocasión de visitar diversos hospitales, escuelas y fábricas donde trabajan niños. La mayoría de nuestros interlocutores pidió que en este informe no se mencionaran sus nombres para evitar ponerlos en peligro. Les agradecemos el tiempo que nos concedieron y hacemos llegar un reconocimiento muy especial a las personas que, en la misma Birmania, asumieron riesgos para mostrarnos la realidad de su país.

La población birmana es joven: alrededor del 42 por ciento de los birmanos y birmanas tiene menos de dieciocho años. No obstante, la dictadura militar que ocupa el poder en Birmania no da ninguna prioridad ni al desarrollo ni al bienestar de los menores: consagra casi la mitad del presupuesto estatal al ejército, dejando nada más que migajas para cargos tan importantes como los del ámbito de la docencia y la atención médica, a pesar de que el país no sufre ninguna amenaza exterior. La catastrófica situación económica resultante de la política de los distintos gobiernos militares que se suceden desde hace décadas en Birmania obliga a la gran mayoría de los padres a hacer que sus hijos trabajen so pena de no poder alimentar a la familia. En Birmania están difundidas las peores formas de trabajo infantil, tanto en el Ejército, la construcción, el trabajo doméstico, la minería como en otros ámbitos. Los niños no escapan al trabajo forzoso que los militares imponen diariamente a centenares de miles de birmanos.

Buscando escapar de tan dura realidad, alrededor de 5 millones se han exiliado a los países limítrofes, de los cuales 2 millones de birmanos optaron por exiliarse en Tailandia. Solamente una minoría de esas personas tiene derecho de vivir en los campamentos de refugiados, donde el acceso a la atención médica y las posibilidades de estudiar corren por cuenta de las ONG. Los demás migrantes sobreviven trabajando para empleadores tailandeses, percibiendo salarios netamente inferiores a los de los trabajadores nacionales. En teoría, Tailandia no reconoce a los hijos de esos migrantes el derecho de inscribirse en sus escuelas, aún cuando en la práctica a veces eso se hace posible gracias a la comprensión de los directores de las escuelas y de las autoridades locales. En el seno de la diáspora birmana en Tailandia surgieron algunas iniciativas para brindar a esos niños un mínimo de instrucción en escuelas informales que, lamentablemente, son demasiado poco numerosas.

Para centenares de miles de niños birmanos, ya sea que vivan en Tailandia o en Birmania, el acceso a una escuela y a una buena atención médica seguirá siendo una utopía hasta tanto la dictadura militar de Rangún no modifique radicalmente su política. Ésa es la realidad que viven los niños de quienes hablaremos en este informe, aunque deseamos aclarar que el mismo no pretende ser de carácter exhaustivo.

El informe de 30 páginas ha sido traducido al castellano por BIRMANIA POR LA PAZ, y esta a vuestra disposición birmaniaporlapaz@yahoo.es
Artículo tomado de Birmania por la paz.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Pagodas en Bagan

jueves, 20 de diciembre de 2007

El Rey Anawrahta [en] fundó allá por 1.044 el conjunto de templos de Bagan. Llegó a tener hasta 4.000 templos "Pagodas" en 40 Km2, siendo una de las ciudades más grandes del mundo en la que vivían alrededor de 500.000 personas.


No se necesitan más palabras para describir la vista.
Más fotos y algún vídeo en Recogedor.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

"Hay que dar garantías a los militares para que dejen el poder" · ELPAÍS.com

"Hay que dar garantías a los militares para que dejen el poder"

Piero Fassino (Avigliana, 1949), varias veces ministro y ex secretario general de los Demócratas de Izquierda, es el enviado especial de la Unión Europea a Birmania, donde semanas atrás la Junta Militar reprimió con gran dureza las manifestaciones populares encabezadas por monjes budistas. Fassino, que prepara un viaje al país para antes de fin de año, considera que "hay que ofrecer garantías a los militares".

Pregunta. ¿De verdad puede hacer algo la UE en ese conflicto?

Respuesta. Es importante que la Unión Europea coopere con Naciones Unidas en este asunto. Tenemos poca influencia directa sobre Birmania, pero tenemos fuertes relaciones comerciales con China, India, Japón y Tailandia, países fundamentales para la resolución de la crisis birmana. Hay que actuar a través de ellos. A China, sobre todo, le interesa que exista un clima sereno durante los Juegos Olímpicos de Pekín, el año próximo, y eso puede ayudar.

P. ¿Una caída de la Junta Militar podría reavivar los conflictos étnicos y llevar a una fragmentación del país?

R. Queremos democracia, pero también estabilidad. Conviene fomentar un diálogo en el que participen las minorías étnicas.

P. La Junta reprimió a sangre y fuego las recientes manifestaciones de monjes. ¿Cómo se puede inducir al diálogo a los militares?

R. Debemos buscar la reconciliación. Hay que ofrecer garantías jurídicas a los militares, asegurarles que no se les perseguirá si dejan el poder. El Ejército es básico en Birmania y debemos conseguir que nadie, tampoco los militares, tema el futuro. La propia Aung San Suu Kyi, líder de la oposición, es hija de uno de los generales más prestigiosos del país, considerado el padre de la independencia de Birmania. Suu Kyi ha hecho una gran contribución declarándose dispuesta a dialogar con la Junta Militar, pese al larguísimo arresto domiciliario. Ahora corresponde a los militares acabar con las restricciones sobre la jefa de la oposición y liberar a los dirigentes políticos.

P. ¿Serían útiles las sanciones económicas?

R. Las sanciones no son un fin, son un instrumento más, utilizable gradualmente y sin castigar innecesariamente a la población. Las sanciones son a veces una coartada: las imponemos y nos olvidamos del problema.

P. ¿Ayuda el turismo a la apertura, o es sólo un recurso económico para la dictadura birmana?

R. Esa cuestión se la planteó la izquierda italiana cuando el franquismo asesinó a Julián Grimau. Y los políticos españoles en el exilio nos dijeron que no boicoteáramos, que el turismo era un elemento positivo. Creo que ésa es la respuesta.

Entrevista a Piero Fassino, enviado especial de la Unión Europea a Birmania publicada en El País.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Monjes liberados y presos

martes, 18 de diciembre de 2007

Hoy es un día de noticias importantes; además de la Medalla del Congreso para La Dama, podemos ver que la Junta Militar ha liberado a 96 monjes detenidos por participar en las protestas de septiembre.

Al parecer los monjes, que estaban centro de detención de Kaba Aye, fueron liberados el pasado viernes 14. A la mitad de ellos, unos 50, se les permitió regresar al monasterio de Ngwekyaryan, en Rangún, pero otros 46 recibieron la orden de abandonar la ciudad.

Por otro lado también hoy hemos leído que U Zantila, el abad del monasterio de Zantila Rama, al sur de Okkalapa, ha sido detenido y condenado a dos años de prisión por difamación después de remitir una queja escrita al Ministerio del Interior por la desaparición del dinero del monasterio tras las redadas que se le hicieron a principios de octubre. El monasterio tenía 4.2 millones de kyat que los oficiales del gobierno se llevaron durante las redadas.

También hemos leído que la Junta ha expulsado a unos 25 monjes de la Universidad de Kaba Aye Sangha y han sido obligados a volver a sus monasterios. Al parecer se les acusa de haber participado en las manifestaciones de septiembre.

Una de cal y otra de arena.
Visto en Birmania Free y BurmanNet News (I y II).

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Suu Kyi Medalla del Congreso EEUU

El Congreso de los Estados Unidos ha concedido la Medalla de Oro a La Dama, Aung San Suu Kyi.


La Casa de los Representantes de EEUU ha concedido, por 400 votos a favor y ninguno en contra, la Medalla de Oro a la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.
Esta condecoración fue propuesta por Joe Crowley y Don Manzullo.

Esta es la mayor distinción que otorga el Gobierno de EEUU. Anteriormente la habían recibido gente tan importante como la Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, el Dalai Lama o Martin Luther King.

Esperamos que este premio vuelva a centrar la atención sobre La Dama y la situación actual de Birmania.

Visto en International Campaing for Freedom of Aung San Suu Kyi.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Niña infectada por gripe aviar

Gripe aviar confirmada

Tras haberse detectado varios brotes de gripe aviar granjas, Birmania señaló este sábado un primer caso de transmisión al hombre del virus de la gripe aviaria en el país, indicó a la AFP un funcionario de salud birmano.

Una niña de 7 años, oriunda de la región de Shan (este), afectada por el altamente patógeno virus H5N1 de gripe aviaria, fue ingresada esta semana en un hospital de Rangún, indicó a la AFP un responsable de salud.

"Se trata del primer caso de transmisión al hombre" del virus de la gripe aviaria en el país, preciso la fuente.
Visto en Birmania Free.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Zaw Htet Ko Ko

lunes, 17 de diciembre de 2007

"Ko Ko no cree en la violencia en ninguna circunstancia. Cree en la lucha por los derechos humanos de forma pacífica. Estoy muy orgulloso de mi hijo."

U Aung Myint, padre de Zaw Htet Ko Ko, en declaraciones a Amnistía Internacional poco después de la detención de su hijo, el 13 octubre de 2007.

Zaw Htet Ko Ko es miembro del grupo Generación Estudiantes 88. Este joven de 26 años fue detenido, junto con otras cinco personas, el pasado 13 de octubre en el contexto de la represión que siguen ejerciendo las autoridades militares. Amnistía Internacional no tiene información acerca del lugar donde se encuentran recluidos, pero alberga una seria preocupación por su seguridad, ya que corren grave peligro de sufrir tortura y malos tratos.

Zaw Htet Ko Ko, Htay Kywe, Mie Mie, Aung Thu y Aung Gyi participaron en las primeras manifestaciones de protesta del pasado agosto, pero pronto se vieron obligados a pasar a la clandestinidad cuando las autoridades comenzaron a perseguir a todas las personas a las que consideraban líderes de las protestas. El 21 de agosto, 13 importantes activistas del grupo Generación Estudiantes 88 fueron detenidos durante una operación nocturna.

Según informes, a lo largo de agosto y septiembre, las autoridades han llevado a cabo hasta cinco redadas en la casa de Zaw Htet Ko Ko, y han amenazado y hostigado repetidamente a su familia en Rangún.

El padre de Zaw Htet Ko Ko, U Aung Myint, dice de él que es una persona de proceder tranquilo y que siempre le han interesado los derechos humanos.

"Ko Ko no es de los que destacan; se queda en un segundo plano. La verdad es que nunca hemos hablado de política, porque yo he tenido experiencias negativas en ese terreno. Sin embargo, a mi hijo le interesan mucho la política y los derechos humanos. Solía enviarle libros electrónicos sobre esos temas, que a su vez él compartía con sus amigos."

Entusiasta de Internet, Zaw Htet Ko Ko luchaba contra la férrea censura de todo tipo de información en Birmania y le gustaba acceder a noticias de ámbito internacional y de comunicarse con el mundo exterior a propósito de lo que estaba sucediendo en su país.

U Aung Myint, que se estableció como refugiado en Países Bajos cuando abandonó Birmania en el periodo que siguió a la brutal represión de las manifestaciones de 1988 en pro de la democracia, recordaba haberle preguntado en una ocasión a Zaw Htet Ko Ko si había pensado en las consecuencias que podía tener su labor activista.

La repuesta de su hijo había sido rotunda y valiente: "Sí, he pensado en los peligros, en todas las posibilidades. Si no hiciera lo que hago, ¿quién lo hará por el pueblo birmano?".

A U Aung Myint le preocupa enormemente la situación de su hijo en prisión. "Le he dicho que se cuide, que sea prudente, pero creo que lo están torturando".
Visto en Vamos a cambiar el mundo sin tomar el poder.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Refugiados birmanos explotados en Tailandia

domingo, 16 de diciembre de 2007

Los birmanos que huyen de la represión militar son explotados en Tailandia por 30 euros al mes.

Ma Nge lleva un mes pensando qué va a hacer este lunes. «Es mi primer día libre en un año, pero no se me ocurre nada, no estoy acostumbrado», confiesa riendo a LA RAZÓN. Hace un lustro que escapó de su país, Birmania, donde la brutal dictadura de la Junta Militar está matando literalmente de hambre a la población. Salió de aquella pesadilla y despertó en otra: desde que atravesó caminando la frontera con Tailandia no ha hecho más que trabajar, por 30 euros al mes, en turnos de 15 horas al día y con un solo día libre al año. «Antes estaba en la fábrica de un chino y la única fiesta era el día de Año Nuevo», explica sin parar de reír.
«Hay que tener paciencia para no volverse loco». Consejos como los de Ma Nge es lo que encuentran los supervivientes de la «revolución azafrán» que siguen cruzando la frontera con Tailandia tras la represión de septiembre. Engordan la lista de los más de 250.000 birmanos que viven en semiesclavitud en las 289 fábricas de la región, donde la mano de obra es tan barata que las empresas textiles chinas y taiwanesas han empezado a producir aquí. Arriesgando la vida, los inmigrantes birmanos cruzan una frontera plagada de minas y se establecen a sólo 5 kilómetros de su país para comenzar el peor de los exilios posibles.

Sólo un 25% de ellos, según abogados locales, han conseguido el permiso de residencia. Ma Nge agita con orgullo el suyo, una moderna tarjeta con su fotografía digitalizada. «Esto me permite vivir en Mae Sot, pero no salir de la ciudad. Como hablo inglés podría buscarme la vida en Bangkok, pero no me dejan». Su novia sí que se fue hace un año, clandestinamente, escondida en el maletero de un coche. «Es probable que se esté prostituyendo. No me llama desde hace mucho», admite Ma Nge. Pero esta vez no se ríe.
Muchos de los que engrosan las cuentas del trabajo negro proceden de los campos de refugiados instalados a lo largo de la frontera. La mayor parte son miembros de la etnia karen, una minoría de 9 millones que mantiene una auténtica guerra civil con el Ejército birmano.

Los abusos a los inmigrantes en Mae Sot empezaron a conocerse hace cinco años gracias a algunas organizaciones humanitarias. Aun así, los avances son escasos. El año pasado intentaron organizar una huelga. Resultado desastroso: 420 fueron despedidos y deportados a Birmania, donde les espera la cárcel. Los empresarios aseguran que si siguen viniendo es porque están mejor que en su país.
Los ecos de la «revolución azafrán» han llegado aquí. La semana pasada se dio una sentencia histórica: dos empresarios tailandeses fueron arrestados por haber matado y quemado a cinco de sus trabajadores birmanos, acusados de robar un saco de maíz. «Estos casos no son diarios pero tampoco raros. Muchas empresas actúan como verdaderas mafias. Los cuerpos aparecen en la carretera o enterrados. Aquí se dice que para hacer desaparecer a un birmano sólo hacen falta cinco litros de gasolina», explica un cooperante tailandés que no quiere revelar su identidad.
El número de inmigrantes birmanos buscando un sitio para dormir en las chozas de bambú levantadas junto al basurero no ha hecho más que crecer durante las últimas semanas. «Han llegado muchos tras la revolución. Tienen miedo y piensan que los van a matar, que hay espías de la Junta entre nosotros. En Birmania sólo hay criminales», explica Kya, que acoge a un primo suyo que participó en las protestas y que huyó del país cuando comenzó la represión.
Visto en Birmania Free.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Birmania: entre la historia y la violencia

Recientemente, los noticiarios nos han mostrado imágenes de las violentas represiones a un pueblo budista. Monjes golpeados o muertos; soldados disparando contra civiles y periodistas; manifestaciones nutridas; la violencia y el caos general. Esto sucede en un territorio lejano, casi olvidado, que sólo se menciona cuando los muertos cubren las calles.
Ahora, los monjes budistas iniciaron las protestas. Su grito de inconformidad es sencillo: el aumento a la gasolina ocasionó una escalada en los precios de los productos básicos. En un país donde la miseria es la regla, los aumentos significan la muerte. Una muerte que tiene cara de Junta Militar.
Aquel país se trata de la Unión de Myanmar, la antigua Birmania.

Ubicado entre China, Tailandia y la India, Birmania es un país rico en recursos naturales, pero azotado por la pobreza, las injusticias y las carencias.
Su historia es milenaria, así como su cultura, lo que contrasta con su actual forma de vida: es uno de los países más cerrados del mundo, a causa de la política aislacionista implantada por los sistemas militares que lo han gobernado por 45 años.

Los birmanos descienden de tribus mongolas que se establecieron en la región en el siglo VII. Su sistema de vida no sufrió cambios sino hasta el año 1054, cuando los grupos se unieron para formar un solo Estado. Entonces se creó la dinastía Pagan, cuyo fundador, Anorahta, también introdujo el budismo. En nuestros días, se calcula que entre 80 y 90 por ciento de los habitantes profesa esta religión.

En 1287, las hordas de Kublai Kan invadieron el territorio, lo que ocasionó su fragmentación, hasta que en 1752 se logró la reunificación. Al iniciar el siglo XIX, las ansias expansionistas por parte del Imperio Británico lograron anexarlo a sus dominios, uniéndolo con la India hasta 1937.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses ocuparon la zona, por lo que muchos de los episodios más violentos de la época se fraguaron allí. Su conformación como república independiente se logró finalmente hasta 1948. Sin embargo, esta nueva esperanza duró poco para los habitantes de la antigua Burma, pues pocos años más tarde, en 1962, un golpe militar llevó al poder al general Ne Win, quien gobernó con puño de hierro por 26 años. Ne Win poseía ideas extrañas. Implantó un sistema basado en un socialismo de carácter aislacionista. Su visión se limitaba a impedir todo contacto con el exterior, creyendo que su modelo económico le permitía ser independiente y ajeno al resto del mundo. Este mismo sistema es el que han arrastrado los birmanos desde entonces, y les ha impedido despegar y alejarse de la miseria que ahora los asfixia.

Para 1988, el descontento popular había estallado. Estudiantes y monjes lideraron un movimiento que derivó en la renuncia del general Ne Win. No obstante, una nueva acometida militar aplastó a los inconformes. Esta vez bajo las órdenes del general Saw Maung, la milicia instauró el Consejo Estatal para la Restauración de la Ley y el Orden. En esta ocasión, más de mil manifestantes fueron asesinados sin misericordia. Un año más tarde, el régimen militar, en medio de nuevas medidas de represión, cambió el nombre del país por el de Myanmar.

La historia de esta nación no ha sido sencilla. Desde la llegada al poder de la junta militar que ahora domina, las represiones y medidas coercitivas han sido la norma. Incluso después de que la oposición ganó las elecciones para la Convención Nacional, en 1990, los militares han impedido reiteradamente el arribo de la democracia. Centrados en un gobierno brutal al que no le tiembla la mano, su única muestra de humanidad ha sido tolerar la existencia de un “gobierno paralelo”, el cual no posee poderes reales, pero es apoyado por organizaciones disidentes. Fruto de este “otro gobierno”, el Premio Nobel de la Paz 1990 le fue otorgado a Suu Kyi, uno de sus dirigentes.

Sin embargo, una de las grandes ironías de este sistema represor es mantener a su población en la pobreza extrema, siendo que el país entero es rico en recursos. El gas natural, el petróleo, el estaño y el oro son solamente algunas de las muchas riquezas cuyos beneficios se mantienen ausentes de una realidad que lastima.

A pesar de tener poderosos vínculos comerciales con países con economías crecientes, generadores de tecnología, como Singapur, China, Tailandia, Malasia y la India, su contacto con el exterior es precario. Esto lo ejemplifica la reciente decisión por parte de la Junta Militar de cortar las conexiones a internet para tratar de evitar la difusión de las continuas represiones.
Myanmar (llamado aún Birmania por países como Estados Unidos e Inglaterra) subsiste bajo un régimen dictatorial. Si bien existe el pluripartidismo, las decisiones son tomadas desde la cúpula militar. El poder legislativo no funciona desde 1988, mientras que el Parlamento instituido dos años más tarde carece de la facultad de crear o modificar leyes. Incluso, su constitución fue suspendida desde hace 19 años.
Del mismo modo, uno de los tragos más amargos para la comunidad internacional lo dio la Organización Internacional del Trabajo, al revelar, en 1998, que en todo el país se practica el trabajo forzado. Usualmente enfocado en la construcción y la agricultura, es dominado y ordenado por los militares.
Al año siguiente, un reporte de la ONU confirmó el recorte a las libertades civiles, la deportación masiva de personas, y la violencia contra las minorías étnicas (en el territorio habitan shans, carens y arakans, en proporciones que no rebasan el 10 por ciento; más otros grupos mínimos).
Ahora, luego de las brutales golpizas en contra de monjes manifestantes, la Asociación para el Avance de la Ciencia de Estados Unidos ha confirmado que el gobierno de Myanmar ha arrasado con 18 pueblos, la mayoría de ellos pertenecientes al estado de Karen, los cuales fueron incendiados.
La realidad es que las recientes protestas se tratan de las más vigorosas en los últimos 19 años. Por ello, la Junta Militar no se mostrado dispuesta a tolerarlas. Tanto la capital Rangún, como las ciudades principales, han sido escenarios de enfrentamientos mortales, donde el número de muertos es incierto, pero se sabe que es mucho mayor al reconocido por el gobierno.
Desde el pasado 19 de agosto, cuando se anunció el incremento al precio de la gasolina, monjes budistas desafiaron al régimen, cuya ordenanza prohíbe la reunión pública de más de cinco personas.
En respuesta, los militares los reprimieron violentamente, incluso al extremo de entrar a los monasterios a golpear y detener a los inconformes... en una escalada de terror que parece no tener fin.
Ahora, con sus comunicaciones interrumpidas y la comunidad internacional ejerciendo una presión en aumento, la antigua Birmania espera la hora de la paz, el momento de la democracia. Lo que sucede en Myanmar significa una de las más atroces violaciones a los derechos fundamentales del hombre. Se trata de un régimen militar que no sólo gobierna a su antojo y reprime, sino que asesina y mata de hambre y miseria a su propio pueblo.
Escrito por Eduardo Navarro en Con-tacto semanal.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

El coste de unas vacaciones

Nota de los editores de Birmania Libre: publicamos esta entrada, aunque no compartimos plenamente esta idea.
Si bien sabemos que la mayor parte del dinero entrante en Birmania, sea por turismo o negocios, sirve para mantener a su Junta Dictatorial en el poder, también creemos que una de las formas de ayudar / forzar / convencer al pueblo birmano de cambiar su destino es conociendo lo que hay en el mundo exterior.
Creemos que las presiones externas son condición sine qua non para democratizar Birmania, pero también creemos que esto sólo lo puede conseguir el pueblo birmano.


EL COSTE DE UNAS VACACIONES PUEDE QUITAR LA VIDA A ALGUIEN:
BOICOTEA A LONLEY PLANET

Hay momentos en que los viajeros tenemos que hacer un alto, y decir NO... Este es uno de esos momentos...
BOICOTEA A LONELY PLANET

Birmania esta gobernada por uno de los regimenes militares más brutales del planeta, responsable de:
  • Obligar a trabajar forzados y sistemáticamente a miles de birmanos
  • Secuestro y crímenes de guerra contra las minorías étnicas, especialmente mujeres y niños
  • Al menos más de 1300 prisioneros políticos, muchos han sido brutalmente torturados. Entre ellos : la premio Nobel de la Paz
  • Más niños soldados que otro país del mundo
El turismo provee a los dictadores de Birmania millones de ingresos cada año, forzando a niños a ser usados como esclavos turísticos. Por esta razón, Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz y líder democrática electa en el 1990, pide a los turistas del mundo que no visiten Birmania.

Lonely Planet ha publicado una guía de Myanmar (Birmania) animando a la gente a visitar Birmania, pretendiendo ignorar que el turismo forma parte de los ingresos de la dictadura.
  • Abusos de derechos humanos directamente relacionados con el desarrollo turístico
  • El turismo esta ayudando a financiar el viciado régimen militar.
  • El gobierno democráticamente electo de Birmania, esta pidiendo a los turistas del mundo. que no viajen a Birmania, hasta que la democracia no haya sido restaurada.
Por eso nos oponemos fuertemente a la publicación de Lonely Planet sobre Birmania, y a cualquier agencia que anime a los turistas a ir a Birmania.

Envía este información a todos las agencias que anuncien Birmania en sus destinos y también a Lonely Planet.
Haz la diferencia, usa tu libertad para promover la del pueblo birmano.

Más información sobre la campaña o sobre Birmania por la Paz:
birmaniaporlapaz@yahoo.es
639419772 [Nota de los editores de Birmania Libre: entendemos que este teléfono es un teléfono móvil de España.]

Esta información se completa con la campaña "I'm not going to Burma" (Yo no voy a Birmania), iniciada en 2005 y secundada por más de 70 conocidos artistas y políticos internacionales: Tony Blair, Michael Howard, Charles Keneddy, Chirstopher Lee, Susan Sarandon, Glenda Jackson, Tom Stoppard, Margaret Atwood, Peter Gabriel, etc.
"Birmania, va a estar aquí muchos años; decidle a vuestros amigos que nos visiten más tarde. Visitarnos ahora no nos ayuda a condenar al régimen".
Aung San Suu Kyi
Visto en Birmania por la paz: I y II

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Informe: la represión en Birmania

viernes, 14 de diciembre de 2007

Informe de la Human Rights Watch sobre la represión en Birmania.

El informe de 140 páginas, “Crackdown: Repression of the 2007 Popular Protests in Burma” (“Contención violenta: represión de las protestas populares de 2007 en Birmania”), se basa en más de cien entrevistas a testigos presenciales en Birmania y Tailandia. Es la narración más completa hasta la fecha de los sucesos de agosto y septiembre pasados.

La investigación de Human Rights Watch determinó que las fuerzas de seguridad dispararon contra las multitudes utilizando municiones de guerra y balas de goma, golpearon a manifestantes y monjes antes de arrastrarlos para subirlos a camiones, y arbitrariamente detuvieron a miles de personas en sitios de detención oficiales y no oficiales. Además de los monjes, muchos estudiantes y otros civiles fueron asesinados; no obstante, sin un acceso pleno e independiente al país, es imposible determinar las cifras exactas de muertes.

La represión en Birmania está lejos de concluir”, dijo Brad Adams, director de la División de Asia de Human Rights Watch. “Las duras medidas represivas continúan y el gobierno sigue mintiendo acerca de la magnitud de las muertes y detenciones”.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Sanciones desde Europa y Estados Unidos

La UE dispuesta a reforzar las sanciones
La Unión Europea continúa "seriamente preocupada" por la situación en Birmania y está dispuesta a reforzar las sanciones comerciales y a las inversiones en el régimen asiático por sus abusos contra la población.

Según informaron fuentes diplomáticas, así consta en el texto de conclusiones aprobado en la Cumbre que los líderes europeos celebran hoy en Bruselas. Las restricciones que estudia la UE se añadirían a las que ya se aplican a la importación de productos como los madereros, mineros y de piedras preciosas o semipreciosas, así como a las "nuevas inversiones" en el país.
Visto en El comercio (Perú).

El Congreso de EEUU dispuesto a llevar la democracia a Birmania
La Cámara de Representantes aprobó una medida para reforzar las sanciones de Estados Unidos al gobierno militar de Birmania, en respuesta a la represión de activistas pro democracia a principios de año.

La legislación aprobada prohíbe importaciones de jade y otras piedras preciosas desde Birmania hacia Estados Unidos o desviadas por terceros países. La ley también prohíbe a familiares de los líderes birmanos utilizar instituciones financieras en terceros países para lavar dineros. Además, paraliza bienes de sus dirigentes en dichas instituciones e impone restricciones de visas a funcionarios involucrados en la represión a las protestas pro democracia.
Visto en Birmania Free.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar

Give to Burma / Donaciones para Birmania

Hoy hemos descubierto un sitio que se dedica a recoger donaciones para Birmania.
El sitio se llama Give to Burma (Dar a Birmania); dice estar regentado por Su Su y Hay Mar Soe, ambas birmanas que viven en el norte de Tailandia y activistas por los derechos humanos y la democracia en Birmania.
Forman parte del comité "Youth Solidarity of Burma", creado en septiembre de 2007 en apoyo de la gente que protesta dentro de Birmania.
Dicen que el dinero recaudado será enviado a la propia Birmania a través de sus contactos para que allí puedan comprar ropas, medicinas, agua potable y alimentos.
De momento dicen llevar recaudados 15.560 dólares.
Para más información dan sus direcciones personales (susu@givetoburma.org y haymarsoe@givetoburma.org) y la general del sitio: info@givetoburma.org

Damos esta información con las naturales reservas que requiere cualquier sitio que recaude dinero para cualquier causa.

Si te ha interesado este artículo, compártelo.


votar