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Suu Kyi se reúne por segunda vez en una semana con un ministro de la Junta birmana

martes, 13 de octubre de 2009

La líder del movimiento demócrata birmano, Aung San Suu Kyi, se reunió hoy con un ministro de la Junta Militar, la segunda vez en una semana con intención de cooperar para conseguir que la comunidad internacional levante las sanciones a Birmania (Myanmar).

Suu Kyi, quien cumple un nuevo arresto domiciliario de 18 meses impuesto por quebrantar el anterior impuesto en 2003, se entrevistó con el Ministro de Trabajo, general Aung Kyi, por espacio de casi media hora en Seile Kantar, la casa de huéspedes del Gobierno, dijeron fuentes de la oposición.

Es esta la segunda vez en menos de una semana que Suu Kyi se reúne con Aung Kyi, y la octava ocasión que ven desde que hace unos dos años el jefe de la Junta Militar, general Than Shwe, encomendó al ministro la función de enlace con la Nobel de la Paz.

Tras la reunión que ambos mantuvieron el pasado domingo en el mismo lugar de Rangún, el portavoz de la Liga Nacional por la Democracia (LND), Nyan Win, dijo a la prensa que habían hablado de la oferta hecha por Suu Kyi a la Junta Militar de apoyar la retirada de las sanciones que pesan sobre el país.

En septiembre, después de que fuera juzgada, Suu Kyi escribió una carta al general Than Shwe en la que se ofreció a abandonar su postura en favor de las sanciones económicas, para trabajar con el fin de que sean levantadas.

La Unión Europea (UE), Estados Unidos y otros países han endurecido, tras la condena impuesta a Suu Kyi, las sanciones que impusieron hace más de una década a Birmania en respuesta a la falta de respeto que la Junta Militar demuestra por las libertades básicas.

Visto en EPA.

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La disidente San Suu Kyi se entrevista con un ministro de la Junta militar que gobierna Myanmar

La disidente birmana arrestada en su domicilio, Aung San Suu Kyi, se ha entrevistado este sábado con el Ministro de Trabajo, Aung Kyi. El oficial es un enlace entre la premio Nobel de la Paz y la Junta Militar que gobierna Myanmar, la antigua Birmania.

El encuentro ha durado 45 minutos, según ha explicado el abogado de la opositora, Nyan Win, pero no ha trascendido ni el motivo ni el contenido de las conversaciones.

La Junta militar rechazó el viernes la apelación de la Premio Nobel de la Paz contra la condena que en agosto amplió su arresto domicialiario durante otros 18 meses complementarios, lo que impedirá su participación en las elecciones previstas para 2010.

La semana pasada, la opositora envió al jefe de la Junta, el general Than Shwe, una carta con sugerencias para obtener el levantamiento de las sanciones occidentales impuestas a su país.

"No sé exactamente de que han hablado pero debe estar relacionado con esta carta", ha afirmado Nyan Win, que es además portavoz de la Liga Nacional por la Democracia (LND), el partido de la Premio Nobel de la Paz y principal partido de la opisición en Birmania.

Recuperación del diálogo con EE.UU.
Este encuentro tiene lugar la misma semana en la que Washington ha proseguido con sus conversaciones con los militares de Naypyidaw por primera vez después de 10 años.

La recuperación del diálogo entre Estados Unidos y la Junta está destinada a promover reformas políticas en un país insensible a las sanciones económicas y al aislamiento internacional que le son impuestos por Occidente.

Suu Kyi ha saludado esta decisión de la Administración Obama y ha dado a conocer por su abogados que apoyaba este diálogo, que no debía estar sometido a ninguna condición.

Visto en RTVE.

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Nuevo billete de 5.000 Kyat



La inflación asola Birmania. Cada vez el Kyat vale menos y se necesitan más y más Kyat para comprar lo mismo. Y no es lo mismo llevar 5.000 Kyat en monedas que en un sólo billete. Por eso los dirigentes militares han anunciado la emisión de un nuevo billete, de 5.000 Kyat.

Según Sean Turnell, profesor de Economía en la Universidad Macquiarie de Sidney, Australia, indica que este anuncio "muestra por encima de todo la seria erosión del Kyat producida por la inflación. La emisión de este nuevo billete tan grande es el reconocimiento oficial de este hecho".

El nuevo billete comenzó a circular el próximo 1 de octubre, manteniendo en circulación las monedas y billetes antiguos.

Más sobre billetes birmanos.

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Rechazada la apelación contra el arresto domiciliario de Suu Kyi

viernes, 2 de octubre de 2009

La líder opositora y Nobel de la Paz fue condenada a 18 meses de arresto por haber dejado entrar en su casa a un extranjero.

Un tribunal de Myanmar (antigua Birmania) ha desestimado este viernes el recurso presentado por la líder opositora y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, contra su condena a 18 meses de arresto domiciliario por haber dejado entrar en su casa a un extranjero[1]. Así lo han confirmado fuentes próximas a la activista, que ha vivido bajo confinamiento durante casi catorce de los últimos veinte años.

El juez rechazó los argumentos de la defensa, que sostiene que el fallo se fundamenta en la Constitución de 1974, revocada en 2008 tras el referéndum popular auspiciado por el régimen birmano que dio luz verde a una nueva Carta Magna. Según el magistrado, los abogados de Suu Kyi no presentaron ningún dato no revelado ya durante el juicio celebrado en la sala especial de un tribunal de Rangún vigilado con celo por decenas de soldados para prevenir cualquier tipo de incidente.

Hace dos meses, la Nobel de la Paz, de 64 años, fue sentenciada a tres años de prisión y trabajos forzados por haber dejado entrar en su vivienda al estadounidense John Michael Yettaw, quien a su vez fue condenado a siete años de cárcel y cuatro de trabajos forzados pero ya ha sido deportado. La pena de Suu Kyi luego fue reducida a 18 meses de confinamiento en su casa por orden directa del jefe del general Than Shwe, jefe de la Junta Militar que gobierna Myanmar.

De esta forma, se confirma que la opositora no podrá tomar parte en las elecciones que el régimen planea celebrar el próximo año[2], pese a que su partido, la Liga Nacional por la Democracia (LND), aún no tiene claro si concurrirá a esos comicios.

La Nobel de la Paz llevó a la Liga Nacional por la Democracia (LND) a ganar las elecciones legislativas en 1990, cuyos resultados nunca han sido reconocidos por los generales que gobiernan Myanmar desde 1962.

Visto en El País.
Pequeñas correcciones a la noticia:
[1] Suu Kyi no "dejó entrar en su casa" al estadounidense; este se coló nadando a través del lago Inya que baña la casa de aquella. Esta hazaña se antoja harto difícil habida cuenta de los problemas de salud que Yettaw padece y que fueron usados como excusa por los dictadores birmanos para deportarle a EE.UU. Más difícil aún se antoja sabiendo que la casa de Suu Kyi es la más vigilada de todo Rangún.

[2] Hay un dato a este respecto que pocos sitios recuerdan; la nueva Constitución impide que sea Presidente del país a aquellos "cuyos esposos tengan relación con poderes extranjeros" [artículo 59.f del capítulo III de la constitución]. Este artículo tan críptico está preparado para impedir que Suu Kyi se presente a las elecciones como cabeza de lista de la LND, ya que es viuda de Michael Aris, un súbdito británico.

Nota personal:
A pesar de lo dicho, la actualidad manda y hay cosas que no se pueden dejar de publicar.

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[Personal] Vacaciones

jueves, 1 de octubre de 2009

El próximo domingo nos tomamos una semana de vacaciones, pero desde este momento, entre trabajo, clases y organizarme la maleta, no voy a parar y no creo que podamos poner ninguna entrada más en el blog hasta el regreso.

Estaremos ausentes hasta el martes 13 de octubre... no sé cuándo podremos volver a la rutina, bendita rutina.

Un abrazo y no os olvidéis de Birmania.

Actualizado: 2009.10.13
Ya hemos vuelto; una semana larga visitando Sri Lanka. Interesante, muy recomendable.
Volvemos a la carga.

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Piden a las compañías australianas que se vayan de Birmania

Los miembros de la Campaña por Birmania en Australia han pedido a las compañías australianas que operan en Birmania que dejen de trabajar en el país, dado que sus inversiones resultan en beneficios para los militares y así ayudan a prolongar el gobierno del régimen.

Zetty Brake, portavoz de la Burma Campaign Australia (BCA), leyó el comunicado que da comienzo a esta campaña el pasado martes, comunicado dirigido a compañías como la aerolínea Jetstar.

Se estima que las inversiones de las compañías australianas han proporcionado 2,8 billones de dólares americanos al régimen birmano, según la BCA. "Con los ingresos proporcionados por las compañías australianas, el régimen puede pagar a 727 soldados cada año", digo Brake.

La compañía tomada como ejemplo, la Jetstar, tiene acuerdos con la compañía estatal Myanmar Airways International para operar vuelos semanales de Singapur a Rangún. Las tasas pagadas al departamento de aviación civil, dirigido por el Ministerio de Transporte birmano, se estiman en más de 170.000 dólares al año. Según Brake, "esta estimación no incluye el porcentaje de beneficios que Jetstar haya podido proporcionar a la Myanmar Airways International, dirigida por los militares".

El jefe ejecutivo de la Jetstar, Bruce Buchanan, en una entrevista concedida al periódico australiano Sydney Morning Herald, ha dicho que la aerolínea no paga "dinero manchado de sangre" a los generales birmanos. "Financieramente, no importa si continuamos operando el servicio. Estaríamos felices de quitarnos de en medio si pensásemos que de algún modo estamos haciendo algo malo al pueblo de Birmania", dijo Buchanan; "pero cuando observamos la situación y hablamos con las agencias de ayuda que allí hay, nos dicen que lo que hacemos está bien... ya que damos a la gente acceso para que puedan salir fuera y recibir educación, así como que las agencias de ayuda puedan ir allí, y así conectar a las gentes con sus familiares y amigos".

En una declaración el pasado lunes, la BCA dijo que compañías australianas como la Andaman Teak Supplies Pty Ltd, Chevron, Gecko’s Adventure, Jetstar, Lonely Planet, Millers, Sri Asia Tourism y Twinza Oil tienen interés en realizar negocios en Birmania y que está ayudando a la junta militar. "El proyecto de la Twinza Oil Ltd por sí mismo proporcionará un cuarto del gasto militar de Birmania durante la próxima década". "Por el interés de Birmania y de sus gentes, pedimos a la Jetstar y al resto de compañías australianas que salgan de Birmania y acaben con el dinero manchado de sangre que están poniendo en los bolsillos de la dictadura birmana", dijo Brake.

Brake dijo que hacer negocios con Birmania solo servirá para prolongar el gobierno militar del país y para dar dinero al régimen con fondos y recursos críticos que necesita para mantenerse en el poder. Si las compañías australianas continúan haciendo negocios con Birmania, la BCA presionará al gobierno australiano para imponer sanciones dirigidas contra la inversión y el negocio en Birmania y para ilegalizar cualquier negocio con el régimen.

No hemos podido contactar ni con Jetstar ni con Twniza Oil Ltd para recibir sus comentarios.

Visto en Mizzima.

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Monjes siguen vigilados, dos años después

"Soy observado todo el tiempo. Me consideran un organizador. Me permiten salir del monasterio entre el mediodía y las dos de la tarde. Pero me siguen", relató el monje budista birmano U Manita.

"Estoy preparado para volver a marchar cuando se presente la oportunidad. No queremos esta junta (militar que gobierna Birmania). Y eso es lo que piensan todos en mi monasterio", agregó.

"Tradicionalmente, se supone que los monjes no debemos participar en la política. Los militares han gobernado nuestro país durante más de 40 años, y no les importa el bienestar del pueblo. Sólo se preocupan por ellos mismos y sus familiares, y por cómo permanecer en el poder para siempre. Fue por eso que el pueblo se levantó contra ellos", dijo U Pannacara, un monje de 27 años.

"En Birmania hay tres grupos poderosos: los ‘sit-tha’ (hijos de la guerra), es decir los militares; los ‘kyaung-tha’ (hijos de la escuela), que son los estudiantes, y los ‘paya-tha’ (hijos de Buda). Esos somos nosotros, los monjes", explicó.

Estos son apenas dos de los monjes cuyas voces se hacen oír. El informe "The Resistance of the Monks: Buddhism and Activism in Burma" (La resistencia de los monjes: Budismo y activismo en Birmania) fue presentado este martes por la organización Human Rights Watch (HRW), con sede en Nueva York, en vísperas del segundo aniversario del levantamiento de 2007 en Birmania.

Hace dos años, las calles de la ex capital Rangún y la central ciudad de Mandalay se inundaron de togas color carmesí, cuando miles de monjes marcharon desafiantes contra la junta militar de Birmania. Los transeúntes formaron un escudo humano para proteger de los ataques a los venerados religiosos.

Pero luego de varias semanas de protestas en 2007, más de 1.000 monjes estaban arrestados y detenidos, según el informe de HRW. Reportes señalan que algunos de los detenidos fueron torturados después que los militares lanzaron una ofensiva contra las manifestaciones, el 26 de septiembre de ese año.

Actualmente, los monjes de Birmania continúan siendo objeto de sospechas, restricciones e infiltración por parte de unas fuerzas armadas cautelosas en relación a su organización y a su influencia en este país principalmente budista de 54 millones de habitantes.

Un total de 237 monjes están en 43 cárceles y 50 campamentos en Birmania, sentenciados a décadas de prisión y trabajos forzados, según la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos (AAPP, por sus siglas en inglés), con sede en Tailandia.

Muchos fueron arrestados mientras protestaban en las calles o durante violentas redadas nocturnas contra monasterios en todo el país.

"Cuando los monjes comenzaron a marchar en las calles fue un momento fundamental en la historia birmana moderna", dijo David Mathieson, asesor birmano de HRW, durante la presentación del informe, en el Club de Corresponsales Extranjeros de Tailandia, en Bangkok.

"Los monjes budistas de Birmania no son simplemente una de las instituciones clave del país. En cierto sentido constituyen un barómetro de los ideales sociales. Salen a las calles, se convierten en actores públicos, cuando las cosas se ponen muy mal no pueden quedarse en silencio", añadió.

En un país donde los monjes son reverenciados y ejercen una influencia enorme, la historia de la comunidad birmana Sangha ha estado marcada por movimientos revolucionarios y radicales que catalizaron acontecimientos de importancia nacional, como la lucha de Birmania por independizarse de los británicos y las protestas contra los militares entre los años 70 y los 90.

"Probablemente ellos sean la institución más poderosa del país, después de los militares", dijo Mathieson.

Lo que desató las protestas de 2007 fue, principalmente, una decisión del Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo (SPDC), como se llama oficialmente la junta, de eliminar los subsidios a los combustibles que dispararon los precios del diésel y la gasolina, los billetes de autobús y otros elementos.

Esto se sumó a la situación ya dura del año anterior, cuando los precios de los productos básicos aumentaron 40 por ciento.

En los 45.000 monasterios registrados en Birmania hay unos 400.000 monjes, según HRW. Pero Bertil Lintner, autor del informe, dijo que no se sabe "exactamente cuántos se fueron a casa" luego de las protestas de septiembre de 2007.

"Muchos huyeron, sin toga, para ocultar el hecho de que eran monjes mientras escapaban", agregó.

Vestidos de civiles, se informó que varios escaparon o bien hacia el este, en dirección a la frontera tailandesa, o bien hacia el oeste, rumbo a India.

Al compilar el estudio de HRW, Lintner, quien informa desde Birmania desde hace tres décadas, entrevistó cerca de la frontera con Tailandia a monjes que se las arreglaron para escapar de prisión.

Uno de los religiosos a los que entrevistó pudo huir subiéndose a un autobús. "En el puesto de control previo a la frontera se bajó y fingió ser un ayudante, rompiendo billetes y cambiando engranajes", relató Lintner.

"El conductor del vehículo era totalmente consciente de lo que estaba ocurriendo, pero siguió el juego. A los choferes y a sus asistentes no los revisan, y él se las arregló para, finalmente, cruzar la frontera y vivir allí", agregó.

Por estos días, la junta también ha intensificado sus controles. Medios de comunicación de exiliados birmanos informaron que, el 22 de agosto, la Liga Sangha emitió un comunicado diciendo que estaba trabajando con otros 14 grupos políticos para planear un boicot contra los militares, similar al levantamiento de 2007.

Mientras, se ha difundido la idea de que la junta ubica monjes en monasterios a fin de recabar información sobre sentimientos y planes de sus pares. "Ellos quieren mostrar ‘miren, estamos aquí y los estamos controlando’. Eso es intimidación. En los monasterios hay muchos informantes infiltrados", dijo Lintner.

Desde las protestas de septiembre de 2007, los intentos por registrar a los monjes también se intensificaron. Las medidas "básicamente advierten a los monjes que no se involucren en ninguna clase de actividad política", señaló Mathieson.

Sólo tres de los 7.114 prisioneros a los que la semana pasada la junta anunció que concedería una amnistía son monjes, según Bo Kyi, de AAPP. De hecho, solamente 122 de los que terminarán siendo liberados fueron prisioneros políticos; los otros son criminales con antecedentes, según organizaciones de exiliados birmanos.

A los monjes liberados no les resultará fácil volver a la normalidad. "Algunos monjes encuentran muy difícil regresar a su monasterio, dado que algunos de esos monasterios son reticentes a aceptar a quienes estuvieron en prisión. Ellos tienen que averiguar por sí mismos dónde se pueden quedar", dijo Bo Kyi a IPS.

El anuncio de amnistía más reciente es visto como una medida coordinada con el viaje a Nueva York del primer ministro birmano, general Thein Sein, para asistir a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde pronunciará su discurso el lunes 28.

No está claro hasta dónde llegará el activismo de los monjes contra el régimen militar, pero los analistas señalan que el disenso ciertamente continúa fermentando mientras el país se prepara para las elecciones de 2010.

"Los monjes nunca pueden ser los líderes de un movimiento político/social, (pero) pueden ser el catalizador. Lo que falta es una oposición política organizada. (…) Ellos mostraron eso muy claramente en septiembre (de 2007), cuando se presentaron en la casa de (la líder pro-democracia) Aung San Suu Kyi y le dijeron ‘estamos aquí, pero tú eres la líder’", señaló Lintner.

"No importa qué les hagan los militares a los monjes. Ellos siguen siendo monjes en sus corazones, y continuarán siéndolo", agregó.

Visto en IPS y en El martillo judicial gracias a un chivatazo de Basilio Pozo-Durán.

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