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La historia de Pan en la ambulancia de bambú

sábado, 31 de octubre de 2009

La ambulancia de la jungla
En la jungla no hay caminos ni autos. Por eso los pobladores cargaron a Pan en una hamaca cuando perdió la pierna en una mina terrestre. Así transportan a todos los que están demasiado enfermos para caminar en la jungla.

Pan en la ambulancia de bambú
Cuando Pan tenía nueve años, iba por fin camino a casa al pueblo de su niñez en Birmania. Miraba los techos de las casas, el parque de juegos y a las vacas pastando. Pero de repente, el sendero por el que iba voló. Había pisado una mina antipersonas.

El pequeño pueblo de Pan está en la ladera de una montaña en Birmania. Las casas tienen paredes de bambú y techo de hojas grandes. Ella recuerda que solía jugar al negocio y vendía curry de arena y pescados de piedra. A veces acompañaba a sus padres a los campos de arroz para juntar pequeñas gambas para la cena.

Un día, cuando Pan tenía cinco años, la mamá dijo:
Irás a Bangkok, en Tailandia, a trabajar. Tu tía necesita una chica.
Pan no quería ir, pero sabía que casi todos los niños del pueblo viajaban a Tailandia para trabajar. Aunque la mayoría tiene más edad que la que ella tenía entonces.

En Bangkok, Pan cuidaba a su pequeña prima, desde temprano en la mañana hasta que las dos se dormían por la noche. A veces jugaban a la familia. Ella abrazaba a su prima y se imaginaba que era su mamá quien la abrazaba a ella.
Pasaron cuatro años, pero un día la mamá de Pan, Thint Sar, vino a buscarla. ¡Por fin podría ir de visita a su pueblo!

El viaje a casa
Es un largo viaje. Primero en tren, auto y barco hasta Birmania, y luego una larga caminata a través de la jungla. Han estado caminando todo el día cuando ven el pueblo. Pan Thint Sar ya no puede contenerse. ¡Quiere llegar ahora! Comienza a correr por el sendero y se adelanta a su mamá.

Es entonces que ocurre. Una mina antipersonas explota cuando Pan Thint Sar la pisa. Ella escucha un gran estruendo y luego todo se vuelve turbio. Siente como si estuviera bajo un agua roja y escucha voces a lo lejos. Los pobladores la cargan y dan un rodeo hacia el pueblo. Ya nadie se atreve a seguir el sendero.

Se quedan una noche en el pueblo. El pie de Pan Thint Sar está destrozado y no deja de sangrar. Uno de los monjes del pueblo le da sangre nueva, le hace una transfusión. Sabe cómo se hace porque estudió asistencia sanitaria en la clínica Mae Tao de la doctora Cynthia.

El día siguiente, la gente del pueblo corta un árbol de bambú y en el tronco cuelgan una hamaca verde. Allí va acostada Pan Thint Sar cuando la cargan todo el camino de vuelta a Tailandia. Ella ve pasar el cielo y las copas de los árboles sobre sí.

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