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El legado intemporal de Bagan

lunes, 14 de enero de 2013

Nos levantados aún de madrugada para dirigirnos a la orilla del río Ayeryarwadi donde íbamos a tomar un barco que descendiendo el río desde Mandalay nos llevaría a la ancestral capital de Bagan, un punto imprescindible en la visita del país pues Bagan, con sus templos y pagodas que datan de más de 1.500 años de antigüedad es, sin duda, quizás es el sitio que más fascina al visitante y uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Asia, tan notorio como el complejo de los templos de Angkor. Lo cierto es que vamos con unas expectativas muy altas, y, a estas alturas del viaje, con la cantidad de maravillas que hemos visto, ya es difícil que nos puedan sorprender.

Hoy mucha gente opta por el avión, pero nosotros hicimos el trayecto en barco “rápido, lo cual nos llevó unas diez horas de viaje. Este barco sólo circula dos días a la semana, e iba lleno, claro, de turistas. El resto de la semana se puede tomar el barco de línea que tarda unas horas más pues va parando en cada enclave dejando carga y recogiendo pasajeros. Todo dependerá del tiempo disponible y del interés de cada uno. En lo que a mí respecta, este trayecto en barco fue una gran elección. El río Ayeryarwadi es una de las arterias básicas del país, y con sus 2.170 kms es uno de los ríos navegables más largos de Asia, conectando el norte y el sur del país y regando los arrozales y campos a su paso, dando la vida a las aldeas de sus orillas. El escritor George Orwell, que sirvió en la policía colonial británica, decía de él, que brillaba como si arrastrara diamantes, en cualquier caso es un lujo poder sentarte en la cubierta a disfrutar del bello paisaje envuelto en las brumas del amanecer, cuando el ambiente aún es fresco y se despliegan toda clase de colores y luces entre las nubes.

Las colinas de Sagaing, semi ocultas por los jirones de niebla, con las puntas doradas de sus pagodas recortadas entre la vegetación, parecían de cuento, como suspendidas entre el cielo plomizo y el río, entre dos luces. Vimos amanecer y resultaba precioso y relajante.

Bagan, oficialmente llamada “zona arqueológica de Bagan”, está a 190 km al sur de Mandalay, y a unos 700 km de Yangón. Bagan es un lugar mágico, impresionante, único y tremendamente bello. Un lugar inolvidable que cautiva. Este enclave pasó de ser una pequeña capital regional a ser la capital del primer imperio birmano cuando el territorio fue unificado por el rey Anawratha, el cual adoptó y convirtió el budismo en la religión oficial del estado. El hecho de que haya una concentración de templos tan grande en esta zona responde a sus circunstancias históricas: el rey Anawratha conquistó en 1.057 la capital Mon del estado de Thaton y se trajo aquí las escrituras budistas del Tripitaka, con lo que el lugar empezó a florecer como centro religioso y cultural a la par que políticamente. Artesanos y estudiosos del budismo theravada de India, Sri Lanka o Tailandia se trasladaron aquí. Los reyes de Bagan construyeron unos veinte templos al año durante un periodo de 230 años, hasta que la planicie fue abandonada por el empuje de los mogoles. En 1.287 el reino cayó siendo saqueado y abandonado. Perdió así su importancia política pero no su importancia religiosa y cultural. De hecho Marco Polo, en una crónica de 1.298 de El libro de las maravillas lo describía diciendo que “sus torres estaban recubiertas con una capa de oro de un dedo de grosor” y que el lugar era “uno de los sitios más bellos del mundo”. Lo primero sólo lo podemos imaginar, pero lo segundo, sin duda lo subscribo.

Dentro del territorio de Bagan se distingue entre la zona conocida como Viejo Bagan, Nuevo Bagan y Nyaung U.

Hasta entrados los años noventa, la gente vivía en Viejo Bagan, entre los templos, viviendo de la pesca y el pastoreo y cultivando los campos que lo rodean, pero fueron trasladados de un día para otro al emplazamiento de Nuevo Bagan. Las autoridades querían mantener la fotogenia de la zona y no querían que los visitantes viesen el modo de vida. Hoy las tierras se siguen cultivando, plantando principalmente cacahuete, por ello si vais antes de que empiece a secarse el terreno después del monzón, veréis que todo es puro verdor. Por último Nyaung U es la población más grande de la zona, está situada a unos 5 km nordeste del Viejo Bagan, aquí hay variedad de alojamientos, restaurantes y cibercafés, aunque para mi gusto carece de ningún otro interés o encanto.

Como nosotros queremos estar lo más cerca posible de la zona principal de templos, nos alojaremos en el Viejo Bagan, el corazón de la zona arqueológica, dentro de la cual están los templos principales, las murallas, el museo. Nos alojamos en un coqueto bungalow con una bonita pérgola situado en la misma orilla del rio Ayeryarwadi. Los hoteles de esta zona no son los más nuevos, aunque desde luego sí son los mejor situados y los más caros.

Una vez instalados, lo único que queríamos era empezar a ver cosas, pues apenas nos quedaban dos horas de sol. La zona de Bagan ocupa más de 41 kilómetros cuadrados, por lo que nos podríamos haber pasado días y días recorriéndola, pero dado que nuestro tiempo está limitado a tres días, decidimos organizarnos. El primer día optamos por alquilaros un coche para ver los templos más alejados y las localidades de Nyaung U y Myinkaba, donde se fabrican los famosos lacados del país. El segundo día nos alquilamos unas bicicletas, y, es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Es una gozada recorrer los caminos un poco al albedrío y dejando que surjan las sorpresas a nuestro paso. Pastores con rebaños de cabras, de bueyes, de patos, campesinos trabajando los campos, niños jugando en los templos…

Es imposible ver todos los templos, por ello sólo mencionaré algunos de los que ya hablaré con detenimiento en próximas entradas; Ananda, Thatbyinnyu, Dhammayangyi, Gawdawpalin, Shwezigon, Sulamani, Htilominlo, Manuha, Pyathadar, etc, etc.

Las bicicletas te permiten desmarcarte de los grupos organizados y, sobre todo el estar solos allá donde fuéramos, sentados en la terraza de un templo o descansando en su interior.

El tercer día combinamos ambos transportes porque dedicamos medio día a visitar el Monte Popa.

Bagan hoy día no es Patrimonio de la Humanidad por culpa de la junta militar, que se niega a seguir las directrices necesarias marcadas por la Unesco para la preservación y restauración del lugar.

Pero puedo asegurar que el sitio merece de sobras la distinción. Es de desear que lleguen a un entendimiento porque en los pocos templos en los que la Unesco intervino antes de ser invitados a marcharse, el trabajo de restauración es excelente. Y los trabajos de restauración llevados a cabo por el gobierno son infames. Las normas de restauración, como ya hemos visto en otros enclaves como Kakku o Indeinn, no sólo no se han respetado, sino que se han empleado materiales y técnicas modernas. Aún peor, podemos ver que han seguido construyendo nuevas estupas cerca de las antiguas, creando horrendos pastiches.


Artículo de Ana Morales visto en Escolaridad solidaria.

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