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Suu Kyi defiende la condena a prisión de dos periodistas en Birmania

jueves, 13 de septiembre de 2018

Suu Kyi ofrece un discurso en la apertura del Foro Económico Mundial. EFE

La líder de facto del gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, ha defendido este jueves la condena a siete años de cárcel a dos periodistas de la agencia de noticias 'Reuters', acusados de espionaje mientras investigaban una matanza de musulmanes rohingya.

"Si alguien cree que ha habido un error judicial me gustaría que me lo señalaran", ha dicho Suu Kyi durante el Foro Económico Mundial para el Sudeste Asiático que concluye este jueves en Hanoi.

"(La sentencia) no tiene nada que ver con la libertad de expresión sino con la Ley de Secretos Oficiales", añadió la Nobel de la Paz, que retó a los críticos a leerse el fallo.

"No se les condenó por ser periodistas sino porque la corte decidió que violaron la Ley de Secretos Oficiales", concluyó.

Suu Kyi instó a respetar el funcionamiento del estado de derecho y ha asegurado que los dos periodistas tienen derecho a apelar la sentencia.

Los reporteros Wa Lone y Kyaw Soe Oo fueron detenidos la noche del 12 de diciembre tras reunirse con dos policías que, según los acusados, les entregaron documentos supuestamente confidenciales.

Los reporteros, condenados a principios de mes, investigaban una masacre de miembros de la minoría musulmana rohinyá en la aldea de Inn Dinn, en el estado Rakáin, en el oeste del país.

Las autoridades les acusaron de haber obtenido documentos secretos sobre la operación militar en Rakáin, que el Ejército birmano lanzó hace un año tras una serie de asaltos de un grupo insurgente rohingya a puestos fronterizos.

Más de 700.000 rohinyás huyeron a Bangladesh a raíz de esta ofensiva militar en la que investigadores de la ONU encontraron elementos de "genocidio intencional".

Durante su intervención en el Foro, a preguntas del presentador, Suu Kyi ha admitido que "a posteriori" su gobierno podría haber gestionado mejor la crisis en Rakáin.

"Por supuesto que hay cosas en las que, a posteriori, la situación podría haberse manejado mejor", ha dicho Suu Kyi.

"Pero creemos que para garantizar la seguridad y la estabilidad a largo plazo debemos ser justos con todas las partes, y el estado de derecho debe aplicarse a todos. No podemos elegir quién debería ser protegido por el estado de derecho", ha añadido la consejera de Estado de Birmania.

Birmania no reconoce la ciudadanía a los rohinyá, a los que considera inmigrantes bengalíes, y les somete a una discriminación creciente, incluidas restricciones a la libertad de movimientos.


Artículo de EFE, visto en El mundo.

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Los periodistas de Reuters, detenidos en Myanmar, fueron condenados

lunes, 10 de septiembre de 2018

Un juez declaró culpables a los dos periodistas de la agencia de noticias Reuters, por revelar secretos oficiales de Myanmar, en un caso que desafió la libertad de prensa y que los tiene en prisión desde diciembre de 2017.


A siete años de cárcel fueron condenados Wa Lone, de 32 años, y Kyaw Soe Oo, de 28 años. El juez Ye Lwin, del distrito norteño de Yangón, dictaminó que rompieron la Ley de Secretos Oficiales de la era colonial.

El magistrado explicó que: "Los demandados... han violado la Ley de Secretos Oficiales, sección 3.1.c, y están sentenciados a siete años. Se tendrá en cuenta el tiempo que ya cumplieron los acusados desde el 12 de diciembre".

El caso empezó como consecuencia de una investigación periodística de los comunicadores sobre los asesinatos de 10 hombres y niños musulmanes rohingyas en un poblado en el Estado de Rakhine, en el oeste de Myanmar.

Las muertes habrían ocurrido en medio de una de las peores crisis humanitarias del país por una represión militar que fue denunciada internacionalmente y que, según las agencias de Naciones Unidas, llevó a que más de 700.000 rohingyas huyeran al vecino Bangladesh, situación que sigue sin resolverse.

El 9 de julio de 2018 el tribunal presentó cargos por apoderamiento de documentos secretos pertenecientes a las fuerzas de seguridad. La fiscalía argumentó que los empleados de Reuters tenían la intención de dañar la seguridad nacional, pues en los papeles que recibieron se detallaban los movimientos de las fuerzas armadas.

El ente acusador también alegó que los comunicadores además tenían en su poder, en sus teléfonos celulares, información confidencial.

Por su parte, Wa Lone y Kyaw Soe siempre se declararon inocentes y dijeron a la corte que les tendieron una trampa, cuando dos policías les entregaron documentos en un restaurante de Yangón, minutos antes de que más agentes llegaran al sitio y los arrestaran, el pasado 12 de diciembre.

Visto en France 24

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Los investigadores de la ONU acusan a los militares de Birmania de genocidio

martes, 28 de agosto de 2018

El jefe de las Fuerzas Armadas de Birmania, Min AungHlaing, y la jefa del Gobierno, Aung San Suu Kyi.

Un informe de un grupo de investigadores de Naciones Unidas redactado en base a cientos de entrevistas de testigos de la brutal ofensiva que lanzó el ejército de Birmania contra la minoría musulmana Rohingya el verano pasado ha acusado a los militares de genocidio y crímenes contra la humanidad, en lo que constituye el señalamiento internacional más grave que enfrentan los uniformados del país asiático desde los sucesos acaecidos el verano pasado.

Según la indagatoria de los expertos, las fuerzas armadas birmanas fueron responsables de asesinatos y violaciones masivas de miembros de esa comunidad en su empeño por expulsarlos del país, en una acometida que el mismo secretario de Estados de EEUU, Mike Pompeo, describió este sábado como una "detestable depuración étnica".

La comisión de investigación había sido establecida por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en marzo de 2018 y sus tres integrantes concluyeron que la razzia que llevaron a cabo los uniformados, apoyados por grupos paramilitares budistas, "equivale sin duda a los crímenes más graves del derecho internacional".

La ONU no recurría al argumento de una posible inculpación por genocidio desde la guerra de Bosnia, el que se registró en Ruanda en 1994 o los crímenes cometidos en Sudán.

El documento solicita que el máximo jefe de las fuerzas armadas, el todopoderoso general Min Aung Hlaing, y otros cinco generales sean investigados por el Tribunal Internacional de Justicia sito en La Haya.

"Las necesidades militares nunca podrían justificar el asesinato indiscriminado, las violaciones en grupo de mujeres, los ataques contra niños o el incendio de aldeas completas. Son tácticas totalmente desproporcionadas", se lee en el texto.

Esclavitud sexual

El relato de los investigadores asegura que en el estado de Rakhine, la región del oeste de Birmania de donde proceden los Rohingya, se registraron "indicios de exterminación y deportación" y otras muchas y graves violaciones de los derechos humanos como torturas o esclavitud sexual.

Según la estimación "conservadora" de esta comisión, en esta arremetida pudieron ser asesinadas más de 10.000 personas.

La principal dirigente política del país, la Premio Nobel Aung San Suu Kyi, tampoco se libró de la denuncia del grupo de investigadores que dijo que "no había usado su posición de facto como jefe del gobierno, ni su autoridad moral para detener o prevenir" las terribles acciones que se registraron en Rakhine.

Los expertos también reclaman que el Consejo de Seguridad de la ONU "adopte sanciones individuales, incluida la prohibición de viajar y la congelación de activos" contra estos uniformados y un embargo de armas contra el país.

El Ejército birmano ya apadrinó su propia investigación sobre lo ocurrido pero desestimó todos estos cargos. La única decisión que adoptó en junio fue expulsar de las fuerzas armadas al oficial que comandaba esa región en aquellas fechas -incluido en la lista de 6 generales incriminados por el informa de la ONU- pero por su "débil" liderazgo y haber permitido que se organizara la guerrilla Rohingya.

La ofensiva militar que se registró a partir del 25 de agosto del año pasado forzó la huida de más de 700.000 Rohingya que un año después permanecen hacinados en precarios campos de refugiados de Bangladesh, en la zona de Cox's Bazar.

Birmania sigue sin aceptar el regreso de esos exiliados argumentado que la responsabilidad es de Bangladesh.

Las autoridades y los militares de Birmania siguen aferrados a la inacción y el rechazo de cualquier responsabilidad en lo acaecido, reforzando el acoso a los medios independientes que intentan esclarecer detalles sobre esas trágicas jornadas.

Horas antes de que se conocieran las averiguaciones del grupo de la ONU, un juez local aplazó hasta el 3 de septiembre el fallo contra dos periodistas birmanos de la agencia Reuters que descubrieron una matanza de rohingya, a los que se acusa de vulnerar la Ley de Secretos Oficiales, un delito que está penado con un máximo de 14 años de cárcel.

El caso ha sido denunciado por un amplio número de organizaciones internacionales que indican que se trata de un ejemplo manifiesto de represión del derecho a la información.

Wa Lone y Kyaw Soe Oo, que llevan ocho meses bajo arresto, aparecieron en la sala del tribunal esposados y vestidos con el tradicional "longyi".

"No tememos la decisión porque la verdad está de nuestra parte. No hicimos nada erróneo", aseguró el primero antes de ser enviado de nuevo a la prisión de Insein, un penal de triste recuerdo ya que fue el lugar de encarcelamiento de miles de prisioneros políticos durante la dictadura.

Artículo de Javier Espinosa visto en El mundo.

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Ocho preguntas sobre la crisis de los rohingyas

Se cumple un año de los enfrentamientos que propiciaron el éxodo masivo de esta minoría étnica desde Myanmar hacia Bangladés, donde se ha instalado uno de los mayores campos de refugiados del planeta



Se cumple un año de la huida masiva de la minoría étnica rohingya de Myanmar (antigua Birmania), pero este pueblo lleva décadas siendo perseguido por un Estado que no los reconoce. Este es un repaso de todo lo que la mayoría de la opinión pública ha conocido en estos 12 meses de una población sin patria obligada a escapar ante lo que muchos definen como "limpieza étnica".

¿Quiénes son?

Tal y como explica el experto en migraciones Abdel Belattar: "Los rohingya son una comunidad musulmana que residía en Birmania (hoy Myanmar) desde el siglo VIII y que fue ampliándose en número por su importación como mano de obra a manos del Imperio británico. Además de la religión, se caracterizan por hablar el rohingya, una mezcla de árabe, urdu y birmano. Ellos se consideran indígenas de Birmania, mientras que el Gobierno los ve como extranjeros invasores". Una ley gubernamental del 1982 eliminó prácticamente toda posibilidad de que algún día fueran reconocidos como ciudadanos.

¿Cuántos son?

Las organizaciones internacionales cifran en torno a un millón el número de habitantes de los diferentes asentamientos en Bangladés. En cuanto a los que permanecen en Myanmar, no hay cifras exactas. En este reportaje de diciembre, la coordinadora de emergencias de Médicos sin Fronteras señaló que aún quedaban 150.000 en el país birmano, pero los desplazamientos no han dejado de aumentar en todo este tiempo. Estas imágenes satélite recopiladas por Human Rights Watch mostraban centenares de aldeas rohingyas borradas del mapa por las máquinas demoledoras del Gobierno.

¿Cómo comenzó la última crisis?

Hace aproximadamente un año se recrudeció el conflicto entre el estado birmano y esta minoría, cuando el Gobierno acusó a combatientes de esta etnia de atacar varios puestos de policía. La reacción posterior de las fuerzas de seguridad dejó cien muertos en pocos días. Esto sucedió en el Estado de Rajine, que limita con Bangladés, en el que habitaban en ese momento alrededor de un millón de rohingyas. Fue entonces cuando comenzó el mayor éxodo de este pueblo para llegar hasta el país vecino, un Estado que tampoco les reconoce, pero que hasta la fecha les ha dejado instalarse en lo que se ha convertido en uno de los mayores campos de refugiados del mundo. Los asentamientos se ubican en el área de una típica ciudad vacacional, Cox's Bazar.

¿Cuál es la posición internacional?

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, definió la tragedia como un ejemplo de libro de limpieza étnica, mientras que el secretario general, António Guterres, bordeó esa terminología. Estados Unidos no dudó en utilizar esa calificación a finales del año pasado. Un ministro de Bangladés, el principal país de acogida, definió al Gobierno birmano como "malvado". Todas las organizaciones humanitarias han alertado a la opinión pública sobre la necesidad de actuar contra esta catástrofe, como Amnistía Internacional, Unicef y Save the Children.

Tras un polémico viaje del Papa a Myanmar en el que evitó pronunciar el nombre de esta etnia, pocos días después el representante de la iglesia católica se reunió con un grupo de refugiados y pidió perdón” por la indiferencia y odio del mundo. “La presencia de Dios hoy también se llama rohingya”, aseveró.

¿Cuál es el papel de Aung San Suu Kyi?

Aung San Suu Kyi fue una activista por los derechos humanos y premio Nobel perseguida durante casi tres décadas en su país, donde llegó a estar encarcelada. En 2015, los militares permitieron las primeras elecciones semilibres de Myanmar y su partido arrasó. Desde entonces ocupa un puesto equivalente a jefa de Gobierno, pero los militares "se reservaron los tres ministerios encargados de la seguridad, el 25% de los escaños en el Parlamento y el derecho a veto de cualquier cambio constitucional", tal y como recoge esta información de Macarena Vidal Liy. Los defensores de Aung San Suu Kyi insisten en que no tiene poder para frenar la situación. Ella declaró este martes en una conferencia en Singapur, según recogió Reuters, que "el peligro de las actividades terroristas, que fue la causa inicial de los acontecimientos que llevaron a la crisis humanitaria en Rajine sigue siendo real y presente hoy en día".

¿Y el de Facebook?

Al igual que las radios tuvieron un papel fundamental en el genocidio de Ruanda por su poder para expandir el mensaje de odio, esta red social se convirtió en el perfecto altavoz para lo mismo en Myanmar. "En abril, la compañía norteamericana admitió su responsabilidad en la difusión de mensajes de odio contra la minoría rohingya y pidió disculpas a seis organizaciones de la sociedad civil que advertían que las herramientas puestas en marcha por la empresa para evitar la difusión de este tipo de mensajes no eran suficientes", recoge esta información de EFE.

¿A qué problemas de enfrenta este pueblo?

A los derivados del hacinamiento, la falta de recursos y la débil posición de la comunidad internacional. Las condiciones en los asentimientos informales hacen que aumente el riesgo de brotes de enfermedades. El fondo de Naciones Unidas para la infancia (Unicef) calcula que cada día se necesitan más de 16 millones de litros de agua limpia y se deben construir o mantener 50.000 letrinas para mejorar el saneamiento.

Además, tal y como denunciaba Unicef en un informe publicado este jueves, más de medio millón de niños refugiados rohingya en el sur de Bangladés no tiene acceso a una educación adecuada. La organización también informó en mayo de que cada día nacen 60 bebés en alguno de sus campamentos. La malnutrición es endémica y la incidencia de la violencia de género es alta. Un estudio publicado este viernes por Plan Internacional destaca que solo el 28% de las niñas van a la escuela ya que la gran mayoría permanece aislada en casa por "ideas preconcebidas sobre los roles de género". Más de 75% aseguró que no tiene el control sobre sus decisiones vitales.

Todo esto ha empeorado con la llegada del temido monzón, le temporada de lluvias torrenciales. Esto ha puesto en peligro a 200.000 personas que vivían en los terrenos más inestables y las organizaciones tratan de evacuarles a zonas más seguras, según notificaba hace unas semanas Save the Children.

¿En qué punto está la situación?

Ha habido varios intentos para repatriar a los refugiados. A principios de verano, Myanmar y la ONU anunciaron un acuerdo para comenzar el retorno. Sin embargo, el presidente de Cruz Roja, Peter Maurer, aseveró hace algo más de un mes que el país no está preparado para el retorno de los refugiados y estos mismos han expresado su preocupación de volver a un territorio del que huyeron por temor a morir.

Mientras, el centenar de entidades internacionales que trabajan sobre el terreno tratan de mejorar al máximo el estado del asentamiento de Bangladés. Acnur y sus socios lanzaron en marzo el Plan de Respuesta Conjunta para la Crisis Humanitaria Rohingya, que buscaba recaudar más de 950 millones de dólares en 2018, de los que solo se ha logrado un 33% hasta la fecha, informa en un comunicado World Vision.

Artículo de Patricia Peiró en la sección Planeta Futuro, de El país.

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Video captado desde un drone muestra la magnitud del éxodo rohingya

miércoles, 18 de octubre de 2017

Miles de musulmanes rohingya siguen huyendo de la violencia y la persecución a gran escala en Birmania cruzando a Bangladesh, donde más de medio millón de personas ya viven en campamentos sórdidos y superpoblados para escapar de la violencia a gran escala. 


Visto en The telegraph vía Meneame.

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HRW identifica 430 edificios destruidos por la violencia sectaria en Birmania

domingo, 13 de noviembre de 2016

HRW identifica 430 edificios destruidos por la violencia sectaria en BirmaniaLa ONG Human Rights Watch (HRW) ha identificado 430 edificios destruidos por la violencia sectaria contra la minoría musulmana rohingya en el oeste de Birmania (Myanmar), según imágenes de satélite de alta resolución.

"Las nuevas imágenes de satélite no sólo confirman la amplia destrucción de aldeas rohingya sino que es aún mayor de lo que pensábamos", afirmó hoy Brad Adams, director de HRW para Asia, en un comunicado.

"Las autoridades birmanas deberían establecer una investigación asistida por la ONU como un primer paso para garantizar la justicia y seguridad para las víctimas", reiteró Adams.

Los edificios destruidos, en su mayoría viviendas destruidas en incendios provocados, se encuentran en el distrito de Maungdaw, en el estado Rakhine, según las imágenes de satélite recogidas entre el 22 de octubre y el 10 de noviembre.

El Ejército birmano declaró como "zona de operaciones" el norte del Rakhine, en la frontera con Bangladesh y donde vive el grueso de esta minoría musulmana, tras el ataque de un grupo armado contra tres puestos de la policía fronteriza el pasado 9 de octubre.

El asalto y posteriores disturbios causaron al menos 40 muertos entre policías, militares, asaltantes y vecinos, y llevó al despliegue del Ejército al que activistas locales acusan de cometer ejecuciones, violaciones y saqueos contra la población rohingya.

La líder de facto y nobel de la paz birmana, Aung San Suu Kyi, ha sido acusada por no interceder en favor de los rohingya, una perseguida minoría étnica a la que las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía.

Visto en El diario.

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Birmania inicia un histórico proceso de paz tras medio siglo de enfrentamientos

miércoles, 31 de agosto de 2016

La gobernante de facto de la nueva Birmania
democrática, Aung San Suu Kyi, y el
secretario general de la ONU, Ban Ki-moon
Aung San Suu Kyi, ganadora de las históricas elecciones de noviembre y actual consejera de Estado y ministra de Exteriores, se dispone a emplear todos los recursos a su alcance para cumplir una de sus principales promesas electorales, seguramente la más ambiciosa: promover la pacificación de Birmania, donde la lucha armada de una veintena de guerrillas enfrenta a las comunidades con el Gobierno central.

Este miércoles, 1.800 delegados en representación de grupos insurgentes, Gobierno, partidos políticos, instituciones internacionales y observadores participarán en el proceso Panglong Siglo XXI en la capital, Naypyitaw, una cita que contará con la asistencia del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon y pretende iniciar conversaciones con los grupos armados de las minorías chin, kachin, karen, kayah, mon, rakáin o shan.

La reivindicación común de las minorías, 135 comunidades que representan a un tercio de la población birmana, es una mayor autonomía. El encuentro tiene fuertes reminiscencias históricas, dado que tendrá lugar casi 70 años después de que el general Aung San, héroe nacionalista birmano, ex primer ministro y padre de la Premio Nobel de la Paz, convocase en la ciudad de Panglong un proceso similar destinado a unificar al pueblo birmano tras la declaración de independencia de Gran Bretaña y a encontrar fórmulas para compartir el poder, que se materializarían en un proyecto federalista.

El asesinato de Aung San seis meses antes abortó la aplicación del plan y el país cayó, poco después, en décadas de dictadura militar. Su hija ambiciona terminar la labor que su padre nunca pudo finalizar, pasando a la Historia por la pacificación y la unificación del turbulento país, como dejó patente durante su reciente visita a China. "Sin paz, no puede haber desarrollo sostenible", dijo.

La visita de Aung San Suu Kyi a China, hace algunas semanas, fue definitiva para garantizar el éxito de la convocatoria. El presidente Xi Jinping respaldó abiertamente una iniciativa de paz en la que Pekín ha invertido mucho capital político tras décadas de instrumentalización de los grupos armados presentes en el norte de Birmania, cerca de su frontera: dos días después de la cumbre bilateral Xi-Aung, el enviado especial chino Sun Guoxiang viajó a la localidad fronteriza de Lan Chan para encontrarse con representantes del Ejército Unido del Estado Wa (UWSA, por sus siglas en inglés) y del Ejército Democrático de la Alianza Nacional (Mong La, NDAA). Se trataría de su segunda cumbre este verano con dichas facciones: Guoxiang ya participó en junio en un encuentro celebrado en el estado de Shan con los líderes de las citadas organizaciones y también con responsables del Ejército de Liberación Nacional de Ta'an, a quienes instó a participar en el proceso de paz.

La semana pasada, el Consejo Federal de Nacionalidades Unidas, que aglutina a 11 grupos armados -entre ellos la Organización para la Independencia Kachin, con 10.000 combatientes- se comprometió desde Tailandia a participar en el encuentro . También el Ejército Unido del Estado Wa, con 30.000 hombres armados, confirmó su asistencia. Sin embargo, el Ejército birmano -que controla el Ministerio de Defensa y de Interior- ha vetado la participación de tres importantes grupos, el Ejército para la Alianza Democrática Nacional de Birmania (MNDAA), el Ejército de Liberación Nacional Ta'ang (TNLA) y el Ejército de Arakan, que combaten de forma conjunta en el estado de Shan, instándoles a que se comprometan a desarmarse antes de comenzar el diálogo, una idea aceptada por las facciones pero con matices que les han llevado, finalmente, a no suscribir el compromiso.

Muchos observadores consideran que sólo un cese de fuego unilateral por parte del Gobierno facilitaría el consenso de todos los grupos y recuerdan que el Ejército ya negoció una tregua con ocho grupos que perdura hasta ahora. "Nos gustaría acudir a la conferencia, pero el Gobierno no nos ha invitado", se lamenta en declaraciones al Irrawady el teniente coronel del TNLA Tar Phone Kyaw.

El papel de China es determinante pero no implica resultados, como confirmaba la analista del Centro Henry L. Stimson Yun Sun, experta en política exterior china, en declaraciones a Frontier Myanmar. "China puede convencer a UWSA y NDAA de sumarse a la conferencia de paz, pero no puede forzarles a firmar nada que no quieran". Guoxiang ya participó en la conferencia de grupos armados no estatales celebrada el pasado julio, a la que no asistió el UWSA: a raíz de su mediación, el liderazgo del grupo accedió a entrevistarse con el NDAA y con Aung San Suu Kyi en Naypyitwa. Tanto el UWSA como el NDAA se formaron tras la disolución del Partido Comunista de Birmania, en 1989, y ambos confirmaron el alto el fuego bilateral acordado con el Gobierno de Thein Sein en 2011, pero rechazaron participar en conversaciones similares en octubre de 2015. Su participación en la Conferencia Panglong es considerada un voto de confianza para Aung San Suu Kyi.

Retos pendientes
Para las comunidades, los retos son numerosos: las disputas sobre la repartición de recursos naturales son una fuente de tensiones, dado que son varias las minorías que viven en áreas ricas en jade, oro o estaño. Por otro lado, los grupos shan se oponen a un proyecto de presa hidroeléctrica china en el río Salwin, mientras que los kachin se oponen a otra presa china, un proyecto de 3.600 millones de dólares suspendido por el Gobierno anterior.

La relatora especial de la ONU para Birmania, la surcoreana Yanguee Lee, ha incidido en un informe a la organización en que los Derechos Humanos deben ser una prioridad en el encuentro, así como la inclusión de todas las comunidades. "Discriminación, derechos de tierra, la distribución equitativa de los recursos naturales están en el corazón del conflicto en Birmania, y por lo tanto también deben estar en el centro de las discusiones y soluciones de paz", afirmó.

"Sólo abordando y dando prioridad a estos temas se puede lograr la paz duradera deseada por el pueblo birmano", añadió Lee, quien destacó el escaso número de mujeres y la marginación de las ONG en el proceso como dos de los principales escollos a superar. "Birmania tiene ahora la oportunidad de transformar el país en el estado que el pueblo birmano ha querido desde hace décadas. Pero para hacerlo, debe ser de forma totalmente inclusiva", aseguró. "Es un momento histórico, el primer ladrillo de la pavimentación de un camino muy largo. Hay muchísimo que discutir y negociar tras la Conferencia Panglong Siglo XXI".

Nadie espera resultados inmediatos. Incluso la dirigente birmana ha adelantado que se convocarán rondas de conversaciones cada seis meses para asentar un proceso que no arrojará soluciones mágicas pero que sí resulta un punto de partida básico para la paz. "Birmania ha dado un paso hacia la dirección correcta: el federalismo. Ha sido el resultado del compromiso mutuo de Gobierno y grupos étnicos armados, parte del Acuerdo de Alto el Fuego nacional del pasado octubre. La forma de federalismo que deberá adoptarse, y el proceso mismo para establecerlo, presenta una agenda para el diálogo político entre el Gobierno, los militares, los grupos armados y los partidos, y será una parte crucial de la paz y el proceso de reconciliación nacional", escribía el diario birmano The Irrawady en un artículo titulado Paz y reconciliación requieren nuevas maneras de mirar atrás.

Se estima que desde la independencia, en 1948, los combates entre comunidades étnicas se han cobrado 130.000 vidas ralentizando el desarrollo y la economía del que fuera, hace décadas, uno de los países más ricos de Asia.

Discriminación rohingya
Hay escollos que cuestionan el proceso, como la marginación en las conversaciones de la minoría rohingya, perseguida, discriminada y sometida por el Gobierno central. En ese contexto, Panglong Siglo XXI también incluirá una conferencia interreligiosa, promovida por Ban Ki-moon, a la que asistirán líderes de las principales comunidades: budistas, cristianos, musulmanes, hindúes, bahaíes y judíos. La minoría rohingya -musulmana, ferozmente discriminada desde el Gobierno central- no ha sido invitada dado que las autoridades no la consideran birmana, sino inmigración bengalí, justificando así haberle arrebatado todo derecho básico.

Algunos observadores consideran que Aung San Suu Kyi pretende, con este el proceso de paz, cumplir el objetivo máximo de su partido, en cuya fundación se estableció que "los 40 años de historia de relaciones étnicas han sido un capítulo desafortunado que ha rozado la tragedia". "El desarrollo del país ha sufrido enormemente dado que el 40% del presupuesto nacional ha sido destinado a Defensa, y por estas razones debemos buscar una solución duradera a los problemas de las minorías étnicas. Es el objetivo de la Liga (Nacional para la Democracia) asegurar el más alto nivel de autonomía en consonancia con los derechos inherentes a las minorías y al bienestar del conjunto de la nación".

Otro objetivo parece ser granjearse las simpatías internacionales y demostrar su compromiso con la paz respondiendo así a las críticas por su posición hacia la minoría rohingya, a la que niega sus derechos, antes de su viaje a Estados Unidos en septiembre. En este contexto podría inscribirse la creación de una comisión internacional para abordar la violencia en el estado de Rakhine, donde los rohingya son mayoría, que será presidido por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan -según la prensa birmana, su elección es una forma de responder a la presión internacional- y tiene como misión elaborar recomendaciones para prevenir el conflicto y promover la reconciliación, abordando entre otros temas las cuestiones humanitarias, las garantías para aplicar derechos básicos y la promoción del desarrollo.

Amnistía Internacional ya ha revelado sus dudas sobre la eficacia de la comisión, que estará formada por tres extranjeros y seis expertos birmanos independientes. "Deberá investigar décadas de discriminación, depurar responsabilidades, recomendar indemnizaciones y liderar la reconciliación", adelanta el grupo. Se estima que 125.000 rohingya han sido forzados por el Gobierno central a vivir en guetos insalubres sin acceso a la educación o a la salud y sin derechos tan básicos como el de libre movimiento.

Visto en El Mundo.

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