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Pop de chicas, vídeos picantes y censores birmanos

lunes, 2 de abril de 2012


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"Ahora el país es un poquito más liberal. Con este presidente podemos abrir más la boca y nadie tiene que estar callado". La que habla es Wai Hnin Khine, la única madre del grupo, mientras juega con su bebé. "No sabemos nada de la democracia porque la dictadura está aquí desde que éramos niñas". Ah Moon, la más joven del grupo, golpetea con sus dedos la pantalla de su iPhone blanco mientras habla con Kimmi, a su lado, que afina la guitarra y su voz. El resto de las chicas acaba de llegar de clase y Walter, el perro de la casa, las saluda con sus ladridos. Son cinco en total (todas licenciadas) y se enfrentan ellas solas a unos padres conservadores, a un régimen militar que censura con dureza todo aquello que va contra la moral y unos novios que piensan que es escandaloso subir al escenario enfundadas en esos trajes diminutos. A ellas todo eso les da igual, por se consideran "chicas con mucha suerte".

Las letras (nada fuera de lo común para los estándares del pop adolescente internacional) son, de momento, la principal preocupación de esta banda afincada en Birmania, ya que, para empezar, inquietan a los padres de un país tan conservador, a años luz de su vecina Tailandia. Por ejemplo, en uno de sus últimos vídeos musicales, las chicas aparecen sudorosas tras bailar en un club y se dan un chapuzón en una piscina. Una de ellas pregunta provocativa a la cámara: "¡Eh, tú! ¿Eres feliz? ¿Quieres un poco de esto?".

"Antes de que nuestras letras pasen por la censura tenemos que asegurarnos de qué palabras van a ser censuradas y cuáles no pueden pasar el corte de los militares porque es algo realmente peligroso para nosotras", dice Ah Moon.

Esta chica representa mejor que ninguna otra el papel que desempeña este grupo en la cambiante Birmania actual. Su padre es un influyente líder religioso birmano vinculado al Gobierno, lo que hace que la censura se relaje algo más en el caso de este grupo. Ella, en cambio, se muesta partidaria de la líder opositora Aung San Suu Kyi. "Ahora sale en las portadas de los periódicos todas las semanas, contando qué está haciendo, a dónde va, de qué habla en sus discursos. Ahora podemos decirlo con libertad y elegir y votar por ella o por la NLD (Liga Nacional por la Democracia) y otros muchos partidos".

'Chicas de Myanmar'
El grupo, llamado Me N Ma Girls (Chicas de Myanmar, como bautizaron a Birmania los militares golpistas) se protege del calor tropical bajo el porche de una vieja mansión colonial. Su anfitriona es Nikki May, una bailarina australiana que hoy es manager de la primera banda de chicas en Myanmar creada a imagen y semejanza de las célebres Spice Girls, pero en un contexto mucho más hostil, como resultado de un largo casting entre 120 candidatas.

La imagen occidentalizada de estas cinco chicas, recién llegadas de un concierto en Bangkok, la capital de la vecina Tailandia, contrasta con el atuendo del resto de la población femenina, que tapa las piernas y que maquilla sus pómulos con el thanakha, su típica pasta amarillenta.

Con un solo disco en el mercado, su historia fue publicada en 'The New York Times' y en otros medios internacionales, pero ahora su manager se concentra en ganar seguidores en Birmania.

Las elecciones legislativas están cerca, igual que la vivienda de Aung San Suu Kyi, a unos 200 metros de distancia, el incuestionable icono de la libertad birmana contra el régimen militar que aún gobierna el país. La presencia cercana de la Mandela de Asia se percibe en el ambiente de esta zona de Rangún y en alguna de las chapitas que las chicas llevan en sus mochilas. "No estamos acostumbrados a la democracia, así que seamos pacientes. Si finalmente se instaura tenemos que ir conociendo el sistema".

Visto en El mundo.

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