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Aung San Suu Kyi no quiere musulmanes en sus listas electorales

martes, 8 de septiembre de 2015

  • El partido de la Premio Nobel margina una comunidad que equivale al 5% de la población
  • El objetivo de la medida es evitar las críticas del sector radical budista
  • La ambición de Suu Kyi le ha costado la estima de defensores de los Derechos Humanos
La Premio Nobel de la Paz, Aun San Suu Kyi,
durante un evento en la localidad de
Hsiseng, en Birmania
Se invirtieron muchos fondos y mucha esperanza para que las elecciones generales que celebrará dentro de dos meses Birmania fueran las más libres de su Historia reciente. El leve aperturismo promovido por la Junta militar que gobernó el país durante medio siglo y la participación, en libertad, de la laureada Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, hacían confiar en que los comicios trazaran una nueva dirección en el país asiático.

Sin embargo, a falta de horas para que se inaugure oficialmente la campaña electoral que comienza hoy, martes, y tras las denuncias de numerosas irregularidades -en el censo figuran ciudadanos fallecidos y faltan los nombres de muchos birmanos vivos, entre otros puntos cuestionables- la lista autorizada de candidatos cae como un jarro de agua fría sobre el optimismo: ni uno sólo de los nombres es el de un candidato musulmán, marginando a una comunidad que equivale al 5% de la población.

Según la prensa local, de los 88 nombres impugnados por la Comisión Electoral un tercio corresponden a candidatos musulmanes, principalmente del Estado de Rakhine: la razón esgrimida es que los padres de los candidatos no eran ciudadanos birmanos en el momento del nacimiento del contendiente, algo desmentido por los afectados.

"Podemos mostrar los documentos que lo prueban si nos los piden, pero no los van a tomar en cuenta. Sentimos que nuestros derechos han sido violados bajo el llamado Gobierno democrático", lamentaba Zaw Min, presidente del Partido para la Paz y el Desarrollo Nacional, cuyos seis candidatos fueron excluidos de la carrera electoral.

Es sólo un ejemplo más de la discriminación de toda la comunidad en estas elecciones: cientos de miles de nombres de birmanos musulmanes han desaparecido de las listas electorales en el estado de Rakhine pese a que no tuvieron problema en participar en citas electorales anteriores.

El pasado febrero, una nueva ley autorizaba el voto a los Rohingya -perseguidos en Birmania, donde son vistos como ciudadanos de segunda categoría y tachados de inmigrantes bengalíes- siempre que dispusieran de las llamadas tarjetas blancas que les registraba ante las autoridades: el rechazo de los budistas a la medida fue tal que fue revocada por el Gobierno.

Lo más sorprendente es que la discriminación se extiende a las listas del principal partido opositor, la Liga Nacional para la Democracia de Aung Sa Suu Kyi, quien también optó por no incluir nombres de representantes islámicos. Un veterano de la Liga deploraba, en declaraciones a AFP, que "ni un sólo musulmán" figure entre los 1.000 candidatos presentada por la facción de la Premio Nobel.
El religioso Wirathu, autodenominado
el Bin Laden birmano, en Mandalay
"Debe tener miedo" a los monjes, explicaba en referencia al movimiento budista liderado por el religioso Wirathu, quien se autodenomina el Bin Laden birmano y promueve la islamofobia entre la sociedad mediante leyes como la presentada el pasado diciembre por su coalición Ma Ba Tha, apodada "ley de protección de la raza y la religión", que restringe los matrimonios interconfesionales, la conversión religiosa, la poligamia e incluso impone plazos para distanciar los partos, medidas destinadas a la comunidad musulmana.

Las leyes fueron aprobadas en el Parlamento, para desmayo de las ONG, y firmadas recientemente por el presidente Thein Sein. Wirathu amenaza con atacar a cualquier partido que ose intentar derogarlas en el Parlamento.

El conocido diputado opositor musulmán Ko Ni asegura que el liderazgo de la Liga ha excluido expresamente a sus candidatos musulmanes para aplacar los ánimos del sector budista más radical representado por Wirathu. "Una quincena de musulmanes se han postulado para ser candidatos pero el Comité Central no los ha elegido", afirmó el legislador al diario Irrawaddy. "Si la LND hubiese elegido a candidatos musulmanes, esos grupos habrían resaltado que la Liga es un partido musulmán".

Una estrategia para no perder votos

"La gente percibe todo esto como discriminación religiosa. Muchos musulmanes están diciendo que no votarán", añadía otra fuente de la misma formación, citada por la agencia francesa. Todo parece indicar que la exclusión de candidatos musulmanes en sus listas es una estrategia -como lo fue, en su día, negarse a condenar la persecución de la minoría Rohingya- para no perder votos a cuatro semanas de los comicios.

La coalición Ma Ba Tha y los monjes más radicales suelen caracterizar a Suu Kyi como "amiga de los musulmanes" con el objetivo de hacerle perder apoyo social. Los denostados esfuerzos de la LND para despojarse de esa imagen, a costa de ignorar los derechos básicos de la minoría musulmana -se calcula que supone un 5% de los 51 millones de habitantes- le está costando críticas de activistas y analistas. "El giro a la derecha está siendo preocupante", evaluaba el analista Khin Zaw Win, del think tank Instituto Tampadipa de Rangún. "Es un mal augurio para los musulmanes de este país", añadía.

Los comicios del 8 de noviembre serán las primeras elecciones generales que vive el país desde que la Junta renunciase a parte del poder en 2011 para designar un gobierno civil -fuertemente controlado por los uniformados- y la mejor oportunidad política para Suu Kyi. Hasta ahora, otras convocatorias electorales habían confirmado el apoyo social a La Dama -en 1990 la victoria de su formación fue abrumadora, logrando el 80% de los escaños: el régimen militar anuló los resultados- aunque la ambición política de Suu Kyi es tan desmedida que le ha costado la estima de muchos defensores de los Derechos Humanos dentro y fuera del país.

Su silencio ante la represión de la comunidad Rohingya, la misma que protagonizó el éxodo por la Bahía de Bengali hace unos meses y que suele terminar esclavizada en campos de Tailandia o Camboya en su huída hacia Malasia, o su tácita alianza con el general Shew Mann, presidente del Parlamento recientemente depuesto por el presidente birmano, mancillan su imagen.

El pasado 13 de agosto, policías armados rodearon la sede del oficialista Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo (USDP) mientras miembros de la formación deponían a su presidente: en los mentideros políticos locales se rumorea que fue la forma del presidente, el general Thein Sein, de deshacerse de su adversario en la formación, quien habría estado dispuesto a pactar con Aung Saan Suu Kyi para ser presidente del país a cambio de la dirección parlamentaria, una forma de abrir huecos para una eventual reforma constitucional.

La Liga Nacional Democrática confía en volver a renovar los buenos resultados del pasado pese a las estratagemas del régimen. "Hemos encontrado numerosos errores en el censo. Mi nombre, por ejemplo, no aparece en la lista de votantes de mi distrito", estimaba Nan Khin Htwe Myint, miembro del Comité Ejecutivo central de la LND en declaraciones al diario birmano The Irrawaddy. "Con la experiencia del fraude generalizado de los votos anticipados en las pasadas elecciones, consideramos muy mal signo que la mitad de las listas electorales incluyan datos erróneos", añadía.

Las irregularidades podrían afectar a "entre el 30 y el 80% de las listas", según el presidente del Partido Arakan Aye Thar Aung, quien expresaba en declaraciones al mismo medio su temor a que una victoria masiva de la LND provoque que "el partido en el poder no transfiera sus competencias al nuevo Parlamento".

El 25% de los escaños del Hluttaw, con los militares
Incluso una victoria electoral no garantizaría a la Liga de Aung Saa Sun Kyi acceder al poder. La democracia disciplinada, como la califican los militares birmanos, no deja espacio a las decisiones de la mayoría. El 25% de los escaños del Hluttaw [Cámara Baja] están en manos de los militares que disponen de veto ante cualquier modificación de la Constitución, lo que impide por ejemplo que Aung San Suu Kyi pueda deshacerse de la enmienda constitucional que excluye a cualquier candidato con familiares directos extranjeros -sus hijos tienen nacionalidad británica- del cargo de presidente.

Además, una cláusula constitucional obliga a dejar en manos de los militares los ministerios de Defensa, Interior y Fronteras. La Comisión Electoral encargada de vigilar los comicios está presidida por un antiguo general que fue diputado del USDP. Es incluso cuestionable que pueda gobernar salvo que logre imponer a sus candidatos en dos tercios de los escaños en liza, aunque nada le impide confirmarse como la llave de cualquier coalición que aspire al poder.

El periodo post-electoral se perfila aún más desafiante que el voto en sí: queda por ver si los militares aceptarían una eventual mayoría parlamentaria de la oposición democrática y los partidos minoritarios, sobre todo después del precedente de 1990, cuando las elecciones quedaron anuladas tras registrarse una victoria masiva a manos de la LND.

La voluntad de diálogo no es el fuerte de Thein Sein y los militares son reacios a perder el estatus quo. El partido oficialista USDP, brazo político de la Junta militar, considera que ninguna facción conseguirá la mayoría. "Digamos que los representantes de los 14 estados y los militares están en el mismo barco navegando hacia la democracia. Pueden encontrar marejada y otras dificultades juntos, pero si trabajamos juntos, los militares conocerán las dificultades que enfrentamos y podrán ayudarnos. Pero si nos quedamos solos, no comprenderán los desafíos y no estarán de nuestro lado", argumentaba Tin Maung Oo, miembro del Comité Central del USDP. "Cuantas más dudas y dificultades, más posibilidades de que haya otro golpe como en Tailandia. Por eso, por el momento el 25% de legisladores militares debe continuar".

Visto en El mundo.

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Birmania celebrará elecciones generales el 8 de noviembre próximo

miércoles, 8 de julio de 2015

Birmania celebrará elecciones
generales el 8 de noviembre próximo
Los birmanos acudirán a las urnas para elegir parlamentos nacional y regionales el 8 de noviembre próximo, anunció hoy la comisión electoral, según la emisora la Voz Democrática de Birmania.

Los comicios serán los primeros que se celebren en el país desde que la última junta militar se disolvió y traspasó el poder a un gobierno civil afín, el 30 de marzo de 2011, si se exceptúan las elecciones celebradas en 2012 para rellenar escaños vacantes.

La opositora birmana y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, y su partido, la Liga Nacional por la Democracia (LND), parten como favoritos a ganar el mayor número de diputados.

Las distintas formaciones políticas dispondrán de 60 días de campaña electoral.

Las urnas decidirán 330 escaños de la Cámara Baja del Parlamento nacional; 168, de la Cámara Alta; y otros 64 de los legislativos regionales.

Un total de 29 escaños regionales se rellenarán con representantes de las distintas etnias.

Los militares tienen reservado un cupo del 25 por ciento de los asientos parlamentarios, según la Constitución de 2008, redactada y aprobada bajo la última junta militar.

La oposición, encabezada por Suu Kyi, ha tratado de modificar la Carta Magna antes de las elecciones, pero el cuerpo castrense, que controla el voto decisivo, se ha opuesto.

La Constitución actual prohíbe a Suu Kyi ocupar la jefatura del Estado porque tiene al menos un hijo con nacionalidad extranjera.

Las últimas elecciones libres y plurales que se celebraron en Birmania fueron en 1990 y ganó abrumadoramente la oposición agrupada en torno a la nobel de paz, aunque las autoridades nunca reconocieron el resultado, y años después lo anularon.

Birmania comenzó en 2011 un proceso de reformas políticas, económicas y sociales que han permitidos importantes avances en el país, como el derecho a sindicarse o manifestarse, pero la iniciativa ha perdido el empuje inicial, según Suu Kyi.

Visto en El diario.

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Salvar Shwedagon

jueves, 4 de junio de 2015

En el último lustro, desde el inicio de las reformas económicas allá por 2011, la apertura de Myanmar al mundo parece haberse precipitado. Yangón, la antigua capital del país hasta que se cambió por la ciudad de Naypyidaw, está en un punto de inflexión.

La colina de Singuttara,
coronada por la pagoda Shwedagon
(Francesc Morera)
Estimulado por una apertura sin precedentes en el gobierno y un proceso de reforma radical, Myanmar está entrando en un período de desarrollo acelerado. Los cambios en Yangón, la que fuese hasta 2005 la capital se están produciendo a gran velocidad y decenas de empresas extranjeras, principalmente del sudeste asiático han tomado posiciones para quedarse con una parte de este gran pastel. Para dar cabida a esta marea de nuevas empresas se han construido decenas de nuevas torres de hoteles, oficinas y apartamentos. Se han derribado antiguos edificios coloniales, y otros muchos se han recuperado siendo la sede de empresas y de hoteles internacionales.

Sin una planificación adecuada, la ciudad podría seguir el camino de muchos de sus vecinos asiáticos en la pérdida de su carácter y patrimonio arquitectónico, y convertirse en una ciudad contaminada y congestionada pues el número de coches en estos cinco años se ha triplicado. O podría transformarse en una de las ciudades más hermosas y habitables de la región. Las decisiones tomadas durante los próximos dos años darán forma a la mayor ciudad de Myanmar para el resto del siglo. Y es que según el informe 2013 de Myanmar de McKinsey, la población de la capital podría ascender de 4 a los 10 millones en 2030.

La pagoda Shwedagon, en Yangón, con una antigüedad de más de 2.500 años, brilla desde lo alto de la colina de Singuttara como un faro que ilumina la ciudad. No solo es el corazón de Yangón, espiritual y geográficamente hablando, sino un lugar de peregrinaje y patrimonio de todos los birmanos y el icono más reconocible del país.

La imponente pagoda Shwedagon,
de 2.500 años de antigüedad.
(Francesc Morera)
En enero, la Comisión de inversión de Myanmar dio luz verde a la construcción de un terreno situado a los pies de la pagoda que se desplegará en torno a 72 acres y que se desarrollará en varias fases para uso residencial y comercial. Este proyecto se llama Dagon City y lo llevará a cabo una joint venture entre la multinacional Marga Landmark y la local Thu Kha Yadanar. La voz de alarma la dio un grupo de ingenieros y expertos en planificación urbana, que afirmaron que los trabajos de excavación para los cinco proyectos corrían el riesgo de alterar el nivel freático por debajo de la colina de Singuttara y potencialmente dañar los cimientos de la pagoda, amenazando la solidez de su estructura. Desde ese momento se inició un debate en todo el país, y se creó una plataforma ciudadana muy activa de más de 10.000 personas, que piden la protección de este sitio único en el mundo. Sólo hay que ver los errores cometidos en otras partes de la ciudad. La Pagoda Sule en el centro urbano, ha sido eclipsada en los últimos años por los grandes desarrollos comerciales, un ejemplo instructivo de lo que supone el desarrollo excesivo. No se deben escatimar esfuerzos para evitar incurrir en el mismo error con la pagoda Shwedaagon.

Hay que decir que hasta la fecha, ninguno de los estudios llevados a cabo sobre el impacto que las excavaciones tendrían sobre los cimientos de la pagoda asentada sobre la colina Singuttara, sobre la que se alzan Shwedagon y otras dos pagodas ha sido definitivo, pero existe un riesgo real y por ello en febrero de este año se aprobó un periodo de suspensión del proyecto para realizar un estudio más profundo por un equipo independiente. De esta inspección se recomendó el reducir la altura de los edificios proyectados de 190 pies (57 metros) y cambios en el diseño. El periodo de suspensión sigue de momento activo, esperando a que las empresas constructoras respondan a las recomendaciones y adapten el proyecto. La primera fase, Dagon City 1 se ubicará sobre 22 acres, (unos 90.000 metros cuadrados) lo que supondrá una inversión de 300 millones de dólares que incluyen un hotel de cinco estrellas, apartamentos y centro comercial. Es más que probable que el proyecto salga adelante, pero todo y que se cumpla con los nuevos requisitos, el entorno y las vista de y desde la pagoda ya no volverán a ser nunca más los mismos si no se adapta la normativa urbana para proteger el patrimonio.

No se puede detener el progreso, especialmente en un país que ha pasado tantas décadas soñando con él, pero si no se crean leyes que protejan el patrimonio, una de las mayores riquezas de este país, se corre el riesgo de que se pierda la propia identidad del pueblo birmano.

Artículo de Ana Morales en Gea PhotoWords.

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'La Marina tailandesa nos empujó de vuelta al mar y amenazó con dispararnos'

sábado, 23 de mayo de 2015

Pesqueros de la provincia de Aceh
rescatan a los refugiados que viajaban
en un navío birmano (JANUAR AFP)
  • Supervivientes del navío con cientos de Rohingyas y bangladesíes narran su odisea
  • Aseguran haber recibido un trato inhumano por parte de las Marinas de Tailandia y Malasia
  • Finalmente, los rescataron pescadores de Indonesia: 'No podíamos dejarlos morir'
La Marina tailandesa amenazó con disparar a los cientos de refugiados Rohingyas del navío rescatado este miércoles en la costa de Indonesia, según han relatado los supervivientes del barco a medios locales.

Sirajul Islam, uno de los refugiados hambrientos y deshidratados que fueron llevados a la costa de la provincia de Aceh, ha detallado que la Marina tailandesa reparó el motor del barco y dio alimentos y bebidas a los refugiados. Sin embargo, después, empujaron el barco de vuelta al mar y dijeron que se fueran o "dispararían a la nave". Anteriormente, la Marina había declarado que proporcionó ayuda a los refugiados, pero que la mayoría de ellos no quiso quedarse en Tailandia e insistió en ir a Malasia.

El joven refugiado también cuenta cómo él mismo vio morir de hambre a 10 refugiados, "entre ellos, mujeres y niños" mientras viajaban en el navío durante semanas.

Según Razali Puteh, uno de los pescadores que rescató a los inmigrantes, se encontraban navegando a 60 kilómetros desde la costa de Aceh, cuando vieron la embarcación. "Me quedé sorprendido con lo que vi en el barco. Estaba lleno de gente... Me quedé mudo y empecé a llorar cuando vi aquellas personas gritando, agitando sus manos y sus ropas". "No podíamos dejarlos morir. Son seres humanos. Estamos agradecidos por haber salvado cientos de vidas".

Los supervivientes contaron que fueron remolcados hacia el mar tres veces por las marinas de Tailandia y de Malasia. Según ellos, las autoridades malasias los escoltaron finalmente casi todo el camino hacia Indonesia, advirtiéndoles que nunca más volviesen.

El jefe del ejército de Tailandia, Udomdet Sitabutr, ha declarado que los Rohingyas son inmigrantes ilegales y no refugiados, y advirtió de que serán tratados como tales si entran en su país. "Los Rohingyas son un asunto diferente, porque estamos hablando de personas que entran en nuestro país ilegalmente", apuntó Sitabutr.

Sin embargo, hasta 45.000 miembros de esta minoría musulmana en Malasia están registrados en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Indonesia y Malasia anunciaron este miércoles que se comprometen a acoger temporalmente a todos los inmigrantes indocumentados de Bangladesh y Birmania que se encuentran atrapados en barcos en la zona. Eso sí, con la condición de que la comunidad internacional los reubique en un tercer país en el plazo de un año.

Los Rohingyas son una minoría musulmana que ni Bangladesh ni Birmania reconocen como nacionales. Además, en Birmania son objeto de persecución desde la ola de violencia sectaria que brotó en junio de 2012 en el oeste del país y que causó decenas de muertos y más de 100.000 miembros de esta minoría en campamentos de desplazados.

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Decenas de detenidos en una manifestación estudiantil en Birmania

miércoles, 11 de marzo de 2015

La policía golpea a un manifestante durante las protestas en...

La policía golpea a un manifestante
durante las protestas en Letpadan.
REUTERS

La policía ha detenido a decenas de estudiantes que protestaban en Birmania (Myamar) contra la nueva ley de Educación, tras dispersar una manifestación, informan medios locales.


Algunos medios elevan a más de 100 el número de detenidos, aunque las autoridades no han dado por el momento cifras de arrestados ni de heridos en la localidad de Lampadan, en el centro del país.

"Golpearon a los periodistas, así que tuve que huir", declaró un reportero al diario 'Myanmar Times', mientras que, según el medio The Irrawaddy, al menos dos ambulancias abandonaron el lugar de los enfrentamientos supuestamente con heridos en su interior.

La jornada de protesta contra la ley de Educación, aprobada el año pasado, congregó a unos 200 estudiantes en Lampadan, con la intención de marchar hasta Rangún, la antigua capital del país y situada a unos 120 kilómetros al sur.

La policía, que desplegó el doble de agentes que manifestantes, a los que acompañaban monjes budistas, les cortó el paso, pero tras unas negociaciones se comprometió a dejarles seguir con la protesta. La violencia brotó cuando las policía volvió a cortarles el paso y los estudiantes no quisieron detener su avance, según 'The Irrawady'.

La representación de la Unión Europea (UE) en Birmania expresó en un comunicado su "profunda preocupación" por el uso de la fuerza contra los manifestantes en Lampadan y recordó a las autoridades birmanas que "la libertad de expresión y el derecho a la asamblea pacífica son derechos fundamentales de la Unión Europea".

Las manifestaciones contra la reforma de la Ley de Educación comenzaron en enero y pretenden que se incluyan en el plan de estudios las lenguas minoritarias y que se permita a estudiantes y profesores que formen sindicatos, entre otras reivindicaciones.

En 2011, después de casi medio siglo gobernada por generales, Birmania inició un periodo de reformas encaminadas hacia la paz y la democracia guiadas por un gobierno civil formado, en su mayoría, por ex generales del anterior régimen.

Activistas y organizaciones pro derechos humanos han apremiado al Gobierno del presidente, Thein Sein, a acelerar estas reformas y amparar los derechos de la población local.

"En una nación con la historia de Birmania, el cambio de mentalidad es necesario, pero lleva tiempo. Los recientes acontecimientos confirman la necesidad de proseguir con las reformas. La UE reitera su compromiso con la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales en Birmania", añadió la delegación europea.

Visto en El mundo.

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Se recrudece la Guerra Civil birmana con bombardeos aéreos de la aviación gubernamental

lunes, 16 de febrero de 2015

El general Min Aung Hlaing (centro), con otros militares a su llegada al monasterio de Lashio (EFE)
El general Min Aung Hlaing (centro),
con otros militares a su llegada
al monasterio de Lashio

Decenas de soldados e insurgentes birmanos han muerto en el último rebrote de la guerra civil que afecta a ese país asiático desde hace décadas, en una escalada que ha propiciado incluso repetidos bombardeos aéreos de la aviación gubernamental.

Los combates comenzaron el pasado día 9 en el estado norteño de Shan y constituyen el regreso efectivo de la guerrilla Kokang, una insurgencia creada en torno a la minoría de origen chino que vive en esa zona fronteriza y que parecía abocada a la desaparición tras el descalabro militar que sufrió en el 2009 a manos del ejército.

Según un diario estatal, las fuerzas rebeldes lanzaron un asalto coordinado para intentar capturar la principal ciudad de la zona, Laukkai, que dejó 47 soldados muertos y 73 heridos, y exigió la intervención de helicópteros y aviones de la fuerza aérea para frenar la acometida.

Un portavoz de la Alianza Democrática Militar de Myanmar (ADMM) -así se llama la agrupación rebelde- negó tal extremo y dijo que fueron los militares del presidente Thein Sein los que atacaron sus posiciones.

El secretario general del ADMM, Htun Myat, aseguró que miles de residentes de Laukkai y de las aldeas circundantes han cruzado la frontera y se han refugiado en China ante la virulencia de los combates.

"Casi todos ha huido. Las ciudades y aldeas están vacías después de que los birmanos usaran los aviones para bombardear", señaló Myat, a la prensa local. Cientos de ellos han escapado a la cercana región de Lashio, donde se han instalado en campos de acogida improvisados y hasta monasterios.

Este domingo los medios oficialistas indicaron que los soldados birmanos habían recuperado los cadáveres de 13 insurgentes -los apodan 'renegados'-, al tiempo que los rebeldes proclamaban que continúan los ataques de los helicópteros.

Colapso absoluto de las negociaciones de paz
El gobierno birmano sostiene que la ofensiva de casi un millar de guerrilleros Konang cuenta con el apoyo directo de otras dos pequeñas facciones étnicas y el respaldo tácito de la veterana y aguerrida milicia del Ejército de la Independencia Kachin (KIA).

Los nuevos enfrentamientos confirman el colapso absoluto de las negociaciones de paz que mantiene el ejecutivo y los grupos alzados, que deberían haber firmado un alto el fuego el pasado día 12, algo que sólo hicieron cuatro pequeñas milicias de la casi veintena que siguen enfrentadas con el ejército leal a Thein Sein.

El diálogo se empantanó a finales del 2014 ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre el sistema federal que reclaman los insurgentes y quedó abocado al fracaso después del bombardeo de un campo de entrenamiento del KIA en 19 de noviembre, en el que murieron 23 miembros de esa fuerza paramilitar.

La reactivación de la guerra supone asimismo un nuevo varapalo para el ya frágil proceso de transición que impusieron los militares en el 2011 y que cada vez suscita más resquemores entre la oposición y la propia comunidad internacional.

Los renovados combates han recuperado para la escena política birmana a uno de los personajes más truculentos del norte del país, Pheung Kya Shin, el jefe de filas del ADMM, que a sus 85 años se ganó durante décadas una triste fama por sus vínculos con el tráfico de opio y heroína en lo que antaño se llamaba el 'Triángulo de Oro'.

Shin llegó consiguió entremezclar los reclamos políticos de la comunidad Kokang con sus propios intereses financieros relacionados con el trasiego de drogas, donde llegó a estar asociado con quien fuera considerado el 'padrino' de la mafia del Triángulo de Oro, el fallecido Lo Hsing Han, también de la misma etnia Kokang.

Tras firmar un pacto con la junta militar en 1989, el señor de la guerra fue un fiel aliado de los golpistas hasta la refriega del 2009, que la prensa local achacó a más a los vínculos de Shin con el comercio de droga que a motivaciones políticas.

En diciembre, en la primera entrevista que concedía en años, Shin pareció adelantar los presentes encontronazos armados al explicar al diario chino 'Global Times' que regresaba a Kokang para combatir contra las tropas birmanas. "Seguiremos luchando contra el gobierno de Birmania hasta que recuperemos Kokang", dijo.

Visto en El mundo.

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[Personal] Nuevo parón en el blog

martes, 2 de abril de 2013

Buenos días a todos.

Como habéis podido comprobar en el último mes apenas he tenido tiempo de escribir nada en el blog. Apenas copiar alguna noticia, artículo y, sobre todo, acción de alguna de las ONG que conocemos.

En este mes han vuelto a estallar los conflictos étnicos en Birmania. Nuevamente los bamar budistas vuelven a cargar contra los rohingya musulmanes. Además, el conflicto con los kachin, cristianos, sigue latente.

Al parecer Aung San Suu Kyi y la Liga Nacional para la Democracia en el mejor de los casos no están haciendo gran cosa por evitar estos ataques (matanzas, genocidios); en el peor, hay miembros de la NLD que los amparan.

El resto del mundo simplemente obvia estas informaciones: a nadie le importa lo más mínimo.

Yo tengo que dejar el blog durante un tiempo; no sé cuánto, pero puede que sea bastante. Meses, en cualquier caso. Los estudios y el día a día vuelven a fagocitarme.

Si queréis seguir informados sobre Birmania (y Asia en general) podéis leer a Carlos Sardiña Galache, Laura Villadiego (y su blog El mundo desencajado), Zigor Aldama y David Jiménez (de El mundo).
También os recomiendo que leáis el blog de Tiburcio Samsa, Asia, Buda y rollitos de primavera, que escribe sobre todos los temas (religión, literatura, política, economía, etc.) artículos relacionados con Asia. Artículos laaaaargos e infumables, pero muy, muy interesantes (y divertidos).

Finalmente, y lo más importante: hay gente, españolitos de a pie, trabajando en Birmania y Tailandia, ayudando principalmente a los niños de Birmania. No os olvidéis de ellos:



LLegados a este punto solo me queda deciros una última cosa: si alguien quiere y puede seguir adelante con el blog, por favor, que contacte conmigo. La labor es tan sencilla como buscar información sobre Birmania y copiarla aquí; solo requiere de algo de manejo con la herramienta (blogger) y, sobre todo... mucho tiempo.

Un abrazo.
Hasta pronto.

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