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Humor negro

martes, 25 de marzo de 2008

La pasada semana concluyó la visita a Birmania del enviado especial del Secretario General de las NNUU, Ibrahim Gambari. La visita tuvo un resultado positivo: Gambari ganó millas y posiblemente su próximo viaje a Birmania le salga gratis. Fuera de eso, no estoy seguro de que haya habido nada de lo que felicitarse.

Me he metido por curiosidad en “The New Light of Myanmar” para ver la visión que de la visita han dado las autoridades birmanas. Me he encontrado con una larga parrafada del Ministro de Información, Kyaw Hsan, que es todo un prodigio y es uno de los relatos humorísticos mejores que jamás haya leído. Eso sí, teniendo en cuenta las condiciones de vida en Birmania, se trata de humor negro. Traduzco algunas de las joyas:
Seguramente habrá visto que los esfuerzos del Gobierno en la actualidad se dirigen a la realización de los deseos de la mayoría del pueblo de Myanmar de una forma omnicomprensiva. Aunque nos estamos esforzando para realizar los deseos de la mayoría, no ignoramos los deseos de la minoría en modo alguno. De acuerdo con la esencia de la democracia, damos oportunidades para que la minoría participe en el proceso político nacional.
Como ha visto Su Excelencia, el referéndum nacional para aprobar el borrador constitucional que es el cuarto paso de la hoja de ruta se celebrará en mayo. En el referéndum, quienes apoyan y quienes se oponen al Gobierno tendrán el derecho de votar libremente. Además, después de que se haya aprobado el borrador constitucional, quienes estén a favor de la Constitución o quienes estén en contra tendrán los mismos derechos para formar partidos políticos, hacer campaña y presentarse a las elecciones, según las leyes. [..] Hablando con franqueza, la manera en que estamos yendo, es la mejor y más adecuada para la nación y el pueblo. Garantiza la estabilidad y una transición pausada a la democracia.
Pongamos estas palabras en contexto. Esto lo dice el representante de un régimen que no reconoció los resultados de las elecciones de 1990 que dieron una mayoría clamorosa a la oposición, que celebró una convención nacional para elaborar unas directrices constitucionales en la que no dejó que participasen ni la Liga Nacional para la Democracia ni representantes de las minorías étnicas que no han firmado acuerdos con el gobierno y en la que tampoco permitió que hubiese voces disidentes; un régimen que no permite la libertad de expresión y que apenas sí tolera que exista la Liga Nacional para la Democracia, a la cual tiene acogotada y amedrentada. Para reírse. O para llorar.

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