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Birmania es un peón del juego geopolítico entre EEUU y China

lunes, 23 de agosto de 2010

Existen países con mucha mala suerte: los elegidos por las grandes potencias para ajustar sus cuentas en su territorio. Sencillamente, las potencias desatan allí guerras por su cuenta, y en la mayoría de las ocasiones, enfrentan en conflictos fraticidas a toda la población del desgraciado país.

Ese fue el caso de Vietnam, en el sudeste asiático, que en los años 60 y 70 del siglo anterior, se convirtió en el escenario de una cruenta confrontación entre Estados Unidos y el comunismo mundial abanderado por la Unión Soviética y China.

Pero todavía quedan países que no son tan desafortunados como los anteriores, y no obstante, se vuelven peones de las grandes potencias, y este es el caso de Birmania o Myanmar.

Aquí también se da el caso de un ajuste de cuentas entre dos gigantes, EEUU y China, pero con la participación de todos los países de la región, porque desde hace muchos años, EEUU los presiona para que condenen el régimen político en Birmania, que dicho sea de paso, es muy poco democrático.

Pero la presión para un aislamiento total a Birmania no tiene perspectiva porque al final, los que salen perjudicados son los países de esa zona incluso China, que es principal socio económico de Birmania y del resto de países del sudeste asiático.

Sea como sea, en estos momentos estamos hablando de un ligero foco de tensión diplomática cercano a la frontera china, que además del conflicto del Tíbet, es otro dolor de cabeza adicional alentado en mucho desde Washington para importunar a China.

Ahora, una vez establecida la fecha para las elecciones (el próximo 7 de noviembre), Birmania tiene la oportunidad de iniciar una vida nueva tanto interna, como internacional y diplomática.

Por primera vez en los últimos 20 años, el país tendrá un parlamento elegido en las urnas y en cierta forma, podrá recuperar la condición de “país” no muy rico y ni tampoco próspero, pero al menos casi normal.

Los militares llevan en el poder cerca de medio siglo, y en cualquier caso, con las anunciadas elecciones la situación mejorará.

A excepción de la fecha, se sabe prácticamente todo sobre los comicios, porque el régimen hace tiempo desarrolla ciertas reformas como el referendo sobre una nueva Constitución y la próxima restauración del poder legislativo.

Lo que se desconoce todavía es cuál será la reacción de los inquisidores principales: Estados Unidos y la Unión Europea. Y tiene sentido tener en cuenta sus comentarios, porque lo que está en juego es algo mucho más importante que el simple futuro de Birmania.

Esta semana ocurrió un acontecimiento anunciado el año pasado: la economía de China adelantó a Japón por volumen del PIB, convirtiéndose en la segunda potencia económica del mundo. Es decir, las actuales relaciones entre EEUU y China reflejan la rivalidad entre la primera y segunda potencias mundiales y así será durante mucho tiempo.

Si las elecciones hubiesen ocurrido ayer, sería fácil pronosticar las reacciones de EEUU y Europa, ya que por inercia ambos repetirían lo que ya han dicho con respecto a los comicios que se celebrarán en el país sudasiático el próximo 7 de noviembre.

Es muy probable que declaren que esas elecciones no fueron democráticas porque el 25% de los escaños pertenece a los militares y en los comicios no pueden participar las personas bajo arresto, como Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz, considerada en occidente símbolo de la democracia birmana.

Pero a medida que se aproxima la fecha de los comicios, ya han aparecido matices y sutilezas en las declaraciones pronunciadas tanto desde Washington como desde Bruselas.

Como era de esperar, la UE reiteró su condena a los comicios, en mucho por su postura ideológicamente inflexible respecto al régimen birmano y también por su condición de actor marginal en esta parte del mundo.

Sin embargo, Estados Unidos, en boca del subsecretario de Estado, manifestó únicamente que las reglas de juego electoral obligan a Washington “suponer que las elecciones tendrán un déficit de legitimidad internacional.

¿Cuál será la razón de tanta cautela? Es posible que tenga relación con el Foro de Seguridad en la zona del Pacífico en el que participaron los diez países miembros (incluso Birmania) de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) además de EEUU, Rusia China, Japón y otros países, el pasado mes de julio en Hanoi.

Según la prensa estadounidense, en ese foro la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, rechazó enérgicamente las pretensiones chinas sobre las aguas del Mar de la China Meridional.

Semejante discurso tuvo acogida entre los países de ASEAN, casi todos ribereños de ese Mar y también enfrentados con litigios por pequeñas islas y lenguas de tierra en ese mar que de paso, tiene yacimientos de petróleo.

Además está el asunto de Taiwán, reclamado por los chinos... de momento, todos apoyaron a Clinton en Hanói; mientras que el Ministro chino manifestó su más enérgica protesta o la menos así pareció.

Un desarrollo de los acontecimientos bastante interesante: EEUU intentando fortalecer su influencia entre los países de la ASEAN a costa de la confrontación con China. Y aquí no se puede pasar por alto los planes vietnamita-estadounidenses para el desarrollo del programa nuclear en Vietnam en las narices de China.

Sin embargo, los medios de comunicación chinos (y no sólo ellos), no están muy de acuerdo en conceder el triunfo a las maniobras estadounidenses al recordar que Pekín todavía tiene todavía muchas cartas bajo la manga.

Por ejemplo, varios proyectos de desarrollo con la ASEAN, como el Foro de Cooperación del Golfo de Tonkín, el corredor Nanning-Singapur o los proyectos de desarrollo del Gran Mekong.

China, pues, está intentando acelerar todas estas iniciativas y se puede decir que con buenos resultados, si se tiene en cuenta que desde enero -momento en que comenzó a funcionar la zona de libre comercio entre China y ASEAN- el comercio entre los países de la zona se ha incrementado en un 55%, y ello en un año de crisis.

Importa señalar, además, que el saldo comercial es positivo para los países de la ASEAN.

Por último, China ha acelerado las conversaciones con los países de la ASEAN sobre un “código de conducta” en el Mar de la China Meridional. Se trata de una antigua idea, que no deja de ser buena, porque permitiría evitar conflictos en alta mar.

Y, volviendo a la cuestión de Birmania, si Estados Unidos prosigue con su política de acercamiento a la ASEAN contra China, es bastante probable que acaben declarando que las elecciones birmanas del 7 de noviembre no fueron del todo correctas, pero en todo caso mejor porque se celebraron.

También es probable, que los europeos -a pesar de sus principios- apoyen la postura de los estadounidenses. Y es que hace ya diez años que los países de la ASEAN han rechazado la imposición de cordones sanitarios contra alguno de los estados de la zona; y menos aun por parte de EEUU, cuya política en este sentido nunca ha dado buenos resultados.

En su afán por competir con China por la influencia en la zona, más bien ocurrirá que EEUU acabará suprimiendo las sanciones contra Birmania, porque necesitan que el capital estadounidense empiece a penetrar ese mercado antes de que se adelanten los chinos. Y todos, a excepción de los chinos, estarán muy contentos de que así salgan las cosas.

Visto en Chamosaurio.
Nota de Birmania Libre: recordamos que no necesariamente estamos de acuerdo con todo lo que publicamos. Simplemente queremos aportar puntos de vista sobre la situación de Birmania.

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